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domingo, 11 de octubre de 2015

Escuchar la recitación del Corán me ponía muy nerviosa

El Corán en español no es auténtico, sino que es una interpretación de significados.
Por eso debemos esforzarnos en aprender el Corán en árabe, que es la auténtica palabra de Allah (Dios).
Es lógico que, los que no hablamos árabe de nacimiento, no entendemos ni una palabra del Corán, pero para eso tenemos las traducciones y explicaciones, que nos ayudan a comprender lo que quiere decir.
Cuanto más te gusta el islam, más interés tienes por aprender y saber.
Y te esfuerzas por reconocer las letras árabes, y por repetir y memorizar la recitación del Corán en árabe.
Pero hace años, escuchar la recitación del Corán me ponía los pelos de punta.
No podía, tenía que quitarlo en menos de 5 minutos de lo nerviosa que me ponía.
¿Y por qué?
¿Porque no entendía lo que decía? No creo, porque canciones en otros idiomas tampoco las entiendo del todo y aún así las escuchaba.
¿Por la voz del recitador? Tampoco, porque hay muchos.
¿Por la importancia de cada palabra y cada letra? Pues seguramente fuera por eso.
Es tan importante que, a lo mejor, saber que no estaba cumpliendo con todo lo que debía; o pensar que no me esforzaba lo suficiente por aprender, me hacía terminar no escuchando.
Y esto nos suele pasar mucho, huimos de nuestras obligaciones cuando sabemos que no las estamos cumpliendo, y no queremos reproches por ello.
Así que creo que eso hacía yo.
Escuchaba el Corán y en mi corazón sentía como un reproche por lo que no estaba haciendo, así que lo quitaba y se acabó el problema.
Pero poco a poco me fui interesando más por el islam, y así también por el Corán.
Y poco a poco empezó a gustarme escuchar recitaciones del Corán.
Y poco a poco comencé a memorizar y a aprender cada día un poco más para recitar correctamente.
Aunque pueda parecer una tontería, recuerdo que en la iglesia también ponían unos cantos gregorianos o algo así que tampoco estaban en español; a lo mejor es que también hay algo que no se puede traducir o que se quiere conservar el original.

¿En qué momento me decidí por el islam?

Mucha gente piensa que para ser musulmana primero hay que saber esto y lo otro, y hacer esto y aquello. 
Pero realmente es mucho más fácil que todo eso.
Yo decidí que quería ser musulmana cuando vi que el islam me demostraba cosas que antes no veía, y me daba una tranquilidad que antes no tenía.
Y en aquel entonces, cuando decidí que quería ser musulmana, todavía no sabía prácticamente nada del islam.
Sabía que creía en un único Dios, y que el hecho de que en árabe se llame Allah no quiere decir que sea otro diferente, sino que es la traducción de la palabra al igual que en inglés se llama God.
Creía en Muhammad como último mensajero de Dios, y así mismo se estudiaba en la historia, independientemente de la creencia de cada uno.
Y creía en el Corán, puesto que era la última revelación de Dios y así nos lo habían dicho en el colegio.
Y lo único que sabía del islam es que tenía 5 pilares.
Entonces ¿Qué duda había?
Había que empezar a practicar esos 5 pilares y seguir aprendiendo sobre el islam.
Cuando vas aprendiendo y vas viendo que es una obligación cubrirte, no compartes la idea; pero no por eso dejas de interesarte por el islam.
Aprendes que está prohibido el cerdo, el alcohol y otras cosas porque perjidican a la salud, y eso lo entiendes y te parece bien.
Te enteras de que están prohibidos los juegos de azar y piensas qué tendrá que ver; pero con el tiempo te das cuenta de que, como todo viene de Dios, por mucho que gastes si él no quiere que ganes no vas a ganar. Y llega un momento en que te das cuenta de que te llena más dar ese euro a un pobre o a cualquier proyecto humanitario, y seguro que Dios te recompensará por tu buena acción.
Lo que quiero decir es que empiezas a cumplir algunas cosas del islam, otras no las entidades y con el tiempo acabas por entenderlas, y otras aún sin entenderlas mucho las acabas haciendo por obediencia a Dios y porque dejan de importante tanto.
Pero cuando tienes algo seguro, ¿por qué esperar? ¿Y si no hubiera mañana?
¡Antes de que sea tarde!
Y respecto a cosas que no podemos cumplir por el momento, el hábito no hace al monje.
Puede que una persona no vista correctamente y, a pesar de su falta, tenga muy buenas acciones que le acercan a Dios.
En cambio, una persona que cumple con la vestimenta islámica pero no cumple con otras obligaciones como el rezo o cualquier otra cosa, puede que esté más lejos de Dios porque son faltas más graves.

Está en la edad del pavo, ya se le pasará

Que empiece a interesarte el islam tan joven tiene su lado bueno, pero también su lado malo.
El lado bueno es que eres joven y sabes moverte para buscar información, y que cuando te encuentras en edad de formar tu propia familia ya tienes conocimientos suficientes para saber lo que quieres hacer.
El lado malo, el peor, es que nadie te toma enserio.
Por un lado tu familia, que piensan que estás en la edad del pavo, y a cada adolescente le da por algo.
"Ya se le pasará, ya se dará cuenta de que eso no lleva a ningún sitio, cuando vaya madurando se dejará las tonterías."
Por otro tu entorno, que piensa que eres una niñata que no sabes lo que quieres y que haces esto para llamar la atención.
Y por otro los propios musulmanes, que cuando les dices "me gusta el islam, soy/quiero ser musulmana" dicen "qué bien, que alegría", pero en el fondo no te creen, esperan que algún día dejes de decir eso y seas como toda la sociedad que te rodea.
Con el paso de los años, cuando ven que la edad del pavo pasa y tú sigues con la misma idea, cuando ven que cada vez estás más segura, que cada vez tienes más claro que estás haciendo lo correcto y lo que de verdad quieres; acaban por dejarlo estar, por no meterse.
Pero aún así, tu familia sigue sin saber el por qué; tu entorno te sigue mirando mal y juzgandote sin saber; y la mayoría de musulmanes cuando les cuentas que eres musulmana desde tan joven no se lo pueden creer.
Pues sí, asumidlo sociedad, una chica joven, una adolescente, puede tener las ideas muy claras para darle un cambio a su vida y seguir un camino que ni siquiera sabía que existía.

Mi familia, implicados indirectamente en mi cambio de religión y de vida

Como contaba en mi presentación, vengo de una familia católica, creyente en su mayoría, y no practicantes excepto mi abuela paterna que ya falleció.
Además de eso, en mi familia no eran muy tolerantes con los extranjeros; por lo que verme a mi que me volvía como los moros,ha supuesto en ellos algo duro, y soy consciente de ello.
Al principio empecé a mostrar simpatía hacia el islam y los musulmanes.
Que si no te fies, que si ten cuidado, que si te hacen algo, que si no les conoces, que si no te acerques...
Viendo que me daba todo igual, me dejaron por imposible.
Empecé a ayunar en Ramadán y aunque lo disimulé no tardaron en darse cuenta.
Que si porqué haces el tonto, que si tú eres española, que si eso no vale para nada...
Viendo que año tras año seguía ayunando en Ramadán e incluso empezaba a hacer ayunos voluntarios, acabaron cediendo y no les quedó otra opción.
Cambié poco a poco mi forma de vestir.
Que si la religión se lleva en el corazón, que si eso es una tontería, que si así no vas bien, que si hace calor, que si el pañuelo no te hace falta, que muchas árabes no lo llevan, que eso para qué...
Años después, han visto que no hay alternativa, que hago lo que quiero.
Es cierto que mi familia sólo busca mi bien, pero también es cierto que son tan negativos porque no conocen, y al no conocer y no saber, supongo que les da miedo todo este cambio.
Yo nunca he querido hacerles sufrir, y he disimulado mucho por ellos, y he hecho las cosas muy poco a poco por ellos.
Realmente yo estaba preparada para estos cambios mucho antes, pero por respeto a mi familia, por no hacerles pasarlo mal, lo he ido atrasando y atrasando.
Pero así, ni ellos eran felices por mi intención de cambiar, ni yo era feliz por no hacer lo que de verdad quería.
Me duele mucho pensar en todo lo que han aguantado al ver que yo seguía hacia adelante a pesar de todo.
Me duele saber que lo pasan mal con comentarios y habladurías de la gente.
Pero yo soy feliz así, y a pesar de todo sé que ellos son felices al verme así, y se sienten orgullosos de mi valor, de mi seguridad, y de que no he dejado de luchar nunca por lo que creo y lo que quiero.
No hace falta decir que con este cambio, que por ser musulmana, hay mucha gente de mi misma familia que sienten lástima por mi, que se ríen a mis espaldas porque soy una mora, que me critican, que ni me saludan.
Pero ¿me importa? Pues no, porque yo no le niego el saludo a nadie, porque yo estoy feliz con mi vida, y porque si de verdad les interesara mi vida me preguntarían por qué hago lo que hago en vez de juzgarme sin saber.

El Islam, el Corán y la Sunna

Cuando empecé a interesarme por el islam, lo veía muy sencillo: los musulmanes creían en el Corán, el último libro sagrado revelado, la palabra de Dios (Allah); y tenían 5 pilares, fe en un Dios único (Shahada), rezar cinco veces al dia (Salat), el ayuno en el mes de Ramadán (Saum), la caridad a los necesitados (Zakat) y la peregrinación a Meca (Hajj)
No era difícil:
La fe y creencia en un único Dios la tenía, nunca la he dudado
El ayuno del mes de Ramadán lo empecé a hacer enseguida
Rezaba, a mi manera
Siempre he ayudado al necesitado
La peregrinación a la Meca es sólo para quien puede permitírselo
Y el Corán en español tardé unos años en conseguirlo, pero leía sobre el Corán todo ño que encontraba por Internet
Pero empecé a encontrarme cosas que no tenía muy claro lo que eran, los hadices.
Encontré un libro, "Los 40 hadices"
Ni sabía lo que era, ni de dónde venía, pero bueno sólo eran 40 textos que decían "El profeta dijo..., el profeta hizo..."
Al fin y al cabo sólo eran 40, no me llevaría mucho tiempo leerlos.
En algún momento, no recuerdo cómo ni cuándo porque supongo fue poco a poco y fruto de lo que iba leyendo y aprendiendo, me enteré de que el islam no era sólo una religión, sino que era también una forma de vida.
Ser musulmán significa someterse a Dios, vivir para adorarle y complacerle.
Ser musulmán no es sólo creer en Dios, seguir los 5 pilares y leer el Coran, sino que implica mucho más.
El Corán es el último libro sagrado revelado, la palabra de Dios (Allah) transmitida al Profeta Muhammad por medio del ángel Gabriel (Yibril).
Pero en ese mismo Corán, Dios nos ha mandado seguir las enseñanzas del profeta Muhammad, y eso es lo que se conoce como Sunna, las tradiciones proféticas.
Por eso en los hadices (textos que transmiten algo del profeta) siempre pone "Se narró de tal persona que el profeta Muhammad dijo....", "Se narró de tal persona que el profeta Muhammad hizo...."
Y descubrí también que no había 40, que había 40 en ese libro, pero en realidad hay miles.
Por lo tanto, los musulmanes cumplimos 5 pilares, seguimos el Corán, en el cual nos enseña también a comportarnos y las leyes por las que debemos regirnos (sharia), pero seguimos también la Sunna del profeta, seguimos su ejemplo y sus enseñanzas.
(Y no quiere decir que tengamos que hacer lo que el profeta quisiera sino que hacemos lo que Dios, a través del ángel Gabriel, le enseñó al Profeta que debía hacer en cada caso)

El pañuelo, la gran polémica de un trozo de tela

Desde niña admiraba las fiestas de moros y cristianos, sus trajes, su ambiente, la decoración. 
Aladin y la princesa Yasmin, aquellos dibujos me hacían soñar y viajar hasta las mil y una noches.
Pero cuando en mi día a día comencé a ver mujeres musulmanas de verdad, cubiertas de la cabeza a los pies hiciese frío o calor, con esos velos que tanto misterio daban, necesitaba saber el porqué, qué significaba eso para ellas.
Al principio, no veía ninguna obligación de usarlo.
5 pilares, 5 obligaciones de los musulmanes: fe, rezo, ayuno, caridad y peregrinación
¿Dónde ponía que había que llevar velo?
Pensé que era más bien algo cultural, típico de su país, pero me encantaba.
Cuando mis padres y familia más cercana se enteraron de mi interés por el islam y de que había empezado a practicarlo, y cuando mis amigas se enteraban, la primera pregunta era siempre esa: "¿y te vas a poner un pañuelo de esos?"
Evidentemente mi respuesta era "No"
¿Para qué me iba a poner yo eso si yo soy española?
Pero con el tiempo y el estudio, al leer el Coran, al aprender más de mi religión, entendí que el islam no sólo son 5 pilares, sino que es algo mucho más amplio, una forma de vida.
En el Coran deja bien claro que las mujeres deben cubrirse con la finalidad de que se las respete, que no sean vistas como objeto sexual, que no se aprovechen de ellas.
Pero está claro que todo cambio necesita un proceso de tiempo, de aprendizaje y de adaptación.
No podía de la noche a la mañana cambiar mi vida entera porque ni siquiera yo tenía el sentimiento de hacerlo.
Poco a poco empecé a usar ropa más larga, que disimulara más ciertas partes.
Pasé del pantalón corto en verano a largo todo el año.
Pasé de la manga corta a media manga, y más tarde a manga larga.
Pasé a los vestidos y faldas largas.
Empecé a cubrir mi pelo, a usar aquel pañuelo que tanto admiraba, pero no fue algo fácil.
Desde que empecé a practicar el islam por el año 2002 más o menos, no fue hasta 2009 cuando empecé a usar velo.
Tampoco fue ponérmelo un día y seguir así, si no que al principio me lo ponía sólo a veces; luego me lo ponía normalmente menos para ir a clase o para visitar a mi familia.
Y poco a poco llegó un día en el que enfrenté cualquier situación y empecé a llevarlo siempre, ante mi familia y a cualquier parte que vaya.
Porque sé que es mi obligación como mujer musulmana, porque es mi deseo, porque me gusta, y porque poco a poco he aprendido cuál es su significado, la necesidad de usarlo y el valor que tiene ante los ojos de Dios, que es lo que realmente me importa.
Ese pañuelo, un pequeño trozo de tela, crea demasiada polémica sin motivo alguno.
¿Es en el Coran sólo donde pone que hay que llevarlo, o también lo pone en los otros libros revelados -la Tora y el Evangelio-?
¿Sólo las musulmanas nos cubrimos o también lo hacen, por ejemplo, las monjas?
¿Es algo nuevo inventado por los musulmanes, o más bien es algo que se ha hecho siempre pero poco a poco se ha perdido?
Dicen que usar velo, pañuelo, ir tapada o como queramos llamarlo, cierra muchas puertas y da muchas dificultades.
Y yo no lo niego, porque no puedes trabajar en muchos sitios vistiendo así, porque la gente te juzga, porque muchos se alejan de ti...
Pero realmente ese velo, esa forma de vestir que no implica sólo taparse el pelo, es una forma de obedecer a Dios, y si realmente somos creyentes y confiamos en Dios, tenemos que estar seguras de que si Dios nos cierra una puerta por obedecerle, siempre nos abrirá una ventana como recompensa por nuestro valor.
Quizás no podamos trabajar en tal cosa, pero seguro que Dios nos tiene preparado algo mejor.
Quizás perdamos a mucha gente, pero seguro que era gente que no merece la pena y encontraremos gente mejor.
A día de hoy, y desde hace tiempo, me siento orgullosa de mi misma por haber cumplido con mi obligación y por haber sabido enfrentar todas las situaciones.
Soy feliz vistiendo así, soy feliz siendo musulmana

¿Centro islámico? ¿Mezquita?

En 2006 había conseguido irme a vivir a Albacete, tenía nuevas posibilidades de seguir conociendo el islam.
Buscando encontré que en Albacete había un Centro Cultural Islámico, ¿qué era eso? ¿una mezquita? 
Pues sí, básicamente, un lugar para el rezo, el aprendizaje y el acercamiento al islam.
Varias veces me acerqué hasta el lugar donde se encontraba el Centro Cultural Islámico, pero encontrar que sólo entraban y salían hombres me hacía volverme a casa sin conseguir nada.
Encontré el número de teléfono, quise llamar, pero ¿y si no hablaban español? ¿qué les decía? ¿y si se reían de mí?
No tenía valor para entrar al Centro Islámico, ni tampoco para llamar.
Y al ver que sólo iban hombres tampoco sabía cuál sería su reacción si me veían ir a mí; es más, empecé a dudar sobre si las mujeres tendrían permitido ir a las mezquitas, pues yo no veía ninguna.
El no conocer a ninguna musulmana en Albacete que me acompañase hizo que tuviese que esperar sin ir hasta 2009, cuando por fin apareció en mi vida alguien con quien poder ir.
Se hizo una semana cultural islámica en Albacete, con unas conferencias y una jornada de puertas abiertas en la mezquita.
En una de las conferencias participaba Amparo Sánchez, de la mezquita de Valencia. ¡Por fin veía a otra musulmana española!
Y fue en esos días cuando comencé a compartir con otras musulmanas y acercarme al Centro Islámico.
No encontré mucho apoyo en español en cuanto a clases o algo así para aprender, pero sí muchos libros y el ánimo de muchas mujeres.
Un año más tarde pude visitar por primera vez la Mezquita de Madrid M30, que me encantó, y allí me dieron un Corán nuevo y más grande que el que tenía.
Poco a poco iba consiguiendo más material islámico, libros y apoyo.
Aunque en 2013, cuando fui a vivir a Alicante, mi asombro fue todavía mucho mayor al ver que ahí sí había muchas españolas musulmanas, clases de islam en español en la mezquita, y muchísimo más apoyo y hermandad que en Albacete.
Hoy en día, la vida me ha traído a Francia y aquí es todavía mucho mayor el número de musulmanes, mezquitas en cada barrio de Strasbourg, negocios halal (respetando la ley islámica), etc
Creo que la vida, poco a poco, me ha ido acercando al islam, y cada paso que doy en mi vida encuentro más islam a mi alrededor.

El miedo

Miedo a lo desconocido. 
Miedo a equivocarnos.
Miedo al rechazo.
Miedo al qué dirán.
Miedo a los cambios.
Todos los humanos sentimos miedo en muchas ocasiones, pero en un cambio tan grande como el que supone cambiar de religión y de vida, el miedo es aún mayor, si cabe.
En un principio, mi miedo era al rechazo. Y tal y como me temía, el rechazo llegó.
Cuando decides abrirte a algo nuevo, lo pagas perdiendo a la gente que considerabas cerca.
Ya me sentía rechazada por mucha gente de mi entorno, ya era el bicho raro, así que eso ya no me preocupaba, si quería seguir adelante no había solución.
Ahora el miedo era al qué dirán. Toda la gente me criticaba, hablaban de mí, y mi familia siempre se ha preocupado mucho por lo que diga la gente; así que he tenido que disimular, aparentar, mentir, e intentar no ser yo para que la gente no piense y no diga, y así mi familia no tenga que tragar con eso.
Aún así, no me valió de nada, por mucho que he disimulado, desmentido la realidad, fingido, etc etc, la gente me ha seguido criticando y mi familia ha tenido que sufrir esas críticas conmigo. Así que, encima de no poder ser yo misma, no ha valido para nada porque igualmente no he evitado nada.
Los demás miedos creo que van unidos.
¿Será esto lo correcto? ¿estaré haciéndolo bien? ¿me equivocaré? ¿me estaré metiendo en algo peligroso?
No tenía ni idea ni nada pero sabía que quería seguir buscando; era la única manera de conocer y dar respuesta a mis preguntas.
Una vez más, la mala imagen del islam y lo que la gente decía me afectaba y me hacía dudar.
Yo no quería meterme en una secta en la que me lavasen el cerebro.
Yo no quería tener que ponerme una bomba e inmolarme.
Yo no quería tener que hacer una guerra.
Buscaba tranquilidad, paz, poder tomar mis decisiones.
No quería equivocarme, no quería sufrir ni hacer sufrir, pero necesitaba un cambio en mi vida.
Cuando buscas información, la encuentras; buscas la verdad y la encuentras.
Y es entonces cuando conoces, comprendes y el desconocimiento se convierte en confianza, seguridad, y ganas de cambiar y conocer más y más
(He de decir también, que muy a mi pesar y por mucho que he intentado que mi familia no sufra, no lo he conseguido.
Han sufrido, sufren y seguirán sufriendo por la sociedad en la que vivimos.
Pero gracias a mi cambio yo soy feliz y sé que se alegran por mí; y estoy segura de que se acabarán sintiendo orgullosos de mí, de mi esfuerzo y del sufrimiento que todos hemos tenido)

La yihad, ¿guerra santa?

Los ataques terroristas relacionados con el "islam" han repercutido mucho en la imagen de los musulmanes, y por supuesto, en cada uno de nosotros.
11 S, 11 de septiembre de 2001, dos aviones estrellados voluntariamente contra las Torre Gemelas.
11 M, 11 de marzo de 2004, bomba en un tren en Madrid.
Esos hechos, y los que han ocurrido después, han tenido mucho que ver en la mala imagen del islam, y en el miedo que siente la gente en general por el islam y los musulmanes.
Cuando sucedió el atentado de las Torres Gemelas, yo todavía no sabía casi nada del islam, ni tampoco me consideraba musulmana, así que eso poco afectó a mi día a día.
Pero cuando sucedió el atentado de los trenes en Madrid, en 2004, ya era más que evidente que yo era musulmana, ya no me escondía para ayunar, me relacionaba casi siempre con musulmanes y a penas con no musulmanes, y para mí ya no era ningún secreto.
Por eso, el día que pasó aquello, aquel 11M, mi padre me advirtió: "que no se entere nadie que estás haciendo el tonto como los moros con el Ramadán y esas tonterías, que ahora mismo en España nadie quiere saber nada de eso y te van a pegar alguna paliza en el instituto que te van a matar"
Yo no entendía muy bien qué tenía yo que ver, pero seguí en parte el consejo de mi padre porque la gente odiaba a los musulmanes, y si yo decía o hacía algo que me pudiese relacionar con el islam, fijo que tendría problemas.
Pero yo seguía sin entender nada, ¿qué guerra santa? ¿qué era eso de la yihad? ¿por qué un musulmán se atrevía a hacer cosas como esas?
Una vez más, mi curiosidad, me llevó a investigar, y saber que eso no era ni islam, ni propio de los musulmanes.
En el islam está prohibido matar a cualquier persona, sea o no musulmán.
En el islam no se declara la guerra por el simple hecho de que alguien no sea creyente.
En el islam existe un término que es "yihad", pero su significado es esfuerzo, esfuerzo en tu religión y en ti mismo, en hacer tú el bien, en mejorar como persona y como creyente, en ningún momento significa guerra santa.
Lo que tengo claro es que han pasado cosas, como el 11S, el 11M, los atentados de París este mismo año 2015, pero eso son ataques terroristas, no islam.
Por el simple hecho de que esos terroristas digan que son musulmanes y que lo hacen porque van a llegar al paraíso, no se puede juzgar a todos los musulmanes.
¿O es que si un miembro de ETA al hacer un atentado dijese que lo hace por Dios y por la iglesia se culparía a todos los católicos?
La gente juzga por lo que oye, y no le da por investigar ni saber la verdad.
Aunque poco a poco hay mucha gente que investigando sobre estos asuntos se da cuenta de que el islam es una religión de paz que en ningún momento habla de atentados ni guerras santas.
Ojalá algún día la gente deje de juzgarnos con la religión por culpa de unos desalmados que manchan la imagen del islam.

Soñando con cuentos

Con 14 años y mi interés por el islam y la cultura árabe, descubrí por Internet un cuento: "Meriem y la ruta fantástica", sobre una niña que se disfrazaba de princesa árabe y por la chimenea de casa volaba de manera mágica hasta el zoco de Marrakech.
Como en clase siempre nos pedían algún libro para leer, aproveché para pedirle a mi padre el cuento con la excusa de que era para un trabajo de clase.
Cuando terminé de leer el primero, quería seguir con la segunda parte: "En el país de Meriem", cuando los amigos de la niña viajaban a su casa por la misma chimenea que ella había ido.
Así que use la misma estrategia de que me lo habían pedido en clase, y así me hice con él también.
Todavía me falta la tercera parte: "Las mil y una aventuras de Meriem", que espero comprarlo para tenerlos todos y leérselos a mis hijos.
No aprendí mucho sobre islam, pero me encantó la historia de la niña, lo que contaba de Marrakech, y toda la cultura árabe que aparecía en el cuento.
Pero lo más importante para mí fue el nombre: Meriem (Maryam, Meriam, مريم)
Un nombre que quedó grabado en mí y que siempre desee tener una hija que se llamase así.
Por eso cuando nació mi hija, tenía claro el nombre que quería ponerle, a pesar de los años que han pasado, no sólo por el cuento, sino porque esa es la traducción en árabe de María, la madre de Jesús (que la paz sea con ellos) y tal cual aparece en el Coran.

Internet, fuente de conocimientos

Viendo que no tenía muchos musulmanes en mi entorno, sino más bien pocos, que no tenían una fluidez del español como para ponernos con explicaciones complicadas, y que yo tenía mucha vergüenza de preguntar por lo que pensaran de mí; tenía que buscarme la vida, y qué mejor manera que investigando en Internet.
Internet es una gran fuente de conocimiento, todo lo que buscas está en internet, puedes encontrar lo que quieras de una manera rápida, cómoda, sencilla, económica y secreta.
Pero no siempre todo lo que encontramos por internet es fiable, y menos aún si cabe cuando se trata de informarse sobre una religión en la que, como en cualquier otra, hay diferentes grupos religiosos.
Al principio leía páginas de islam para saber acerca del islam, los famosos 5 pilares, algo del Corán, y para saber también porqué las mujeres vestían así si no era ningún pilar del islam.
Pero encontré información que no todo era correcto, aunque en su momento yo no lo sabía.
Poco a poco me enteré de que existían grupos religiosos, que si sunnis, que si chiis, y no sé cuántas cosas más.
Al igual que también los hay en los cristianos, ortodoxos, evangelistas, testigos de Jeovah, y no sé cuántos más.
Entonces, ¿qué era lo que tenía que creer?, ¿qué información era fiable?, ¿cuál de los grupos era el correcto?
Tenía miedo de equivocarme y meterme en alguna secta.
Pero por suerte encontré una página en la que se ofrecían a mandar libros sobre islam, el Corán, y cualquier información sobre el islam en español.
Sin pensármelo dos veces, mandé un email y pedí cualquier libro que pudiese serme de ayuda.
Lo que yo no sabía es que eso se mandaba desde El Cairo, y que tardaba unos meses en llegar. Así que cuando llegó el paquete yo ya ni me acordaba de que los había pedido.
Aún así, cuando recibí la llamada de mi familia diciendo que me había llegado a casa un paquete muy grande que venía de Egipto, mi intriga y mi alegría me hicieron ir cuanto antes a ver qué podía ser, y allí estaba: "El Corán en español", por fin, tras mucho tiempo de espera podría verlo con mis propios ojos.
Junto al Corán, varios libros sobre islam, la mujer en el islam, etc.
Ahora sí podría empezar a aprender de verdad.

Una nueva vida

La vida me da una salida para buscar más sobre el islam sin que nadie se meta en medio.
Siempre he pensado que todo lo que sucede, sucede por algo.
Con el tiempo comprendí que es el destino (el qadr de Allah swt).
A mis 16 años, una serie de circunstancias que pasaron en mi vida personal y familiar, hicieron que me decidiera por fin a cambiar de aires y, lo que es mejor, que mi familia me apoyase a hacerlo con tan sólo 17 años.
El principal motivo, ante todo, era seguir con mis estudios.
Pero el motivo oculto de mi interés por cambiar de aires y de gente era poder buscar información sobre el islam tranquilamente sin sentirme observada ni criticada; y así lo hice.
Albacete fue para mí una puerta al conocimiento, aunque no fue tan fácil como yo esperaba.
Empezar a estudiar en un nuevo instituto, con gente nueva, en una ciudad nueva para mí, era algo bueno pero tenía también su lado malo.
Por fin me alejaba de la gente que me criticaba y me cuestionaba tanto el porqué de mi simpatía hacia los musulmanes.
Pero tenía miedo de que la gente que acababa de conocer me juzgara mal si mostraba mi interés por el islam. Así que, de nuevo, tuve que seguir disimulando.
Aún así, tenía muchas facilidades para seguir en mi búsqueda de información: vivía sola compartiendo piso, pero sin mi familia, sin nadie que me conociera, y tenía mi propia libertad, podía buscar lo que quisiera sin que nadie se enterase y sin que nadie lo cuestionara.

Mi primer Ramadán

2002, ese fue el año en que decidí que quería sentir en mí misma cómo era ayunar durante un mes entero.
Tenía claro que sólo existía un Dios, eso nunca lo he dudado.
Lo que dudaba era qué religión sería la correcta, y la mejor manera de comparar era conociendo otra diferente a la que yo había tenido.
Para mi suerte, había empezado el instituto fuera del pueblo, por lo que pasaba los días fuera y tenía posibilidades de hacer cosas sin que mis padres se enteraran.
Para mi suerte también, la mujer e hijas de un vecino musulmán habían llegado al pueblo y tenía la posibilidad de compartir con ellos su religión.
Y así es como me decidí a ayunar por primera vez el mes de Ramadán.
Mi vergüenza y la falta de comunicación con las musulmanas del pueblo que muchas no hablaban español, me hicieron buscar información por mi misma. Tenía ordenador e internet, y no era la primera vez que buscaba información sobre el islam.
"Ramadán, mes sagrado en que los musulmanes ayunaban.
El ayuno consistía en no comer ni beber durante el día durante todo el mes. Los musulmanes tomaban el desayuno por la mañana y ya no volvían a comer hasta la noche."
No era difícil, yo salía de casa temprano para ir a clase y volvía después de que mis padres hubiesen comido. El único problema serían los fines de semana, pero ya buscaría excusas.
Y así lo hice, a veces me llevaba almuerzo a clase y no me lo comía, otros días decía que me compraría algo en el instituto, a la hora de comer decía que no tenía hambre o tiraba a escondidas la comida...
¡Lo que yo no sabía es que había un horario! Yo desayunaba cuando me levantaba, fuesen las 7, las 9, o cuando fuera.
A la hora de romper el ayuno normalmente estaba en casa de mis vecinos con mi hermana y las otras niñas, o sea que me invitaban a comer con ellos,que para mí era como una merienda porque era en otoño y se hacía pronto de noche.
Pero más o menos a mitad de mes mis padres ya no se creían mis excusas y me tocó la charla y el interrogatorio.
"¿No estarás haciendo el Ramadán ese de los moros?
A ver si antes hacías la tontería de la cuaresma y no comer carne, y ahora vas a estar haciendo la tontería esa también."
Yo, por supuesto, lo negué todo.
No hace falta decir que, si no sabía que había un horario para empezar y terminar el ayuno, tampoco sabía que se rezaba a horas concretas, ni cómo se rezaba, ni qué se decía...
Así que yo rezaba sobre la alfombra de mi habitación, porque había visto en la tele que los musulmanes rezaban así, pero ni sabía cuántas partes tenía un rezo, ni hacia donde se orientaba, i mucho menos lo que había que decir.
Como yo tenía claro que sólo había un Dios, pensaba que los musulmanes rezaban lo mismo que los católicos pero en árabe, así que yo como no sabía árabe decía mis oraciones católicas en español pensando que los musulmanes decían lo mismo.
Conclusión, un Ramadán totalmente equivocado por no saber, no tener quien te enseñe, y tener vergüenza de preguntar y que se rieran de mí.