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lunes, 1 de enero de 2018

¿En qué día vivimos?

Recién estrenado el año nuevo 2018, muchas musulmanas y musulmanes han llenado sus redes sociales de felicitaciones por el año nuevo.

Unos lo han felicitado, mostrando empatía por sus familiares y/o convecinos.
Otros, con la mentalidad del más estricto haram, se han dedicado a criticarles y juzgarles por este hecho.
Pero en el término medio está la virtud:

  • Si queremos aconsejar a alguien de que está haciendo algo mal (según nosotros) debemos hacerlo en privado. Atacar a una persona en los comentarios por algo es de muy mala educación. 
  • Puede que esa persona que está felicitando el año nuevo lo haga, simplemente, por educación y empatía por las personas de su entorno que lo están celebrando. Al igual es mucho mejor y más recto en la religión que tú en otros aspectos que no conoces. 
  • Y si está celebrando el año nuevo, es problema suyo. Puede que no vea nada malo en hacerlo y que quiera celebrarlo, no somos quién para juzgar. O puede que, simplemente, le de igual si está bien o mal, y puesto que recaerá sobre su balanza, ¿quién somos nosotros para criticarle?
Con esto, no estoy defendiendo ni la celebración del año nuevo ni las felicitaciones, sino recordando que tenemos que ser conscientes de ciertas cosas antes de actuar. 

Y ahora viene la pregunta: ¿sabemos en qué día vivimos? 
Porque, lógicamente, nos guiamos por un calendario gregoriano que aparece en nuestras agendas. Y todo, absolutamente todo, gira en torno a ese calendario: citas médicas, reuniones, actos, fechas de nacimiento, etc. 
Pero, como musulmanes, debemos recordar que también seguimos el calendario islámico - musulmán -  lunar - hijri. Y por tanto, ser conscientes de las fechas del mismo. 

Muchos de los musulmanes que se esfuerzan por aconsejar y dar una buena imagen de comportamiento ejemplar, ni siquiera saben en qué fecha del calendario hijri nacieron, ni el día que nos encontramos. 

Nos pasamos días mirando y preguntando a ver cuándo empieza Ramadán, cuándo termina, qué día será la Fiesta del Sacrificio... Pero ¡no tenemos ni idea de qué día es hoy en el calendario musulmán! Y pasamos por alto fechas señaladas en el mismo como Ashura o Arafat, por ejemplo. 

Seamos conscientes de que cada uno tiene sus circunstancias personales, y que no somos quien para atacar, criticar, juzgar. 
Aconsejemos en privado, intentando ayudar y no herir. 
Pero, sobre todo, esforcémonos por ser mejores nosotros, aumentar nuestro conocimiento en el din -religión-, y mejorar como musulmanes. 

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu. 


lunes, 20 de noviembre de 2017

Necesidades de los niños musulmanes en Europa

Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.

Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.

Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.

Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán,  es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.

Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.

Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.

Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.

sábado, 22 de julio de 2017

Un lugar donde vivir

Muchas veces he escuchado / leído a los musulmanes decir que quieren hacer hijra, emigrar buscando un lugar más apropiado para vivir el islam.

Pero, si nos paramos a pensar, ¿cuál es el lugar más adecuado para vivir el islam hoy en día?

Los países occidentales, en su mayoría, no suelen respetar la práctica del islam. Hay polémicas con la forma de vestir, con el hecho de celebrar ciertos actos, con la forma de practicar un entierro, etc.
Visto así, deberíamos vivir en un país de mayoría musulmana para que, al menos, vivamos la religión tranquilamente.

Pero nos encontramos con la pega de que, en los países islámicos, tampoco se dan los derechos humanos que el islam aprueba.
Cierto es que todo viene de Allah, que él es quien nos da el sustento, la salud, el dinero, la vida en definitiva.
Pero, ¿no sería un poco arriesgado emigrar con niños a un lugar donde la sanidad no es pública ni eficaz, no se garantiza un mínimo de sustento, y hay demasiadas dificultades?

Puestos a emigrar, debemos ser conscientes y valorar los pros y contras de cada lugar. Y entonces pedir a Allah que ilumine nuestro camino a la decisión más acertada.

sábado, 15 de julio de 2017

Juzgamos sin conocer, no podemos evitarlo

Así somos las personas. Vemos a alguien y por su aspecto ya pensamos algo: vaya pinta, viste demasiado elegante, qué ropa tan extravagante, vaya color de pelo...

Y, probablemente, el hecho de que nos llame la atención una cosa no sea malo.
Lo que es malo es ir más allá de ese pensamiento y reaccionar con un mal gesto, con una mala mirada, o peor aún tratando mal con hechos o palabras a esa persona.

¿Cuántas veces hemos conocido a alguien por medio de otras personas? Y probablemente la primera imagen que hemos tenido es aquello que nos han dicho.

El error está en no dar la oportunidad a esa persona para que nos muestre cómo es realmente, porque probablemente el punto de vista que otros tienen sobre ella no sea lo que nos acabe pareciendo a nosotros.

Muchas veces he vivido en mí misma miradas de rechazo cuando me ven llegar a un sitio puesta de pañuelo y ropa larga. Ahora bien, para mi sorpresa, y sobre todo para sorpresa de las personas que me estaban mirando mal, todo ha cambiado cuando he hablado.
¿Y por qué? A veces simplemente porque me escuchan hablar un español perfecto y se dan cuenta de que, o soy de aquí o llevo aquí toda una vida. Pero, otras veces, ha sido más mi educación, una sonrisa a su mala cara, un saludo, una despedida, o el hecho de que la gente vea que me integro perfectamente en la vida social.

Ahora mismo vivo en un pueblo donde hay muchos extranjeros, y muchos musulmanes.
Ven hombres con ropa larga casi a diario, y mujeres con hijab y jilaba por todas partes.
El problema es que, por lo general, estas personas están apartadas de la sociedad, no participan en actividades, no frecuentan negocios locales, etc.  Y así es como se nos juzga a todos, pensando que no sabemos vivir en sociedad.

Demos la oportunidad a las personas de que se muestran como son, y dejemos de juzgar por las apariencias o por lo que nos han dicho

domingo, 25 de junio de 2017

Implicar a los niños

Soy de las que piensa que la mejor enseñanza es el ejemplo, y que si quieres que los niños hagan algo, lo mejor es implicarlos desde pequeños en nuestro día a día.

Cuando cocinas, puede que no sea lo que más le guste, pero si lo haces partícipe en la elaboración, ya tiene un motivo para quererlo comer.
Cuando le dejas vestirse sólo, el simple hecho de verse mayor y poder imitar lo que hacen los mayores, le motiva más a intentarlo.

Y es por eso que, si pretendemos que nuestros hijos sientan la esencia del islam, de nuestras fiestas, y de porqué hacemos lo que hacemos, lo mejor es implicarlos desde pequeños.
De poco sirve decirle: cuando seas mayor entenderás, todavía eres pequeño para, pues con eso lo que estamos consiguiendo es apartarlos y dejarlos a un lado.

En una sociedad donde los musulmanes somos una minoría, y donde el islam tiene mala reputación, lo mejor es dar un buen ejemplo, empezando por nuestras casas y nuestros hijos

sábado, 2 de julio de 2016

Nuestro comportamiento en Ramadán y el resto del año

Estamos en los últimos días de Ramadán y llega el momento de reflexionar:
¿Hemos aprovechado las bendiciones de este bendito mes?
¿Nos hemos comportado como debemos?
¿Qué hemos hecho durante este mes y qué nos ha faltado hacer?

Durante este bendito mes, los musulmanes ayunamos sin distinción de nacionalidad, estatus social, nivel económico, etc.
Somos capaces de abstenernos de comer, beber, mantener relaciones íntimas, etc durante todo el día, sin importar que éste dure 17 horas ahora que es verano.
Llegamos a casa después de una jornada de trabajo, cansados, con calor, y con tanta sed que abriríamos la nevera y nos beberíamos ese refresco que tenemos preparado, o simplemente un vaso de agua. No hay nadie en casa, nadie nos ve, podríamos beber lo que queramos y nadie se enterará. Pero de repente pensamos: "no puedo hacerlo porque Allah sí me está viendo, porque Allah me ha ordenado que me abstenga durante el día y porque no quiero perder mi recompensa de haber ayunado este día por su causa". Y por eso, sólo por eso, cambiamos de idea y decidimos lavarnos la cara con agua fresca, sentarnos relajadamente y refrescarnos de otra manera.

¡Qué bien! ¡Qué alto nivel de fe! Hemos sido capaces de pasar hambre, sed y calor sólo porque Allah así nos lo ha ordenado y porque sabemos la enorme recompensa que tiene hacerlo buscando sólo su recompensa.

Pero, parémonos a pensar: ¿somos así todo el año? ¿o sólo tenemos miedo de Allah y buscamos su recompensa en Ramadán?

Cuántos musulmanes no abren el Corán en todo el año, pero lo leen más de una vez en Ramadán.
Cuántos musulmanes no rezan, o no pisan una mezquita en todo el año, pero no faltan a ningún rezo durante Ramadán.
Cuántos musulmanes se olvidan de la sunna de los viernes, de decir Bismillah antes de cada cosa, de decir Alhamdolilah, de cubrir sus partes privadas, de cuidar su lengua y no hablar mal, decir obscenidades, mentir, etc.

Sí, esto de adorar plenamente a Allah en Ramadán está muy bien. Puede que obtengamos una gran recompensa por todos nuestros buenos actos.
Pero, ¿es que el resto del año Allah no nos está mirando?
Cuando hablamos con esa amiga/o y criticamos a la otra; cuando no nos importa acercarnos a lo prohibido; cuando pasan días sin que hayamos hecho ni siquiera los rezos obligatorios. ¿Por qué entonces no pensamos que también Allah nos está viendo, que nos castigará por ello?

Que Allah (Dios) nos haga de los fieles y nos haga salir de este bendito mes siendo mejores musulmanes, pero que nos mantenga así para siempre, durante todo el año, y a lo largo de toda nuestra vida.

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Por qué rezamos de esa manera?

Muchas veces me han preguntado: ¿y rezas así como se ve en la tele, tirándote al suelo?

A veces la pregunta es tan simple que dan ganas de girar la cabeza y no pararte ni en contestar.
Pero sí, rezo como se ve en la tele, como rezan todos los musulmanes de cualquier parte del mundo.

Hace pocos días tuve una conversación con una persona que se reía de nuestra manera de rezar, incluso hacía los gestos sumida en una risa que a mí no me agradó para nada.
Me miraba y decía algo así como que respetaba que recemos así pero que vaya tontería.

Pues bien, aunque parezca una tontería rezar así, sobre una alfombra, en una dirección concreta, y con ciertos gestos y movimientos, rezamos así porque es lo que se nos ha ordenado y porque cada movimiento tiene un sentido.

Los musulmanes rezamos en dirección a Meca (Arabia Saudí), aunque antes de la Revelación al profeta Muhammad (que la paz sea con él) se rezaba en dirección a Al Aqsa (Jerusalén).

El templo que hay en Meca (Arabia Saudí) se construyó por el profeta Abraham (que la paz sea con él) junto a su hijo Ismael (que la paz sea con él) para crear el primer templo de adoración al único Dios que existe. Es por eso que cuando se reveló el Corán se cambió la dirección del rezo hacia ese primer templo en lugar de la dirección a la que se rezaba.

Aunque los católicos no se han parado a pensar porqué el altar de la iglesia está donde está, no es casualidad que el altar de la iglesia esté justo en la misma dirección a la que rezamos los musulmanes.

En cuanto a rezar de pie, agachados y postrados, los musulmanes no somos los únicos a los que se nos ha ordenado rezar así; sino que también la Biblia dice que se reza así.
Y en la iglesia católica yo recuerdo que para ciertas oraciones había que estar de pie, y que en el momento en que se hacían las súplicas la gente se ponía de rodillas.

Aunque se han modificado las religiones y se han modernizado, las bases de todos los libros sagrados (Torá, Evangelio y Corán) son las mismas puesto que todas proceden del único Dios (Allah).

Y es por eso que creo más en el islam y en el Corán que en el catolicismo y la Biblia, porque aunque han pasado más de 1400 años desde que se reveló, seguimos cumpliendo con lo que se reveló de parte de Dios.

Y sí, hay musulmanes "modernos", pero eso no es ser musulmán; puesto que en la religión está prohibida toda innovación y tenemos que seguir la palabra divina y las enseñanzas del último profeta enviado a la humanidad.

domingo, 11 de octubre de 2015

El cumpleaños

Hoy, 31 de agosto de 2015, hace 27 años que Dios (Allah) quiso traerme a este mundo después de 9 meses en la barriga de mi madre.
Y en estos 27 años, si me paro a pensar, he conseguido muchas cosas pero he dejado perder muchas oportunidades también.
Cuando era una niña, como a cualquiera, me gustaba celebrar mi cumpleaños, que viniesen mis amigas a merendar a casa, pasar una bonita tarde, soplar las velas de la tarta, y abrir los regalos.
Eso, con los años, las circunstancias, y los muchos cambios que he tenido en mi vida, se ha perdido completamente.
La última vez que celebré mi cumpleaños fue en el año 2000, dos días después de mi cumpleaños, con una cena en un bar, acompañada de mis amigas, con tarta y regalos, pero con final muy triste porque en medio de esa celebración me enteré de que había muerto mi abuela.
Ese momento cambió mi vida, nunca mi cumpleaños ha vuelto a ser lo que era.
Claro que hay que dejar atrás el pasado, pero aquella pérdida fue el inicio de muchos cambios en mi vida; y 15 años después no puedo evitar seguir recordándolo.
Con ello se fue no sólo mi abuela, sino también mi creencia en la iglesia y en mi antigua religión; y con ello se fueron mis amistades y empecé a sentir el rechazo, el rechazo de la sociedad que me rodeaba porque empecé a acercarme al islam y a los musulmanes, y el rechazo de muchos musulmanes que nunca me tomaron en serio y no me consideraron nunca como una de ellos.
Hoy en día no me importan los regalos, ni tengo fiesta de cumpleaños, ni siquiera me importa ese día.
Pero no sólo por lo que pasó hace ya 15 años, sino también porque he madurado, porque soy madre de dos hijos, y porque soy consciente de que debo celebrar cada día que sigo aquí, cada minuto que sigo respirando.
Ya no quiero regalos, prefiero que ésos vayan dirigidos a mis hijos para que nunca les falte de nada.
Ya no quiero fiesta de cumpleaños, me conformo con el afecto de las personas más importantes en mi vida (aunque sea en la distancia)
Y ya no quiero celebrar que cumplo un año más, porque eso lo celebro cada día, y doy gracias a Dios (Allah) por cada momento que me permite seguir aquí.
Cumplir un año más quiere decir que sigo aquí disfrutando de todo lo que tengo y luchando por conseguir aquello que quiero.
Y que Dios (Allah) me permita seguir haciéndolo muchos años más, muchos días, muchos segundos; pero que en cada uno de ellos recuerde agradecerle que sigo aquí y que no ha decidido quitarme la vida que un día me dio.
La mayoría de los musulmanes, no todos, no celebra el cumpleaños porque islámicamente sólo hay dos fiestas que celebrar (el final de Ramadán y la fiesta del sacrificio del cordero).
Bajo mi punto de vista y siguiendo a muchos sabios del islam, no hay nada de malo en juntarse con los seres queridos para agradecer a Dios (Allah) la bendición de seguir con vida un año más y pedir que nos permita vivir muchos más para seguir adorándole y buscando cumplir nuestros objetivos. Pero eso sí, de nada sirve festejar si nos olvidamos de que nuestra vida depende de aquel que nos la ha dado.

¿Por qué el islam prohíbe las relaciones extra-matrimoniales?

Estamos acostumbrados a oír eso de que a las musulmanas se les busca un marido o se hacen matrimonios concertados en los que ni siquiera se conocen la novia y el novio, o casos en los que son de la misma familia. 
Eso no es islam, es algo cultural de ciertos países, árabes y/o musulmanes, pero no tiene nada que ver con la religión.
Ahora bien, sí es cierto que, por lo general, una pareja que se casa, nunca ha tenido contacto a solas ni han tenido un noviazgo previo a la boda.
¿Y eso por qué? ¿Cómo pueden casarse si no se conocen? ¿Y si la cosa no funciona?
El islam prohíbe todo tipo de relación fuera del matrimonio para asegurar el bienestar tanto del marido como de la mujer.
Puesto que una vez que existe un matrimonio, tanto el hombre como la mujer asumen una serie de obligaciones y derechos para con el otro.
Cuando hay una relación de noviazgo, sin matrimonio, no se asume ninguna responsabilidad. Simplemente, aquí estamos, hacemos lo que nos apetece, disfrutamos, y no tengo ninguna obligación contigo ni tú conmigo; si sale mal, cada uno por su lado y si te he visto no me acuerdo.
En estos casos, generalmente las mujeres, salen perdiendo en cuanto a sus derechos.
La mujer tiene derecho a que el marido la mantenga y a que el dinero que ella tenga sea suyo y sólo suyo, sin necesidad de compartirlo.
La mujer tiene derecho a trabajar si ella quiere, pero si no, la obligación de que no le falte de nada es cosa de su marido.
En caso de que existan hijos en la pareja, es obligación del padre procurarles alimento y vestido y que no les falte de nada.
Entonces, si en la relación no hay matrimonio, estos derechos y obligaciones se pierden.
¿Qué pasa si la mujer se queda embarazada y el hombre no quiere hacerse cargo y decide dejarla tirada? No hay nada legal que le obligue a reconocer a ese hijo y mantenerlo (aunque luego mediante pruebas de paternidad se pudiese demostrar).
En caso de que los dos trabajen, los dos comparten el dinero y pagan a medias, y si mañana la relación termina, el hombre no le debe nada a la mujer porque no estaban casados; mientras que habiendo matrimonio, en caso de divorcio, la mujer no se quedaría sin nada.
Incluso legalmente, fuera de la religión, si no hay matrimonio no hay régimen de bienes gananciales, lo que esté a nombre de uno el otro lo pierde por completo en caso de que la relación no funcione, por mucho que haya colaborado en ello.
Ahora bien, eso de casarse con un desconocido, debe de ser difícil e incluso arriesgado.
Y es que realmente no se casan sin conocerse.
Lo correcto sería que la chica y el chico hablen de manera distanciada y sin contacto físico ni íntimo, que comiencen a conocerse, y que formalmente él pida su mano y muestre interés por ella delante de su tutor (padre).
Entonces, pueden verse, siempre acompañados, hablar, tener un contacto, conocerse.
Y es así como se decide si es la persona con la que quieres iniciar un nuevo proyecto de vida, si es la persona con la que compartes intereses, gustos, aficiones, que te hace reír, en la que te puedes apoyar, etc.
Con esto no quiero decir que toda la gente musulmana, hombre o mujer, actúe correctamente, pues cada uno es muy libre de hacer lo que quiera y sólo Allah puede juzgar.
Aclarar también que en el islam está prohibido obligar a alguien a casarse en contra de su voluntad, que aunque es una teoría muy extendida, puede que sea algo cultural pero islámicamente no está permitido y así lo demuestran las enseñanzas que nos dejó el Profeta en sus relatos (hadices).
Que nadie se aproveche de nosotras, luchemos por nuestros derechos, y que cada persona, hombre o mujer, cumpla con sus obligaciones para con los demás.

Las relaciones de pareja

En pleno siglo XXI mucha gente se pregunta si todavía existen relaciones de pareja lejos del pecado y con un respeto, evitando la tentación. 
Pues la respuesta es Sí, todavía quedan personas que viven su relación respetando el mandato de Dios (Allah), evitando la tentación y alejándose del pecado.
Para una mujer y un hombre está prohibido quedarse a solas si no son matrimonio ni tampoco familia. Podemos resumirlo en que una mujer no puede estar sola con un hombre que podría ser legal e islámicamente su marido; y un hombre no puede estar solo con una mujer que pudiese ser su mujer.
Entonces, ¿cómo saben si es la persona adecuada para casarse?
Se sabe por el respeto que te demuestra, por la paciencia, por evitar la tentación, porque te unen a él/ella aficiones, gustos, intereses, etc, porque te saca una sonrisa, porque deseas su compañía y/o su conversación sin límite de tiempo; y sobre todo porque os une el deseo de uniros correctamente para seguir juntos el camino de vuestras vidas.
Antiguamente debía de ser todavía más complicado, pero hoy en día tenemos muchas facilidades de conocer gente y tener contacto con ellas sin que sea necesariamente en persona.
Conozco casos de chicas y chicos que se han conocido por redes sociales, o que se conocían de vista y la mayor relación entre ellos ha sido gracias a las nuevas tecnologías.
Y, sin necesidad de pecar, sin necesidad de caer en la tentación, se han conocido, se han comprometido, se han casado y han hecho su propia familia, y ¡les va genial!
La intención va antes que todo, y si una persona se mentaliza en algo, puede conseguirlo.
Si tú te mentalizas en que de verdad tienes temor de Dios, que no quieres desobedecerle, y que quieres formar tu familia islámica correctamente, puedes vencer a la tentación, a las dudas, y a todo.
Yo siempre he tenido miedo de Dios, miedo de su castigo por desobedecer lo que nos ha ordenado.
Y ese miedo ayuda a mentalizarse para afrontar lo que va surgiendo.
Y la confianza en Dios, la paciencia, mantenerse en una idea confiando en que de verdad puede existir, hace que al final las cosas salgan bien.
Llega un momento en el que aparece en tu vida un hombre (o mujer en caso contrario) que te muestra respeto, que te trata con simpatía sin sobrepasar los extremos de lo permitido y sin llegar a lo prohibido, que llegas a dudar sobre sus intenciones porque no ves que quiera ir demasiado rápido... Y ése es el hombre, ése es el momento de unir tu vida a la de otra persona para formar juntos una familia y seguir creciendo.
En cambio, si dejas de confiar, dejas de tener paciencia, pierdes la idea de que es posible.
Entonces es cuando caes en el error, en el pecado, en acercarte a hombres (a mujeres en caso contrario) que no compartirán su vida contigo, y a estar desaprovechando un tiempo del cual no tendrás ninguna recompensa; sino más bien remordimientos en un futuro.
Sé paciente, espera, y confía en Dios (Allah), que ese hombre está destinado para ti.
No te regales a nadie que no te merezca.
No pierdas la esperanza, los hombres (y mujeres) temerosos de Dios, creyentes y respetuosos, todavía existen.

Las fiestas de los musulmanes

Tenemos únicamente dos fiestas al año, llamadas Eid.
El Eid Al Fitr es la fiesta que marca el final del mes de Ramadán (9 del calendario lunar) e inicio del siguiente mes lunar, llamado Shawwal (mes 10). 
Por lo tanto esta fiesta se celebra el día 1 del mes de Shawwal, que este año ha coincidido con el día de hoy, 17 de julio; tras 29 días de ayuno que ha durado el mes de Ramadán. Seguido también de los días 2 y 3 de Shawwal, que se consideran también festivos por este Eid.
El Eid Al Adha es la fiesta del sacrificio y se celebra 40 días después, el día 10 del mes de Dhul Hiya (mes 12).
En este día se celebran varias cosas:
- La primera de ellas y más importante es el recuerdo del sueño que tuvo el profeta Abraham (Ibrahim) -que la paz sea con él-, en el que Dios (Allah) le ordenaba matar a su hijo Ismael (Ismail) -que la paz sea con él-.
Por obediencia al creador, estaba dispuesto a sacrificar a su hijo, y en el último momento Allah le hizo parar el cuchillo y descendió un cordero para que lo sacrificara en lugar de a su hijo, pues ya había demostrado fe y sumisión.
- La segunda cosa que se celebra es que, durante este mes de Dhul Hiya (el mes 10 lunar) se lleva a cabo la peregrinación, y es el día 10 de este mes cuando los peregrinos la terminan.
Las dos fiestas son similares.
Se comienza el día con un rezo extra a parte de los obligatorios seguido de un sermón (jutba).
Y el resto del día se aprovecha el tiempo en celebrar con la familia, amigos, vecinos, y con todos los musulmanes en general. Es un día de hermandad, de unión.
La mayor diferencia es que en el Eid Al Adha (fiesta del sacrificio), después del rezo del Eid se sacrifica un cordero (u otro animal).
Cabe decir también que hay una tercera fiesta, semanal, que es los viernes, día más importante de la semana y marcada por el rezo del viernes y su sermón (jutba).

Los musulmanes ¿sucios?

Soy de un pequeño pueblo en el que la agricultura y la ganadería son las dos principales industrias que mantienen la economía. 
La mayoría de extranjeros (musulmanes o no) que viven allí desde antes de que yo me fuese del pueblo hace 10 años se dedican a la agricultura y a la ganadería.
Por lo tanto no es raro escuchar a la gente decir que "los moros huelen mal y son sucios"
¿Cómo pueden decir esto?
Cualquier persona que trabaje en el campo llega a casa oliendo a trabajo del campo, y cualquier persona que trabaja con ovejas y cabras llega a casa oliendo a ganado; sea de donde sea.
Pero no sé cómo pueden juzgar a los musulmanes y/o a los árabes de "sucios", ¡si supieran!
Un musulmán creyente nunca puede ser sucio.
¿Por qué?
Porque los musulmanes tenemos que rezar 5 veces obligatorias al día, y una de las condiciones del rezo es haber hecho las abluciones necesarias, lavarse.
Esto quiere decir que, en ocasiones, tenemos que lavarnos 5 veces al día. ¿Qué suciedad puede quedar?
Orinar anula la ablución, defecar, expulsar gases, e incluso hasta dormir la anula.
Por lo tanto si entre un rezo y otro sucede cualquiera de estas cosas es obligatorio lavarse antes de volver a rezar.
Y esas abluciones para el rezo consisten el limpiar las partes íntimas con agua, lavarse las manos, la boca, la nariz, la cara, los brazos, pasar la mano por la cabeza y orejas y lavarse los pies.
Y todavía más.
Las relaciones sexuales o el fin de la menstruación o puerperio son impurezas mayores que requieren de un lavado más completo que consiste en el mismo que acabo de mencionar, añadiendo que después te laves todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, y que el agua entre incluso en el ombligo, en cada parte de tu cuerpo.
Por lo tanto, un musulmán siempre debe de estar limpio para dirigirse a Allah (Dios) en el rezo, y eso hace que sea igual de limpio con la gente.
Pero la cosa no queda aquí.
En la tradición del Profeta se nos ha enseñado que es muy recomendable bañarse cada viernes, puesto que el viernes es el mejor día de la semana.
Y se nos ha enseñado también que es obligatorio para un musulmán ducharse mínimo una vez a la semana.
También se nos ha enseñado que hay que contar las uñas, el vello púbico y depilarse las axilas como mucho cada 40 días para impedir que tengamos suciedad.
Por lo tanto, antes de tratar a un musulmán de sucio, deberíamos pensar que un musulmán se lava los pies 5 veces al día; mientras que otras personas no se lavan la cara ni una sola vez.

La hermandad y el apoyo de los musulmanes

Algo que llama la atención incluso a las personas que no son musulmanas y hasta aquellos más racistas, es el apoyo y la ayuda que se prestan mutuamente entre los musulmanes, aún sin conocerse.
Aunque no todos los musulmanes cumplen con todos los preceptos islámicos y con el verdadero comportamiento del musulmán, sí es cierto que el islam, el Corán y la Sunna (tradición profética) señalan como una de las cualidades del musulmán la hermandad.
Como musulmanes debemos ayudar a cualquier persona, musulmana o no.
Ser solidario.
Ser comprensivo.
Ser empático y ponernos en el lugar de los demás.
Y entre los musulmanes, se nos ordena la hermandad, querer para tu hermano musulmán lo mismo que quieres para ti mismo.
En mi experiencia personal puedo decir que siempre he recibido buen trato de los musulmanes, que siempre han sido generosos en la medida de lo que han tenido, que no han dudado ni un momento compartir conmigo todo aquello que han tenido para ellos, en definitiva, que han sido siempre, por regla general, buenas personas.
También he de reconocer que llama la atención que, entre los musulmanes, siempre he visto que se ayudan.
No importa si conocen a una persona o es un desconocido, basta con saber que esa persona necesita algo, que no dudan en abrirle las puertas de su casa, sentarle a su mesa, e incluso darle cama.
Ser musulmán no es algo malo, sino todo lo contrario, ser musulmán nos enseña a ser buenas personas con los demás, musulmanes o no.
Aunque claro está, hablamos siempre del verdadero islam, de la verdadera esencia del Corán y las enseñanzas del profeta Muhammad; pues siempre hay personas que, a pesar de ser musulmanes, no se comportan de manera correcta y manchan la imagen de una religión tan bonita y generosa como es el islam.

Los musulmanes y la relación con nuevas musulmanas

Antes de nada decir que no se puede meter a todos en el mismo saco y que no todos son igual, pero sí la gran mayoría.
Cuando los hombres musulmanes se enteran de que una española se interesa por el islam, no tardan en buscarla e ir detrás de ella como moscones.
Unos buscan pasar el rato y alardear de que tienen una novia española, a pesar de ser algo prohibido en el islam.
Otros buscan los papeles y se acercan a ti supuestamente para enseñarte su religión o mostrarte admiración por tu interés en el islam.
Y entre ellos mismos parece que compiten a ver quién se lleva el premio y quién es capaz de quedarse con la española.
No les importa que esa relación sea un pecado ante los ojos de Dios.
No les importa la mala imagen que dan de los musulmanes.
Y ni siquiera les importa si tienes 20 años menos que ellos, o si son de la edad de tu padre.
Pero no quitemos importancia a las mujeres musulmanas.
En cuanto se enteran de que una española es musulmana o tiene interés por el islam, pero no tiene marido, enseguida salen hijos, primos, sobrinos, hermanos o lo que sea para casarse contigo.
Y vuelvo a decir que no se puede juzgar a todos por igual, porque hay hombres que de verdad intentan acercarte a la religión desde el respeto y sin intentar pasar los límites a lo prohibido; al igual que también hay mujeres que intentan enseñarte y apoyarte sin buscarte un marido.
Pero estas personas, las que de verdad te ayudan, son las mínimas. Es triste, pero es así.
Señores, señoras, que sea española y quiera ser musulmana o ya lo sea, no quiere decir que busque desesperadamente un marido ni mucho menos un novio con el que pasar el rato.
Preocupense de dar una buena imagen del islam, de enseñar la verdadera esencia de una religión como la suya.
Y recuerden que el destino ya está escrito por Allah, y me terminaré casando con quien Allah ha escogido para mí.

La relación fuera del matrimonio

En el islam, como en las demás religiones aunque sea algo que se ha ido perdiendo, están prohibidas las relaciones fuera del matrimonio. 
Pero, ¿respetan esto los musulmanes?
Pues tristemente, no.
Siempre hay algunos musulmanes rectos que sí respetan este principio, pero son muy pocos.
Por lo general, no basta con conocer a una persona y querer pasar tu vida junto a él/ella; sino que se hace una relación más larga para conocerse antes de casarse.
Y estas relaciones extra matrimoniales, además de estar prohibidas, en muchos casos no llegan a ninguna parte.
Mientras que, otras relaciones en las que dos personas se conocen, hablan unas cuantas veces siempre respetando y sin tener intimidad, se casan y comienzan a hacer vida juntos cumpliendo con lo que Dios ha ordenado, suelen tener más éxito.
¿Por qué?
Pues yo pienso que cuando hay relación antes del matrimonio y pasa tiempo, pueden pasar tres cosas:
1- que cuando llega la hora de decidirse ya se conocen demasiado, saben lo bueno y lo malo de esa persona, y se crea un prejuicio de "yo esto no lo voy a aguantar"
2- que se cansan de conocerse y quieren conocer a otras personas antes de decidirse.
3- que cuando se casan ya se ha perdido toda la magia del principio.
En cambio cuando dos personas se conocen y en muy poco tiempo se deciden a casarse, la relación tiene más éxito porque aprendes a conocer a esa persona en la convivencia del día a día, aprendes a convivir con sus defectos y virtudes, y como no conoces a nadie más no puedes comparar.
Por supuesto, no nos olvidemos de que una relación halal (permitida) que cumple con la orden de Dios siempre estará protegida y bendecida por Dios.
Puede fracasar también, pero al menos sabes que no has desobedecido a Dios en ningún momento y por lo tanto no tienes esa falta sobre ti.
Dice Allah (Dios) en el Corán que puede que te disgusten muchas cosas, pero en ellas haya para ti un beneficio. Y también que puede que muchas cosas sean desagradables pero otras muchas sean buenas para ti.
Y eso es lo que debemos coger siempre, el lado bueno de las cosas.
A lo mejor tu marido no es detallista y no te trae regalos a menudo, pero en cambio te ayuda con todas las tareas de la casa.
Puede que tu marido sea desordenado pero es siempre paciente y amable contigo.
Puede que tu mujer sea impaciente pero siempre trata de complacerte.
Quedémonos siempre con el lado bueno de las cosas, y busquemos siempre complacer a Dios para que nos proteja y nos ayude.

La mujer musulmana, ¿oprimida y sin derechos?

Muchas veces la gente cree que la mujer musulmana se cubre por temor o respeto a su marido, que no puede trabajar, que no puede salir, que siempre tiene que ir con su marido, que tiene la obligación de hacer todas las tareas de la casa y cuidar a los hijos, etc.
La mujer musulmana se cubre por obediencia a Dios y por temor a él. 
Si crees en Dios y sabes que él ha mandado vestir así, llega un momento en que te das cuenta de que algún día tendrás que rendir cuentas ante Dios y a él no puedes ponerle excusas.
La mujer puede trabajar si quiere, pero no tiene obligación de hacerlo porque Dios le ha dado al hombre la obligación de mantener a su mujer e hijos y que no les falte de nada.
La mujer musulmana puede tener vida social, salir, ir a cursos o actividades, reunirse con amigas o familia.... Y no necesita llevar de escolta al marido.
Como cualquier otra mujer, hacemos las tareas de la casa y nos ocupamos de los hijos, pero Dios ha ordenado al hombre tratar bien a su mujer, ayudarla y ser comprensivo con ella. Y en la Sunna del profeta, en lo que él hacía y recomendaba hacer por consejo de Dios, se ha enseñado al hombre a colaborar en las tareas de la casa y ser responsable de la educación de los hijos.
Somos musulmanas, pero tenemos los mismos derechos que cualquier otra mujer.
Es más, un marido musulmán temeroso de Dios nos dará incluso más de lo que se le pide para obtener más recompensa.

En tierra de nadie

Supongo que no soy la única que se siente así.
Por eso escribo esta entrada en la que estoy segura que más de una/o se verá identificada/o.
Cuando haces un cambio tan grande en tu vida, como aceptar y practicar el islam, cambia tu entorno, tu ambiente, tus intereses...
Eres musulmana, eres el bicho raro de tu sociedad, pero no sólo de tu sociedad.
Para los españoles, para tu alrededor, ya no encajas en su mundo.
Ahora te has convertido en una mora, en un bicho raro y ya no te quieren cerca.
Si no bebes, no fumas, no vistes como ellos, y no te gusta su forma de divertirte, ¿qué haces con ellos?
Realmente, ni a ellos les conviene que salgas con ellos, ni a ti tampoco te interesa porque no compartís gustos ni aficiones.
Para los árabes y musulmanes en general, sean de la nacionalidad que sean, tampoco encajas en su mundo.
Compartes con ellos religión, intereses, pero aún así no eres como ellos.
En muchos casos, no hablan español, y por supuesto tú no hablas árabe. No podéis comunicaos, y eso es un impedimento.
Pero el otro impedimento es que mucha gente ni siquiera te toma enserio, no se terminan de creer que tú también eres musulmana, que te sientes identificada con ellos.
Además, cuando los hombres musulmanes se enteran de tu interés por el islam, no dudan en acercarse a ti, y no con los mejores intereses.
Te sientes perseguida y acosada en muchos casos, te buscan, quieren conocerte y salir contigo sea como sea, olvidándose de que están prohibidas esas relaciones.
Si se acercasen a ti con el fin de enseñarte su religión, de acercarte más al islam, de felicitarte por tu valor; quizás te sentirías alagada.
Pero muy al contrario, te buscan con malas intenciones.
He de decir también que siempre hay alguna persona diferente, y que aunque no comparten contigo la religión te respetan y te apoyan; y otras personas que sí se alegran por tu valor y les gustaría ayudarte, en la medida de lo posible, a conocer más y mejor el islam.

El comportamiento de los "musulmanes" conmigo

Cada vez era mayor mi interés por la forma de vida de los musulmanes, por saber qué era lo que hacía que esas mujeres llevasen un velo en su cabeza hiciese frío o calor.
Mi simpatía hacia los musulmanes era más que evidente y ellos y ellas lo notaban. 
Poco a poco traté de acercarme a las mujeres, intenté relacionarme con ellas, quería conocer más sobre su forma de vida.
Los hombres "musulmanes" también habían notado mi simpatía hacia ellos cuando, normalmente, en el pueblo todos les rechazaban.
Pero sus intenciones, en lugar de dar un buen ejemplo de su religión y su comportamiento, siempre fueron contrarias.
Hubo un momento en que, de alguna manera, muchos hombres, algunos de la edad de mi padre o mayores incluso, sabían mi teléfono y no dejaban de molestarme.
Cambié de número varias veces, pero aún así siempre tenía a alguno detrás de mi intentando quedar conmigo.
Las mujeres, las pocas que había, siempre se mostraron simpáticas conmigo, aunque nunca me consideraron una verdadera amiga, ni tampoco pude aprender mucho sobre la religión que era lo que yo quería.
Al empezar el instituto fuera del pueblo conocí a más gente, pero yo sólo quería relacionarme con musulmanas.
Con mis antiguas amigas del pueblo ya había perdido el trato, estaba sola, y quería nuevas amistades que me ayudasen a entender mejor el islam.
Pero supongo que nadie me tomó enserio. Una española, de un pueblo pequeño, y con unos 14 o 15 años, ¿cómo iba a querer ser musulmana?
En parte las entiendo, porque generalmente la gente cuestionaba mucho su religión, las criticaba, y ellas intentaban estar integradas en la clase, lo último de lo que querrían hablar era de su religión, que era el principal motivo por el que la mayoría de la sociedad las rechazaba.

¿lslam? ¿Musulmanes? ¿5 pilares?

Cuando empiezas a estudiar Ciencias Sociales e Historia, aparece una etapa en la que se habla sobre las tres grandes religiones. 
El cristianismo, el judaísmo y el islam.
¿Qué era eso del Islam? ¿En qué consistían esos 5 pilares?
En ese pequeño pueblo en el que yo vivía a penas había unas 5 familias musulmanas que siempre me habían llamado la atención. ¿Por qué usaban pañuelo esas mujeres? ¿Qué era lo que les hacía vestir así?
Hace casi 15 años y en un pequeño pueblo, internet no se usaba ni la mitad que hoy en día, pero a mí me sirvió para investigar, para conocer un poco más sobre aquello que tanto me llamaba la atención.
Y así fue como me enteré de la base del islam y de la creencia de los musulmanes.
Creían en Dios (en árabe Allah), rezaban 5 veces al día, ayunaban, daban dinero a los pobres y hacían una peregrinación.
Aún así, seguía sin comprender porqué las mujeres vestían así si eso no era parte de los 5 pilares del islam.
En realidad, había más cosas en común con mi religión de las que a mí me parecía.
Yo también creía en un único Dios.
Yo también rezaba, aunque no un número concreto de veces.
Yo también hacía algo similar al ayuno, la cuaresma.
Yo también ayudaba a lo pobres.
Pero la muerte de mi abuela seguía demasiado reciente para mí, y sentía que por ella debía seguir fiel a la iglesia y a mi creencia.