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viernes, 30 de octubre de 2015

¿Por qué rezamos de esa manera?

Muchas veces me han preguntado: ¿y rezas así como se ve en la tele, tirándote al suelo?

A veces la pregunta es tan simple que dan ganas de girar la cabeza y no pararte ni en contestar.
Pero sí, rezo como se ve en la tele, como rezan todos los musulmanes de cualquier parte del mundo.

Hace pocos días tuve una conversación con una persona que se reía de nuestra manera de rezar, incluso hacía los gestos sumida en una risa que a mí no me agradó para nada.
Me miraba y decía algo así como que respetaba que recemos así pero que vaya tontería.

Pues bien, aunque parezca una tontería rezar así, sobre una alfombra, en una dirección concreta, y con ciertos gestos y movimientos, rezamos así porque es lo que se nos ha ordenado y porque cada movimiento tiene un sentido.

Los musulmanes rezamos en dirección a Meca (Arabia Saudí), aunque antes de la Revelación al profeta Muhammad (que la paz sea con él) se rezaba en dirección a Al Aqsa (Jerusalén).

El templo que hay en Meca (Arabia Saudí) se construyó por el profeta Abraham (que la paz sea con él) junto a su hijo Ismael (que la paz sea con él) para crear el primer templo de adoración al único Dios que existe. Es por eso que cuando se reveló el Corán se cambió la dirección del rezo hacia ese primer templo en lugar de la dirección a la que se rezaba.

Aunque los católicos no se han parado a pensar porqué el altar de la iglesia está donde está, no es casualidad que el altar de la iglesia esté justo en la misma dirección a la que rezamos los musulmanes.

En cuanto a rezar de pie, agachados y postrados, los musulmanes no somos los únicos a los que se nos ha ordenado rezar así; sino que también la Biblia dice que se reza así.
Y en la iglesia católica yo recuerdo que para ciertas oraciones había que estar de pie, y que en el momento en que se hacían las súplicas la gente se ponía de rodillas.

Aunque se han modificado las religiones y se han modernizado, las bases de todos los libros sagrados (Torá, Evangelio y Corán) son las mismas puesto que todas proceden del único Dios (Allah).

Y es por eso que creo más en el islam y en el Corán que en el catolicismo y la Biblia, porque aunque han pasado más de 1400 años desde que se reveló, seguimos cumpliendo con lo que se reveló de parte de Dios.

Y sí, hay musulmanes "modernos", pero eso no es ser musulmán; puesto que en la religión está prohibida toda innovación y tenemos que seguir la palabra divina y las enseñanzas del último profeta enviado a la humanidad.

domingo, 11 de octubre de 2015

2001 y 2002 años de confusión religiosa

Desde septiembre del año 2000 con la muerte de mi abuela, algo se rompe en mí y empiezo a buscar nuevas opciones. 
Esto, unido al estudio de las tres grandes religiones en el colegio, me llevan a tener dudas en muchos sentidos.
Sentía que Dios me había quitado a alguien muy allegado a mí, y no entendía porqué.
A mi manera de entender, en la iglesia había aprendido que Dios protegía a quienes eran mejores creyentes, y tenía más misericordia con ellos.
Entonces, ¿por qué mi abuela? ¿por qué alguien que no faltaba a la iglesia a no ser que estuviese enferma? ¿por qué esa persona que colaboraba tanto con la iglesia?
Aún así, sentía que con la falta de mi abuela yo tenía que reemplazar su lugar, y eso traté de hacer.
Llegó la cuaresma, el tiempo antes de Semana Santa, y me propuse vivirla como me había explicado mi abuela.
Según ella, antiguamente consistía en no comer carne durante 40 días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de resurrección. Aunque con el paso de los años eso se había perdido y en la cuaresma actual lo único que se hacía era no comer carne los viernes y los días de Semana Santa.
Ese año, en 2001, hice la cuaresma completa, mis 40 días sin comer carne, no falté a ninguna misa ni a ninguna procesión de Semana Santa, por temprano que fuesen, siempre era la primera en participar en la iglesia en cualquier acto que hubiese.
Pero sin mi abuela ya no era lo mismo.
Ese mismo año, empecé a mostrar simpatía hacia los pocos musulmanes que tenía cerca, y poco a poco a alejarme de la gente que me rodeaba.
Por una parte, yo me alejaba sola porque había perdido interés en sus formas de divertirse; por otro, sentía rechazo de la gente por mostrar simpatía con los musulmanes.
Y desde después de Semana Santa del año 2001 hasta finales de 2002, no sabía muy bien quién quería ser.
¿Quería seguir el ejemplo de mi abuela a pesar de que me sentía decepcionada por Dios, que me había quitado a mi abuela a pesar de ser creyente, cuando se suponía que sería más protegida por eso?
O ¿quería saber más sobre esa religión de los 5 pilares con mujeres tapadas de pies a cabeza?