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domingo, 1 de noviembre de 2015

El día de los muertos, día de todos los santos

Hoy no es un día que pase desapercibido para nadie.
Primero por ser el día de todos los santos, o el día de los muertos; y segundo porque con este motivo se celebró anoche también la fiesta de Halloween.

Ninguna de estas cosas son motivo de fiesta o celebración en el islam, sino que están prohibidas.

Desde siempre, incluso antes de ser musulmana, he considerado una gran equivocación celebrar este día y que los muertos tengan un día especial para ellos.
¿Qué pasa, que sólo nos acordamos de nuestros seres queridos que ya no están en este día?
Pues tristemente, por lo general es así.
La gente se pasa todo el año sin pisar el cementerio, y cuando llega este día o está cerca corren a limpiar las tumbas de sus familiares, a llevarles flores nuevas, e incluso a pasar un rato allí "con ellos".

Cuando era más joven me gustaba mucho visitar el cementerio donde está el cuerpo de mi abuela, pero yo no lo hacía cada 1 de noviembre, sino muchos domingos. Me sentía cerca de ella.
Con el tiempo, el paso de los años, y mi estudio del islam, comprendí que era una gran tontería, que mi abuela, y también mi abuelo aunque varios años después, estarán siempre en mi corazón tanto si visito el cementerio como si no.
Poco a poco dejé de visitar el cementerio, y más tarde descubrí que islámicamente no es correcto que una mujer visite las tumbas.
Está permitido recordar a mis abuelos en mis súplicas, y pedir a Dios (Allah) que sea misericordioso con ellos el día del juicio final, y pedir perdón por sus faltas. Y eso es lo que hago, recordarles siempre sin necesidad de visitar el cementerio ni el 1 de noviembre ni cualquier otro día.

En cuanto a la fiesta de Halloween, tampoco es una fiesta que a mi me agradase nunca. La gente se mete demasiado en el papel de los sustos, la muerte y los fantasmas, y se divierten asustando a la gente e incluso con comportamientos que son poco respetuosos.
Pero es que islámicamente tampoco es correcto celebrar esto, puesto que es una fiesta pagana que no tiene significación alguna; así que lo mejor es alejarnos de ese tipo de fiestas y costumbres.
El islam advierte que quien imita a un pueblo se convierte en uno de ellos; así que debemos tener miedo de Dios (Allah) y esforzarnos por seguir su camino sin desviarnos en cosas que no nos aportan ningún beneficio.

Recordemos a los muertos cada día, y recordemos también a la muerte porque nadie escapará de ella; pero mientras tanto esforcémonos en ser cada día un poco mejores personas y en aprovechar cada minuto que tenemos de vida, para que la muerte no nos sorprenda sin que hayamos hecho eso que dejamos para más tarde.

domingo, 11 de octubre de 2015

Soñando con cuentos

Con 14 años y mi interés por el islam y la cultura árabe, descubrí por Internet un cuento: "Meriem y la ruta fantástica", sobre una niña que se disfrazaba de princesa árabe y por la chimenea de casa volaba de manera mágica hasta el zoco de Marrakech.
Como en clase siempre nos pedían algún libro para leer, aproveché para pedirle a mi padre el cuento con la excusa de que era para un trabajo de clase.
Cuando terminé de leer el primero, quería seguir con la segunda parte: "En el país de Meriem", cuando los amigos de la niña viajaban a su casa por la misma chimenea que ella había ido.
Así que use la misma estrategia de que me lo habían pedido en clase, y así me hice con él también.
Todavía me falta la tercera parte: "Las mil y una aventuras de Meriem", que espero comprarlo para tenerlos todos y leérselos a mis hijos.
No aprendí mucho sobre islam, pero me encantó la historia de la niña, lo que contaba de Marrakech, y toda la cultura árabe que aparecía en el cuento.
Pero lo más importante para mí fue el nombre: Meriem (Maryam, Meriam, مريم)
Un nombre que quedó grabado en mí y que siempre desee tener una hija que se llamase así.
Por eso cuando nació mi hija, tenía claro el nombre que quería ponerle, a pesar de los años que han pasado, no sólo por el cuento, sino porque esa es la traducción en árabe de María, la madre de Jesús (que la paz sea con ellos) y tal cual aparece en el Coran.

2001 y 2002 años de confusión religiosa

Desde septiembre del año 2000 con la muerte de mi abuela, algo se rompe en mí y empiezo a buscar nuevas opciones. 
Esto, unido al estudio de las tres grandes religiones en el colegio, me llevan a tener dudas en muchos sentidos.
Sentía que Dios me había quitado a alguien muy allegado a mí, y no entendía porqué.
A mi manera de entender, en la iglesia había aprendido que Dios protegía a quienes eran mejores creyentes, y tenía más misericordia con ellos.
Entonces, ¿por qué mi abuela? ¿por qué alguien que no faltaba a la iglesia a no ser que estuviese enferma? ¿por qué esa persona que colaboraba tanto con la iglesia?
Aún así, sentía que con la falta de mi abuela yo tenía que reemplazar su lugar, y eso traté de hacer.
Llegó la cuaresma, el tiempo antes de Semana Santa, y me propuse vivirla como me había explicado mi abuela.
Según ella, antiguamente consistía en no comer carne durante 40 días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de resurrección. Aunque con el paso de los años eso se había perdido y en la cuaresma actual lo único que se hacía era no comer carne los viernes y los días de Semana Santa.
Ese año, en 2001, hice la cuaresma completa, mis 40 días sin comer carne, no falté a ninguna misa ni a ninguna procesión de Semana Santa, por temprano que fuesen, siempre era la primera en participar en la iglesia en cualquier acto que hubiese.
Pero sin mi abuela ya no era lo mismo.
Ese mismo año, empecé a mostrar simpatía hacia los pocos musulmanes que tenía cerca, y poco a poco a alejarme de la gente que me rodeaba.
Por una parte, yo me alejaba sola porque había perdido interés en sus formas de divertirse; por otro, sentía rechazo de la gente por mostrar simpatía con los musulmanes.
Y desde después de Semana Santa del año 2001 hasta finales de 2002, no sabía muy bien quién quería ser.
¿Quería seguir el ejemplo de mi abuela a pesar de que me sentía decepcionada por Dios, que me había quitado a mi abuela a pesar de ser creyente, cuando se suponía que sería más protegida por eso?
O ¿quería saber más sobre esa religión de los 5 pilares con mujeres tapadas de pies a cabeza?

¿Quién soy? ¿De dónde vengo?

Me llamo Raquel, y soy de un pequeño pueblo de Albacete (España)
Desde pequeña, mi familia me educó en la religión católica, y yo siempre fui una niña creyente, creía en Dios, en la Biblia, y en todo lo que aprendía sobre religión.
A pesar de que mis padres y gran parte de la familia no eran ni son muy practicantes, yo siempre lo fui, junto a mi abuela paterna.
Con ella iba a la iglesia cada domingo, aprendía oraciones, la acompañaba a los actos de culto, etc.
En 1998 tomé la comunión, y aquello fue para mí no sólo bonito, sino algo importante porque me abría más caminos para participar en la iglesia.
Mi fe y creencia en Dios siempre ha sido fuerte, y cuanto más participaba en la iglesia, cuanto más compartía con mi abuela, mejor me sentía.
Pero en el año 2000, la muerte de mi abuela paterna, con la que tanto había compartido en la iglesia y por la religión, hizo que algo se rompiera dentro de mí. Fue entonces cuando me llegaron las dudas, cuando empecé a desconfiar, y cuando empecé a buscar algo que reemplazara el vacío que dejó mi abuela.