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martes, 4 de diciembre de 2018

El diálogo es necesario

Lo he dicho muchas veces y cada vez me doy más cuenta de lo importante y necesario que es el diálogo.
Si no nos abrimos a los demás para que puedan preguntarnos y responder a sus dudas, la gente se conforma con sus prejuicios.
Este blog nació después de mucho responder a la eterna pregunta de por qué me hice musulmana. Se suele pensar que nos interesamos por el islam después de conocer a un musulmán que nos conquista, y esto no siempre es cierto.
Mi historia rompe con 7 mentiras muy comunes:

  • No tengo origen árabe.
  • No soy musulmana de nacimiento.
  • No cambié mi religión por amor.
  • No me obliga mi marido a vestir así.
  • No me paso el día cocinando y cuidando niños, tengo vida más allá.
  • No me relaciono solo con musulmanes.
  • No se me priva de ninguna libertad.
Pero esto es algo que sé yo, y que la gente no puede comprender si no le doy la oportunidad de preguntarme. 

Amanda Figueras quiso explicar en su libro Por qué el islam cosas que cree que todo el mundo debería conocer sobre esta religión. De esto y otras cosas hablamos en esta entrevista

Míriam Hatibi cuenta su historia en su libro Mírame a los ojos. Como la autora me contaba en esta entrevista, la idea de este libro surge tras repetirse el mismo debate en muchas charlas y conferencias. 

Mi libro Un velo de libertad surge de la necesidad de contar mi historia, porque es diferente y porque ha sido la mejor forma de que se me escuche. 

¿El resultado? Que por fin he podido poner voz y responder a cuestiones que nadie se había atrevido a plantearme antes. 

Quizás pensemos que la gente nos juzga con mala intención. En mi caso, es cierto que nadie me preguntó nunca por qué ese interés en el mundo árabe, en los musulmanes y en el islam. Se dio por hecho que yo, al relacionarme con musulmanes, acabé convirtiéndome a su religión. ¿Cómo iba a saber nadie que me acerqué a los musulmanes en busca de respuestas sobre el islam? 

Pero hay que ponerse también en el lugar del otro: ¿quién se atrevería a preguntar los motivos sin que pueda parecer agresivo? A lo mejor, si alguien me hubiese planteado ciertas cuestiones, yo me hubiese ofendido o me podría haber sentido atacada. 

Al final, lo que suele pasar, que unos por otros y la casa sin barrer. Yo no había tenido la oportunidad de contar mis razones, y la gente de mi entorno no se había visto capaz de hacerme las preguntas. 

A día de hoy, mi libro, mi historia, y sobre todo las presentaciones y el contacto con esas personas, me está facilitando mucho esa tarea. Se abre debate, se hacen preguntas, se dan respuestas, y al final queda esa sensación tan gratificante de sentirse comprendida. 

Por eso, un millón de gracias por la oportunidad que me estáis dando de descubrir esta historia. 

Nota importante: fundamental abrir esa posibilidad de diálogo y fomentar el debate respetuoso para compartir el conocimiento. 


martes, 10 de abril de 2018

Nuevos horizontes. ¿Me sigues?

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu
(Que la paz y las bendiciones de Allah estén con vosotros)

Hace tiempo que no pasaba por aquí a escribir nada, y es que algunas veces no se me ocurre de qué hablar, o me sobran cosas que quiero hacer y no hago por falta de tiempo.
El caso es que, hace unos meses, comencé a escribir una novela autobiográfica con el objetivo de desmontar ciertos mitos del islam y las nuevas musulmanas, y también para que sirva de dawah in shaa Allah.
En este tiempo estoy tratando también de encontrar posibles lectores para esa novela, llegar a un público. No, no pretendo hacerme rica porque tengo muy claro que ni es mi objetivo ni se gana tanto con los libros (ni siquiera para ir viviendo).

Pero también soy madre, y soy consciente de las necesidades que tienen mis hijos como musulmanes españoles. Es por eso que estoy preparando algo gratuito que compartiré con vosotros en breve in shaa Allah. Un material con ideas para llevar a cabo en Ramadán con los más pequeños de la casa, desde mi humilde experiencia como madre.

En mi nuevo blog como escritora he dedicado un espacio a todo aquello relacionado con el mundo árabe que tanta gente se empeña en negar, o que no quiere ver. Por ejemplo:

- Este artículo hablando de escritores e historias donde el islam no es algo malo.
- O este otro, donde trato los típicos clichés del mundo árabe.

Pero, sobre todo, el artículo que me gustaría destacar es la entrevista que le realicé recientemente a la periodista Amanda Figueras sobre su libro Por qué el islam. Un libro que debe leer todo aquel que sienta interés por nuestra amada religión, o que tenga curiosidad por saber qué encontramos en el islam los nuevos musulmanes.

Te invito a visitar mi nuevo blog www.lailarmonge.com, porque pronto será allí donde siga escribiendo anécdotas de Mi camino hacia el islam.
Además, si te apetece puedes suscribirte a mi lista de correo, donde te iré contando novedades cada dos semanas in shaa Allah, y donde puedes descargarte un pequeño ebook gratuito de literatura y recetas.

Que Allah nos facilite nuestros asuntos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

No es oro todo lo que reluce

En muchas ocasiones sentimos admiración por alguna persona y pensamos: "ojalá yo algún día sea como ella/él"
Y está bien fijarse en buenos ejemplos de personalidad para querer mejorar nosotros mismos.
Pero, la verdad, es que no es oro todo lo que reluce. No siempre las cosas son lo que parecen.

Vemos a ese musulmán o musulmana que tiene un gran conocimiento del din, y nos encantaría tener la mitad de conocimiento.  Pero quizás esa persona, a pesar de todo, tiene faltas que no conocemos.

Vemos a ese musulmán o musulmana con un comportamiento ejemplar, que sigue la sunna, que viste adecuadamente... Pero puede que tenga un corazón oscuro y sucio.

Así, podría seguir con una larga lista de ejemplos. Y llegamos entonces al tópico: la fe está en el interior, no es necesario mostrarla, etc.
Pero no es esto lo que quiero decir.

Yo soy de la opinión de que, si tú fe es sincera, poco a poco se deja ver en el exterior (vestuario y comportamiento), porque cada vez tienes mayor fe y te implica más en la religión.
Ahora bien, está claro que cada uno tiene unas circunstancias que sólo él / ella conoce, y puede que no sea capaz de ciertas cosas.
Y yo no estoy aquí para juzgar eso, esa tarea le corresponde a Allah, Dios, el Creador, el Juez.

Lo que quiero decir es que, por mucho que veamos en las personas, para bien o para mal, no sabemos lo que hay en su interior.
Y, a veces, es mejor admirar un buen comportamiento y un buen corazón, que cualquier otra cosa.

Un último consejo, siguiendo un refrán español que resume un hadiz (dicho) del profeta Muhammad (saws): "El que se junta con un cojo, al tiempo si no cojea, renqueante".
Quien se junta con un herrero, olerá como él; y quien se junta con el que vende perfumes, al menos tendrá un buen aroma. (Resumido)

Busquemos en nuestra compañía a aquellas personas que nos aportan algo y que nos hacen bien, que nos ayuden a levantarnos si caemos, y que nos guíen por el camino del din (religión).

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 20 de noviembre de 2017

Necesidades de los niños musulmanes en Europa

Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.

Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.

Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.

Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán,  es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.

Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.

Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.

Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.

viernes, 23 de junio de 2017

La ilusión de los niños

Salam alaykum

Cuando hablas con la gente en temporada de navidad y le dices que no vamos a celebrar, ni tampoco vamos a regalar nada por reyes o papá Noel a nuestros hijos, enseguida saltan las alarmas:
-"Si eso no es religión" (pero va unido a una celebración religiosa)
-"Le quitas la ilusión a los niños"
-"La importancia de los regalos de reyes es que vivan la ilusión de ese día, que tengan ilusión por recibir los regalos sorpresa, que esperen con alegría ese día para ver qué recogen" Etc

Pero ya si a esto le unes que no le celebramos mega fiestas de cumpleaños como las que están de moda en estos tiempos, entonces sí que te dejan de loca total.

Pues yo creo que no hacen falta reyes magos ni nadie para hacer vivir la ilusión a los niños, puesto que esa misma se la podemos plantear en otros momentos: cuando volvemos del trabajo, de vez en cuando, darles una sorpresa que no esperan; cuando viene una visita inesperada, o simplemente el día que nos apetezca, y la ilusión será igual.  
Tampoco entiendo por qué sólo se pueden soplar velas el día del cumpleaños, sino que cualquier ocasión es buena para poner una tarta en la mesa y apagar las velas: un día que se reúne toda la familia, el final del curso escolar, después de haber estado enfermo...

Así que, viendo que en unos días será la fiesta de fin de Ramadan para nosotros los musulmanes, encuentro el momento perfecto para colgar globos, soplar velas, y recibir regalos.
Y esa será la ilusión de los niños ese día, un cumpleaños con reyes magos incluidos.

Que Allah recompense vuestros ayunos y nos permita llegar al próximo Ramadan. Amin.
Y que nos haga buenos padres para educar bien a nuestros hijos, sin jugar con su ilusión, pero tampoco con nuestra creencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

La muerte, 16 años después


Hace 16 años que la muerte se llevó a mi abuela paterna, con quien yo había tenido mucho apego en sus últimos días y con quien había compartido muchos momentos, generalmente de culto y en relación con la iglesia católica.
Cuando mi abuela murió, no entendía porqué se había ido, sentí su pérdida como un castigo. Sentí que todo lo que había hecho, rezado, y dedicado a la religión y a Dios, no había valido para nada.

8 años después, la muerte se llevó a mi abuelo paterno, pero esta vez no fue tan sufrido por mí. Le apreciaba, pero no estaba tan unida a él como lo había estado a mi abuela en sus últimos días. Además, como sufrió enfermedades durante años y le había visto sufrir tanto, a él y a los que estábamos a su alrededor, su muerte fue como el fin a tanto sufrimiento, el descanso para él y para nosotros.

A día de hoy, ha sido a mi abuela materna a quien le ha tocado, hace unos meses, dejar este mundo. Este para mí ha sido el golpe más duro pues no hay otra persona con la que yo haya estado más unida. Con ella me crié desde que nací, con ella he vivido muchos momentos tanto de mi infancia como de la edad más adulta, ha sido para mí una madre, me acompañó en mi boda y en el nacimiento de mis dos hijos, he compartido con ella lo bueno y lo malo, hablaba con ella a diario... Y ahora ya no está.
Pero para sorpresa de todos, no se me ha visto "afectada" por su pérdida. ¿Y cómo es posible?

Probablemente, la madurez, la edad, hayan hecho que pueda llevar esta pérdida de una manera mucho más relajada, mucho más tranquila.
Pero la edad no es algo que nos haga sobrellevar la pérdida de mejor o peor manera, aunque pueda que influya.
Lo que realmente me ha hecho saber afrontar su pérdida de manera tranquila son: mi forma de pensar y el conocimiento que tengo.
Ahora sé que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento, que no hay edad, ni actos buenos o malos que hagan que llegue antes o después.
Después de conocer el islam, he entendido que nuestras buenas obras y nuestra adoración serán recompensadas en la otra vida, después del juicio final, y por lo tanto no importa cuántas hayas hecho para que la muerte te llegue antes o después.
La muerte no es un castigo, es algo que tiene que llegar y sólo depende de la hora en que esté decretada para nosotros.

Estoy tranquila porque sé que mi abuela fue una buena persona y confío en que Allah (Dios) -swt- le recompense por ello en el día del juicio final.
Estoy tranquila porque sé que hice con ella y por ella todo aquello que pude mientras estuvo aquí. Con lo cual, confío en que ella murió contenta conmigo y orgullosa de mí.
Estoy tranquila porque el islam me ha enseñado a tener paciencia, y a afrontar con paciencia las pérdidas de nuestros seres queridos.
Estoy tranquila porque sé que la vida sigue para mí, y para nosotros, y que tenemos que seguir adelante, esforzándonos por nuestras buenas obras antes de que nos llegue la muerte a nosotros mismos, y porque en memoria de aquellas personas que ya no están tenemos que hacer muchas cosas para que todo siga como ellos hubieran querido (in shaa Allah - si Dios quiere-)

lunes, 1 de agosto de 2016

¿Y si después no hay nada?

Hace algún tiempo vi esta imagen y me llamó mucho la atención.


Esta pregunta, yo también me la he hecho alguna que otra vez.
Creo que todos los musulmanes (o la mayoría), y en general todas las personas, hemos tenido nuestros momentos de duda de fe, nuestros momentos de cuestionarnos si habrá o no algo después de la muerte...

Creo firmemente en Dios (Allah), y creo en la predestinación, y en el Día del Juicio Final, y en el Paraíso y el Infierno, y en todas las otras cosas que el islam conlleva creer.
Pero en momentos de duda de fe, en momentos en los que la tentación de satanás es muy fuerte, en momentos de enfado porque algo no ha salido como esperaba, o yo que sé en qué otras situaciones, sí que he tenido mis dudas y he llegado a pensar: "¿servirá para algo todo esto?"
Pero luego, gracias a Dios (alhamdolilah), mi respuesta ha sido: "por si acaso, no quisiera echarlo todo a perder".

Y es así, no hay otra respuesta a esta pregunta.
Si el día de mañana, después de la muerte, no hubiese otra vida, ni juicio final ante Dios, ni absolutamente nada más; más que simplemente te mueres y ahí acaba todo.
No habré perdido nada por intentarlo.
No habré perdido nada por pasar mi vida buscando el bien de mi cuerpo en cuanto a alimentación sana y cero sustancias tóxicas.
No habré perdido nada por haberme vestido de la manera que he creído correcta.
No habré perdido nada por mis ratos de adoración, de rezo, de paz interior, de espiritualidad.
Habré vivido como creo que debo, de la mejor manera posible bajo mi punto de vista, y siempre fiel a mis criterios.

En cambio, ¿y si después hay un Día en el que seremos juzgados por nuestras obras? ¿y si de verdad somos condenados al fuego eterno del infierno y nada puede salvarnos?
Puede que ahora no temas nada, puede que no tengas miedo de ese día porque lo ves muy lejano.
Pero la muerte puede sorprenderte en cualquier momento, incluso ahora mismo.
Entonces, cuando ya no haya tiempo para cambiar, para hacer otra cosa, ¿cómo te justificarás?
¿Qué dirás cuando te pregunten por qué no adoraste?
¿Qué dirás cuando se te juzgue por toda esa diversión que tuviste en esta vida con aquello prohibido?
¿A quién culparás de que tú mismo/a hayas elegido ese camino?
¿Cómo conseguirás salvarte si tu tiempo ya ha terminado?

Por si acaso, nunca dejes de intentarlo.
Busca la recompensa en esta vida y en la otra.
Disfruta, vive el día a día de la mejor manera, pero recordando siempre los límites.
No te descuides, pues la muerte puede estar más cercana de lo que creemos.

martes, 14 de junio de 2016

¿Castigo o prueba?

En algún momento de mi vida, hace años, pensaba que las cosas malas que nos sucedían eran un castigo.
De ahí que mucha gente se pregunte ¿qué he hecho para merecer esto? ¿por qué me pasa esto a mí?
Cuando moría una persona buena, pensaba ¿por qué se lo ha llevado?

Con el paso de los años, creciendo, madurando, cambiando mi forma de pensar y ver las cosas; pero sobre todo estudiando y aprendiendo el islam y las enseñanzas del Corán, mi punto de vista es totalmente diferente.

Dice en el Corán, en la palabra sagrada de Allah (Dios), que seremos probados con el hambre, la pobreza y la dificultad.
Y, si nos paramos a pensar, es cierto que a veces nos sucede algo malo que creemos que no merecemos.
Precisamente por eso, para poner a prueba hasta dónde somos capaces de llegar, cómo salimos de una situación, cómo reaccionamos ante las dificultades.
También me ha enseñado el islam que las dificultades que soportamos tienen su recompensa.
Nos viene un mal, lo superamos, y eso nos hace más fuertes para lo próximo que nos pueda pasar.
Pero también esperamos la recompensa de Allah (Dios), en esta vida y en la otra.

No veamos lo malo como un castigo, sino como una prueba que debemos superar de la mejor forma posible para obtener la recompensa.

viernes, 13 de mayo de 2016

Nunca pensé que haría...

Bien dice el refrán español: "nunca digas de este agua no beberé porque el camino es largo y te puede dar sed".

En mis principios de interesarme por el islam y los musulmanes, me llamaba la atención el velo, admiraba a las mujeres que lo llevaban: diferentes telas, diferentes formas de llevarlo, colores, sencillos, estampados...
Y a pesar de que me lo ponía y me miraba al espejo, nunca pensé que un día comenzaría a llevarlo para no quitármelo más.

Un buen día me lo puse, salí a la calle, y me sentía feliz, encantada de llevarlo.
No me lo puse de manera continuada, sino que unas veces me lo ponía y otras no.
Hasta que un buen día decidí que esa era mi identidad y que no me lo quitaría por nada ni por nadie.

Cuando comenzaba a leer cosas de la sunna (tradición profética), pensaba que cómo la gente podía vivir de esa manera:
-Decir bismillah (en el nombre de Dios) antes de hacer cualquier cosa (vestirse, cocinar, salir, etc)
-Comenzar a vestirme por la pierna y el brazo derecho, y desvestirme comenzando por el izquierdo.
-Cuidar aspectos de la higiene tales como cortar las uñas exactamente cada viernes y no dejarlas crecer durante más de cuarenta días.
-Comer, preferentemente, de plato al centro, empezando por el lado más cercano y dejando el centro para el final (pues en el centro del plato hay una bendición).
-Comer sólo con la mano derecha (y no tener mientras el pan con la izquierda)
Y un largo etcétera.

Y ahora me paro a pensar, y en algún momento de mi camino hacia el islam he ido adquiriendo estos modales, siendo ahora parte de mi día a día:
-No me pongo el segundo calcetín sin decir bismillah aunque ya lo haya dicho en al ponerme el primero.
-Digo bismillah al echar agua en la olla, cuando la pongo al fuego, cuando echo la comida, cuando la pongo en los platos...
Y así, un largo etcétera.

En fin, que las cosas que en su momento creía innecesarias, difíciles de llevar a cabo, poco a poco las he incluido en mi rutina diaria y ahora son parte de mi día a día.



Dije de este agua no beberé, y me la estoy bebiendo toda. Alhamdulilah (Gracias a Dios)

martes, 22 de marzo de 2016

La música y las canciones

Cuando un musulmán recto y que conoce bien la religión (porque no todos lo saben y no todos lo cumplen) te dice que la música y las canciones están prohibidas te quedas diciendo: "vaya tontería, si eso no tiene nada de malo".
Encontrarás muchos argumentos de porqué está prohibida: porque los instrumentos y la música vienen de Shytan (el demonio), porque es una pérdida de tiempo, porque es más beneficioso escuchar y aprender el Corán, porque no nos aporta nada...
Y aquí mucha gente dirá: hay tiempo para todo, no voy a estar todo el día con el Corán, me relaja escuchar música, etc.
Pero, pensando seriamente, ¿es algo que nos aporta un beneficio? ¿Queremos que ese sea el ejemplo de nuestros hijos?
Cuando escuché a un niño de cinco años (sí, tan pequeño) cantar: quiero tener contigo una noche loca y besar tu boca; y escuché a varios niños de la misma edad decir que les gusta besarse con su novio/a y cosas similares; ¡no me lo podía creer!
Pero ¡padres y madres!, ¿qué comportamiento y valores les enseñamos a nuestros hijos?
Si escuchan canciones que sean acordes a su edad y que les sirvan para adquirir hábitos y valores: higiene, amistad, respeto...
Que Allah nos guíe al camino recto y nos aleje de todo mal, tentación y desvío.
Y que nos ayude a educar una descendencia piadosa, creyente y temerosa.

domingo, 20 de marzo de 2016

No me sale nada bien

¿Cuánta gente se hace esta pregunta sin pararse a pensar que no estamos haciendo lo que debemos para que nos vaya como queremos?
No encuentro trabajo, no encuentro marido/mujer, no tengo una buena situación legal, etc. 
Pero, ¿de verdad crees que lo mereces?
¿Estás haciendo todo lo posible para tener lo que quieres?
Muchas veces una persona (siendo musulmán/a) se ve rodeado de cosas malas, o ve que por más que lo intenta no le salen las cosas como quisiera.
Pero, lo que ese musulmán/a no se ha parado a pensar es que, aunque le pone empeño a lo que quiere conseguir, está descuidando algo mucho más importante: no reza, bebe alcohol, tiene relaciones prohibidas, etc.
Somos musulmanes, creyentes, lo primero que debe preocuparnos es complacer a Allah, obedecerle. Para entonces pedirle y esperar a que nos lo conceda.
De repente, un día, esta persona cambia el ritmo, vuelve al camino de Allah, se arrepiente.
Y también de repente, en cualquier momento, su situación empieza a cambiar y empieza a conseguir aquello que tanto ha deseado.
¿Casualidad?
Cree en Dios, el único sin asociados.
Obedecele, haz lo que te ha ordenado.
Y entonces, pídele, suplica sinceramente confiando en que te responderá, pues es el Todopoderoso.

El rezo, algo tan sencillo que da tanta paz

Para mucha gente el rezo (salat) es algo innecesario, insignificante, sin ninguna importancia.
Pero cuando eres realmente creyente, cuando sientes que tu fe y tu creencia aumentan cada día, es algo que te cambia por completo.
Si no has rezado sientes que te falta algo, no dejas de pensar en que tienes que hacerlo, necesitas cumplir con tu rezo cuanto antes...
Y cuando rezas, esa tranquilidad de haber cumplido con la obligación, ese descanso de no tener nada pendiente, esa alegría de haber hecho lo que deseas... Renueva el aire del corazón.
Y aquí muchos pensarán que estoy loca o que hablo de otra cosa, pero no, estoy hablando de rezar, de la oración, del salat, el segundo pilar del islam y la primera cosa por la que seremos juzgados.
Y es que aunque esté fea la comparación, la fe y la creencia enganchan, aumentan cada instante, y en los momentos de debilidad siempre volvemos a nuestro camino.
El que toma café necesita su café, el que fuma su cigarro...
Y el creyente necesita saber que está haciendo lo correcto, cumplir con la obligación con Allah (Dios)
¿Que tú también te sientes igual? Que Allah te bendiga y siga aumentando tu fe para que cada día seamos mejores creyentes.
¿Que no tienes esa necesidad? Pide a Allah que te guíe al camino recto y que facilite tus asuntos, estudia, busca el conocimiento, acércate a gente que te aporte algo de la religión, y confía sinceramente en Dios que todo puede.

martes, 8 de marzo de 2016

Si no hay Dios, ¿quién lo ha creado todo?

Mucha gente es atea, no cree en la existencia de Dios, cree que todo el universo se ha creado de alguna manera sin creador.
¿Sería posible?

Si miramos la inmensidad de la creación, cosas tan perfectas a las que no podemos encontrarles ningún error, ¿podemos pensar que han aparecido así de la nada?

Aquí es cuando muchos me dirán: no es perfecta, hay muchas cosas que están mal (el hambre, las guerras, las catástrofes, etc.)
Por supuesto que sí, pero eso no es por un defecto en la creación, sino por un defecto en el ser humano, que tiene el corazón tan duro que sólo piensa en sí mismo, en su dinero, en su poder, y no es capaz de pensar en los otros, en el daño que les hacemos, en lo que necesitan, en lo que les podríamos dar...

Pero, en la creación en sí, no existe ningún fallo.
Los seres vivos, en general, y esa capacidad de reproducirse; pero el ser humano en particular: cómo puede crear vida en el interior del útero materno por la unión de células de dos personas completamente diferentes.
La naturaleza: esa inmensidad del mar y el océano, esa línea que divide dos mares sin que sus aguas lleguen a mezclarse.
Lo que nos da la naturaleza: todos los alimentos que comemos, telas con las que abrigarnos, etc.

Y de aquí destaco dos cosas (por no alargarme demasiado) que me vienen a la mente:
- Cómo es posible que una abeja, un pequeño insecto, sea capaz de producir miel, un líquido tan beneficioso para la salud.
- Y cómo el gallo, un inocente animal, es capaz de distinguir el final de la noche al comienzo del alba y avisar con su canto de que está amaneciendo.

¿No es para agradecer a Dios (Allah) por esto y tantas otras cosas que tenemos?
¿No es para pensar que tan perfecta creación tiene que tener un creador que lo haya hecho posible?

Subhana Allah (Gloria a Dios)
Alhamdolilah (Alabado sea Dios)
Allah Akbar (Dios es grande)
La illaha illa Allah (No hay más dios que Dios -Allah-)

domingo, 28 de febrero de 2016

La psicología y el islam

Nos enseña la psicología consejos como:
- Si algo no te gusta, solo tú puedes cambiarlo. 
- Acepta lo que tienes y disfrútalo. 
- No necesito ser perfecto para ser feliz. 
- No necesito que todo el mundo me trate bien. 
- Puedo ser feliz a pesar de las dificultades.
- Como la muerte nos puede llegar en cualquier momento, lo importante es disfrutar de cada momento, sean cuales sean las circunstancias. 

¿Y qué nos enseña el islam?
- Todos podemos elegir lo que queremos hacer y cómo queremos vivir. Si queremos ser creyentes y seguir el camino; o queremos apartarnos de la creencia y vivir como se ha prohibido. 
- ¿Por qué quejarnos de lo que no tenemos? Disfruta lo que tienes y agradece a Allah por habértelo dado. Si miras a tu alrededor, hay personas que están mucho peor. 
- ¿Por qué iba a preocuparme lo que los demás piensen de mí si sé que estoy haciendo lo correcto? Lo único que importa es lo que hacemos con Allah, si le obedecemos o no, pues él es el único que puede darnos o quitarnos, recompensarnos o castigarnos; y si vivimos de acuerdo a lo que se nos ha ordenado no tenemos nada que temer. 
- El ángel de la muerte nos visita cinco veces al día esperando a que Allah le dé la orden, la muerte nos puede sobrevenir en cualquier momento; no importa si somos jóvenes o viejos, si somos hombres o mujeres, ricos o pobres, si hemos hecho o hemos dejado sin hacer... Cuando Allah haya decretado, la muerte vendrá a por nosotros y nadie lo podrá retrasar. No dejes para mañana algo porque no sabes si mañana estarás aquí para hacerlo, ni siquiera si estaremos aquí el próximo segundo. 

Confía en Dios, obedécele y no temas a nadie salvo a él. 
Cumple con tus obligaciones y esfuérzate en las buenas acciones por si llega la muerte y te lo dejas sin hacer. 
Disfruta lo que tienes y agradece por ello, pues por malo que sea podría ser peor. 

domingo, 1 de noviembre de 2015

Buscar la protección en los muertos

Ya comenté que en el islam están prohibidos los amuletos, la adivinación, la brujería, pero no sólo eso, sino que el pecado más grave es asociar algo o a alguien con Allah (Dios).
Allah es único, todo lo puede, y tiene unos atributos que ningún ser ni objeto de la creación puede compararse con él.
Es por eso que sólo podemos buscar la protección en Dios (Allah), pues es el que nos da y nos quita.
Todos los días, pero sobre todo en días como hoy, se escuchan comentarios del tipo "la abuelita ya no está, pero desde el cielo nos cuida", "mi papá murió pero desde el cielo nos protege".
Y ese tipo de comentarios sobran, no sólo para los musulmanes, sino para cualquier persona en general.
Los muertos no tienen poder para nada, y ni siquiera los vivos pueden luchar contra la voluntad de Allah (Dios).
¿O acaso si Dios ha decretado para ti una enfermedad incurable va a venir un muerto a quitartela?
¿O es que si te viene una bendición y una situación perfecta te la ha mandado el muerto?
Sólo Allah (Dios) tiene poder sobre todas las cosas, y es por eso que debemos pedirle y suplicarle siempre, sólo a Allah.
Recordemos a las personas que han dejado este mundo, pero pidamosle a Allah por ellas y, también por nosotros.

El día de los muertos, día de todos los santos

Hoy no es un día que pase desapercibido para nadie.
Primero por ser el día de todos los santos, o el día de los muertos; y segundo porque con este motivo se celebró anoche también la fiesta de Halloween.

Ninguna de estas cosas son motivo de fiesta o celebración en el islam, sino que están prohibidas.

Desde siempre, incluso antes de ser musulmana, he considerado una gran equivocación celebrar este día y que los muertos tengan un día especial para ellos.
¿Qué pasa, que sólo nos acordamos de nuestros seres queridos que ya no están en este día?
Pues tristemente, por lo general es así.
La gente se pasa todo el año sin pisar el cementerio, y cuando llega este día o está cerca corren a limpiar las tumbas de sus familiares, a llevarles flores nuevas, e incluso a pasar un rato allí "con ellos".

Cuando era más joven me gustaba mucho visitar el cementerio donde está el cuerpo de mi abuela, pero yo no lo hacía cada 1 de noviembre, sino muchos domingos. Me sentía cerca de ella.
Con el tiempo, el paso de los años, y mi estudio del islam, comprendí que era una gran tontería, que mi abuela, y también mi abuelo aunque varios años después, estarán siempre en mi corazón tanto si visito el cementerio como si no.
Poco a poco dejé de visitar el cementerio, y más tarde descubrí que islámicamente no es correcto que una mujer visite las tumbas.
Está permitido recordar a mis abuelos en mis súplicas, y pedir a Dios (Allah) que sea misericordioso con ellos el día del juicio final, y pedir perdón por sus faltas. Y eso es lo que hago, recordarles siempre sin necesidad de visitar el cementerio ni el 1 de noviembre ni cualquier otro día.

En cuanto a la fiesta de Halloween, tampoco es una fiesta que a mi me agradase nunca. La gente se mete demasiado en el papel de los sustos, la muerte y los fantasmas, y se divierten asustando a la gente e incluso con comportamientos que son poco respetuosos.
Pero es que islámicamente tampoco es correcto celebrar esto, puesto que es una fiesta pagana que no tiene significación alguna; así que lo mejor es alejarnos de ese tipo de fiestas y costumbres.
El islam advierte que quien imita a un pueblo se convierte en uno de ellos; así que debemos tener miedo de Dios (Allah) y esforzarnos por seguir su camino sin desviarnos en cosas que no nos aportan ningún beneficio.

Recordemos a los muertos cada día, y recordemos también a la muerte porque nadie escapará de ella; pero mientras tanto esforcémonos en ser cada día un poco mejores personas y en aprovechar cada minuto que tenemos de vida, para que la muerte no nos sorprenda sin que hayamos hecho eso que dejamos para más tarde.

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Por qué rezamos de esa manera?

Muchas veces me han preguntado: ¿y rezas así como se ve en la tele, tirándote al suelo?

A veces la pregunta es tan simple que dan ganas de girar la cabeza y no pararte ni en contestar.
Pero sí, rezo como se ve en la tele, como rezan todos los musulmanes de cualquier parte del mundo.

Hace pocos días tuve una conversación con una persona que se reía de nuestra manera de rezar, incluso hacía los gestos sumida en una risa que a mí no me agradó para nada.
Me miraba y decía algo así como que respetaba que recemos así pero que vaya tontería.

Pues bien, aunque parezca una tontería rezar así, sobre una alfombra, en una dirección concreta, y con ciertos gestos y movimientos, rezamos así porque es lo que se nos ha ordenado y porque cada movimiento tiene un sentido.

Los musulmanes rezamos en dirección a Meca (Arabia Saudí), aunque antes de la Revelación al profeta Muhammad (que la paz sea con él) se rezaba en dirección a Al Aqsa (Jerusalén).

El templo que hay en Meca (Arabia Saudí) se construyó por el profeta Abraham (que la paz sea con él) junto a su hijo Ismael (que la paz sea con él) para crear el primer templo de adoración al único Dios que existe. Es por eso que cuando se reveló el Corán se cambió la dirección del rezo hacia ese primer templo en lugar de la dirección a la que se rezaba.

Aunque los católicos no se han parado a pensar porqué el altar de la iglesia está donde está, no es casualidad que el altar de la iglesia esté justo en la misma dirección a la que rezamos los musulmanes.

En cuanto a rezar de pie, agachados y postrados, los musulmanes no somos los únicos a los que se nos ha ordenado rezar así; sino que también la Biblia dice que se reza así.
Y en la iglesia católica yo recuerdo que para ciertas oraciones había que estar de pie, y que en el momento en que se hacían las súplicas la gente se ponía de rodillas.

Aunque se han modificado las religiones y se han modernizado, las bases de todos los libros sagrados (Torá, Evangelio y Corán) son las mismas puesto que todas proceden del único Dios (Allah).

Y es por eso que creo más en el islam y en el Corán que en el catolicismo y la Biblia, porque aunque han pasado más de 1400 años desde que se reveló, seguimos cumpliendo con lo que se reveló de parte de Dios.

Y sí, hay musulmanes "modernos", pero eso no es ser musulmán; puesto que en la religión está prohibida toda innovación y tenemos que seguir la palabra divina y las enseñanzas del último profeta enviado a la humanidad.

jueves, 29 de octubre de 2015

El rezo del amanecer

Los musulmanes rezamos cinco veces al día, en cinco horarios determinados por el sol y la luna puesto que antiguamente no había relojes.

El primer rezo del día es en el momento en que empieza el amanecer. Dice en el Corán que es cuando empieza a distinguirse un hilo blanco de luz dentro de la oscuridad de la noche.

Y aquí es donde mucha gente se sorprende y dice: ¿y te levantas a rezar a esas horas? con lo bien que se está en la cama.

Bueno, pues sí, me levanto a rezar a esa hora; y doy la razón en que es cuando mejor estamos durmiendo.
Pero queda una tranquilidad después de rezar, que merece la pena levantarse a rezar. Y después del rezo te vuelves a la cama todavía mejor.

Al principio cuesta establecer el hábito de levantarte a esas horas, pero una vez tienes el ritmo ya cogido no cuesta nada, porque el rezo son a penas unos minutos y tiene una gran recompensa, además de la tranquilidad con la que vuelves a dormir sabiendo que ya has cumplido con la obligación y que cuando te levantes no tienes ningún rezo obligatorio hasta el mediodía.

Ahora bien, pensando en el pasado, me doy cuenta de que cuando era católica y me gustaba cumplir con las obligaciones, también madrugaba para muchas cosas.
Me viene a la mente el via crucis de semana santa, una procesión que se hacía muy temprano, a las 8 de la mañana, cargando el peso de la imagen de Jesús (que la paz sea con él) para llevarlo en procesión por las calles del pueblo, acompañados del frío, porque en esa época del año todavía no hace calor a esas horas.

Así que si lo pienso bien, merece la pena levantarse unos minutos para el rezo, en una casa en la que no nos falta el calor sea la época que sea, sin necesidad de salir a la calle ni de dar vueltas pasando frío.

Todo nuevo hábito cuesta cogerlo, pero cuando lo haces voluntariamente, porque te gusta y porque es lo que quieres hacer, coges el ritmo y se convierte en una rutina más de cada día.

domingo, 25 de octubre de 2015

Siempre ser agradecida/o

Hay muchos textos tanto en el Corán como en la tradición del Profeta (Sunna) que nos enseñan a ser agradecidos, a agradecer siempre a Allah (Dios) aunque algo no nos guste.

Y aquí es donde viene la duda, ¿cómo vamos a dar las grac
ias por algo que nos afecta, nos duele o nos hace daño en algún sentido?
Pues sí, siempre hay que agradecer.

¿Cómo puede una persona agradecer cuando no tiene trabajo? Pues porque tiene salud para seguir buscando nuevas oportunidades, y quizás tiene una familia, y una casa propia, y otras muchas cosas por las que agradecer.
¿Cómo puede agradecer una persona que está enferma? Pues porque tiene la suerte de contar con una sanidad que le ayuda en sus tratamientos, una familia que le apoya, y otras muchas cosas buenas.
¿Cómo puede agradecer una persona que no tiene familia, que no se ha casado y no ha tenido hijos? Pues porque aunque está sola no le falta el trabajo, ni los amigos, ni el tiempo libre, ni tiene ninguna necesidad.

Y así, en todas las situaciones posibles.

Siempre tenemos que estar agradecidos, por tener cada día el sustento necesario e incluso de sobra, por tener una ropa con la que cubrirnos del frío, por tener una casa y un techo bajo el que resguardarnos, por tener un coche con el que movernos o la posibilidad de usar el transporte público, por tener unos hijos que alegran y ocupan nuestros días, por tener unos padres, hermanos, y demás familia que siempre están ahí apoyándonos y ayudando en todo lo que pueden.

No te fijes sólo en lo malo, sino en todo lo bueno que te rodea.

Y recuerda, cada mal momento nos da una lección y nos ayuda a ser más fuertes para seguir adelante.

Cada mañana que te despiertas sigues vivo, tienes una nueva oportunidad para seguir adelante y para buscar un futuro mejor.

ALHAMDOLILAH


domingo, 11 de octubre de 2015

El cumpleaños

Hoy, 31 de agosto de 2015, hace 27 años que Dios (Allah) quiso traerme a este mundo después de 9 meses en la barriga de mi madre.
Y en estos 27 años, si me paro a pensar, he conseguido muchas cosas pero he dejado perder muchas oportunidades también.
Cuando era una niña, como a cualquiera, me gustaba celebrar mi cumpleaños, que viniesen mis amigas a merendar a casa, pasar una bonita tarde, soplar las velas de la tarta, y abrir los regalos.
Eso, con los años, las circunstancias, y los muchos cambios que he tenido en mi vida, se ha perdido completamente.
La última vez que celebré mi cumpleaños fue en el año 2000, dos días después de mi cumpleaños, con una cena en un bar, acompañada de mis amigas, con tarta y regalos, pero con final muy triste porque en medio de esa celebración me enteré de que había muerto mi abuela.
Ese momento cambió mi vida, nunca mi cumpleaños ha vuelto a ser lo que era.
Claro que hay que dejar atrás el pasado, pero aquella pérdida fue el inicio de muchos cambios en mi vida; y 15 años después no puedo evitar seguir recordándolo.
Con ello se fue no sólo mi abuela, sino también mi creencia en la iglesia y en mi antigua religión; y con ello se fueron mis amistades y empecé a sentir el rechazo, el rechazo de la sociedad que me rodeaba porque empecé a acercarme al islam y a los musulmanes, y el rechazo de muchos musulmanes que nunca me tomaron en serio y no me consideraron nunca como una de ellos.
Hoy en día no me importan los regalos, ni tengo fiesta de cumpleaños, ni siquiera me importa ese día.
Pero no sólo por lo que pasó hace ya 15 años, sino también porque he madurado, porque soy madre de dos hijos, y porque soy consciente de que debo celebrar cada día que sigo aquí, cada minuto que sigo respirando.
Ya no quiero regalos, prefiero que ésos vayan dirigidos a mis hijos para que nunca les falte de nada.
Ya no quiero fiesta de cumpleaños, me conformo con el afecto de las personas más importantes en mi vida (aunque sea en la distancia)
Y ya no quiero celebrar que cumplo un año más, porque eso lo celebro cada día, y doy gracias a Dios (Allah) por cada momento que me permite seguir aquí.
Cumplir un año más quiere decir que sigo aquí disfrutando de todo lo que tengo y luchando por conseguir aquello que quiero.
Y que Dios (Allah) me permita seguir haciéndolo muchos años más, muchos días, muchos segundos; pero que en cada uno de ellos recuerde agradecerle que sigo aquí y que no ha decidido quitarme la vida que un día me dio.
La mayoría de los musulmanes, no todos, no celebra el cumpleaños porque islámicamente sólo hay dos fiestas que celebrar (el final de Ramadán y la fiesta del sacrificio del cordero).
Bajo mi punto de vista y siguiendo a muchos sabios del islam, no hay nada de malo en juntarse con los seres queridos para agradecer a Dios (Allah) la bendición de seguir con vida un año más y pedir que nos permita vivir muchos más para seguir adorándole y buscando cumplir nuestros objetivos. Pero eso sí, de nada sirve festejar si nos olvidamos de que nuestra vida depende de aquel que nos la ha dado.