Aunque la televisión, las películas y las series son una pérdida de tiempo evidente, ya que se ven deberían aportar algo a nuestras vidas.
Pero es especialmente con nuestros hijos con quienes debemos tener cuidado a la hora de ver dibujos animados o películas.
Nosotros no abusamos demasiado de este tipo de contenidos, pero es cierto que a los niños les gusta sentarse a ver la televisión de vez en cuando. Y el poco tiempo que ven dibujos, me gusta que al menos sean con valores positivos.
En la televisión, bien conocida como telebasura, muestran contenidos violentos, obscenos, maleducados, etc. Pocos dibujos hay que enseñen verdaderos valores.
Incluso, recientemente, se están criticando dibujos y series infantiles y juveniles porque invitan a la homosexualidad.
No seré yo quien entre en el debate de si la televisión está permitida o no en el islam. Ni mucho menos en una polémica sobre la prohibición de la homosexualidad en cualquiera de las religiones monoteistas. Para eso, ya están los sabios que son quienes mejor nos pueden aconsejar.
Y con respecto al tiempo de ocio que gastamos (o malgastamos) frente a una pantalla, soy de la opinión de que hay un término medio. Ni prohibido completamente, ni permitido en su totalidad.
Porque si prohibimos la televisión para alejarnos del haram y no perder el tiempo, y utilizamos como sustituto internet, poco progresamos. Pues ahí hay, incluso, más contenido que nos hace perder el tiempo y nos invita a lo prohibido.
Por eso, y volviendo al tema que ocupa este artículo, voy a hablar sobre lo que permito ver a mis hijos.
Existen series que recuerdo de mi infancia que aportaban valores y mucho contenido a cualquier niño.
Al igual que el libro "El principito" muestra la importancia de la amistad, la humildad, la empatía...
También lo hacen series como "Heidi", "Marco", "La abeja Maya". Incluso para conocer mejor teníamos "Érase una vez... la vida", "Érase una vez... el hombre", "Érase una vez... el cuerpo humano".
Hoy en día, algunas series como Heidi o La abeja Maya se han reeditado con una presentación mucho más atractiva".
Al igual que tenemos internet para buscar información, aprender, criticar en redes sociales, y un sinfín de cosas, aprovechemos la tecnología para que nuestros hijos aprendan valores positivos. Pues el carácter del musulmán no es sólo rezar, sino su comportamiento en general: con él mismo, con la familia, con los vecinos, con la sociedad.
Y, ya puestos, tenemos algo más para utilizar con nuestros hijos.
Quizás sea difícil que se sienten a escuchar historias del Islam y el Corán durante horas, hay que ir poco a poco y con mucha paciencia y dedicación. Pero, como en todo, aprenden más si es de manera divertida, lúdica e indirecta, que si estamos obligándoles a aprender.
La serie "Animales en el Corán", que la encontramos directamente doblada en español, puede ayudarnos en esa tarea de enseñar a nuestros hijos.
El libro digital gratuito "Historias de buenas noches del Corán" es otro recurso para que nuestros hijos aprendan.
Otro recurso, aunque no está en español, es esta serie de Suras cortas del Corán para que los niños practiquen.
Es cierto que hay muy poco material en español, pero como musulmanes, y como padres de las generaciones venideras, tenemos que cambiar la situación:
- Utilizando material en otros idiomas (árabe, inglés, francés) que puedan sernos de ayuda.
- Buscando la semejanza de ciertas historias en español a los valores del Islam.
- Creando y adaptando material en español.
Si tienes alguna idea sobre este tema, te pido que me dejes un comentario. Porque entre todos podemos mejorar la situación.
Si no sabes cómo enseñar a tus hijos y no conoces recursos que puedas aprovechar, déjame un comentario para que alguien pueda aconsejarte y ayudarte.
Si quieres colaborar en la creación de material en español, deja tu comentario.
As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu
Historias a modo de diario de una española musulmana. El descubrimiento del islam y la aceptación del islam como religión, con lo bueno y lo malo que conlleva en el día a día.
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lunes, 15 de enero de 2018
lunes, 23 de octubre de 2017
Nuevos proyectos
Hace tiempo hablaba sobre la ambición.
Y es que soy una persona que no deja de marcarse objetivos. El problema es que, cuando nos exigimos demasiado, no llegamos a cumplir nada.
Bien dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta".
La rutina diaria es complicada de por sí.
Todos tenemos una serie de compromisos diarios, bien sea a nivel laboral o a nivel familiar en nuestras propias casas, incluso pueden ser de las dos cosas a la vez.
Ahora bien, para ser más productivo en nuestras obligaciones debemos organizarnos y gestionar bien el tiempo. Sólo así, dividiendo nuestro día y programando lo que tenemos que hacer en cada momento, conseguiremos llegar a todo aquello que queríamos conseguir en el día.
Como musulmanes, tenemos 5 momentos al día que pueden servirnos de guía.
Lo primero son nuestras 5 oraciones. El rezo es lo más importante y lo primero por lo que seremos juzgados.
¿Y si aprovechamos esos 5 momentos para repartir nuestro día?
¿Qué tal si programamos qué hacer después de salat fajr, entre salat duhr y salat asr? Quizás, marcando pequeños objetivos relacionados con las horas del rezo, consigamos ser más productivos.
Llevo tiempo sin publicar nada en el blog, y esto es debido a dos cosas: la mala organización del tiempo, que nunca me permite encontrar el momento; y que estoy empezando nuevos proyectos.
Desde hace mucho tiempo tengo algunas ideas en mente, y no las he llevado a cabo por miedo. Porque quizás sea una tontería, porque a lo mejor no sale bien, porque puede que mi proyecto no sea aceptado por la gente, etc, etc. Pero últimamente he decidido que no tengo nada que temer, que voy a luchar por aquello que me gusta, y que sólo así seré capaz de cumplir mis metas, mis sueños, y demostrarle al mundo que mis ideas no estaban tan equivocadas.
Por eso, de aquí en adelante, intentaré publicar en el blog cada dos semanas. Y pronto podré contar algo más sobre mis nuevos proyectos, si Dios quiere. (In shaa Allah).
Y es que soy una persona que no deja de marcarse objetivos. El problema es que, cuando nos exigimos demasiado, no llegamos a cumplir nada.
Bien dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta".
La rutina diaria es complicada de por sí.
Todos tenemos una serie de compromisos diarios, bien sea a nivel laboral o a nivel familiar en nuestras propias casas, incluso pueden ser de las dos cosas a la vez.
Ahora bien, para ser más productivo en nuestras obligaciones debemos organizarnos y gestionar bien el tiempo. Sólo así, dividiendo nuestro día y programando lo que tenemos que hacer en cada momento, conseguiremos llegar a todo aquello que queríamos conseguir en el día.
Como musulmanes, tenemos 5 momentos al día que pueden servirnos de guía.
Lo primero son nuestras 5 oraciones. El rezo es lo más importante y lo primero por lo que seremos juzgados.
¿Y si aprovechamos esos 5 momentos para repartir nuestro día?
¿Qué tal si programamos qué hacer después de salat fajr, entre salat duhr y salat asr? Quizás, marcando pequeños objetivos relacionados con las horas del rezo, consigamos ser más productivos.
Llevo tiempo sin publicar nada en el blog, y esto es debido a dos cosas: la mala organización del tiempo, que nunca me permite encontrar el momento; y que estoy empezando nuevos proyectos.
Desde hace mucho tiempo tengo algunas ideas en mente, y no las he llevado a cabo por miedo. Porque quizás sea una tontería, porque a lo mejor no sale bien, porque puede que mi proyecto no sea aceptado por la gente, etc, etc. Pero últimamente he decidido que no tengo nada que temer, que voy a luchar por aquello que me gusta, y que sólo así seré capaz de cumplir mis metas, mis sueños, y demostrarle al mundo que mis ideas no estaban tan equivocadas.
Por eso, de aquí en adelante, intentaré publicar en el blog cada dos semanas. Y pronto podré contar algo más sobre mis nuevos proyectos, si Dios quiere. (In shaa Allah).
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