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domingo, 25 de junio de 2017

Los pequeños de la casa en Ramadan y Eid al Fitr

Es lógico que los niños pequeños no ayunan durante el mes de Ramadan, pero no por ello son menos partícipes de estas ocasiones tan especiales para nosotros, los musulmanes.

El año pasado, cuando mis hijos tenían 2 años y medio, y 1 año y medio, su celebración de Ramadan consistió en hinchar un globo cada día de Ramadan, preferiblemente a la hora de comer el iftar (cena), y que así fuesen viendo la cantidad de días que eran y lo bonita que estaría nuestra casa al terminar el bendito mes y para recibir la fiesta del fin de Ramadan (Eid al fitr). Además, colgamos unos carteles de Ramadan Mubarak e hicimos unos pequeños farolillos, en los que ellos "colorearon" (o más bien hicieron rayas).

Este año, con 3 años y medio, y 2 años y medio, su actividad ha sido un cartel de Ramadan, cada uno el suyo, en el que colorearon Ramadan Mubarak, y cada día de Ramadan han pegado una pegatina, completando las filas de días hasta llegar al Eid al fitr.
Como premio por el Ramadan que termina, han coloreado los carteles de Eid Mubarak y han recibido una sorpresa esta mañana: globos 🎈, regalos 🎁, tarta con velas 🎂 y piruetas gigantes 🍭.

Que Allah nos permita llegar al próximo Ramadan y enseñar más y mejor a nuestros hijos.

viernes, 23 de junio de 2017

La ilusión de los niños

Salam alaykum

Cuando hablas con la gente en temporada de navidad y le dices que no vamos a celebrar, ni tampoco vamos a regalar nada por reyes o papá Noel a nuestros hijos, enseguida saltan las alarmas:
-"Si eso no es religión" (pero va unido a una celebración religiosa)
-"Le quitas la ilusión a los niños"
-"La importancia de los regalos de reyes es que vivan la ilusión de ese día, que tengan ilusión por recibir los regalos sorpresa, que esperen con alegría ese día para ver qué recogen" Etc

Pero ya si a esto le unes que no le celebramos mega fiestas de cumpleaños como las que están de moda en estos tiempos, entonces sí que te dejan de loca total.

Pues yo creo que no hacen falta reyes magos ni nadie para hacer vivir la ilusión a los niños, puesto que esa misma se la podemos plantear en otros momentos: cuando volvemos del trabajo, de vez en cuando, darles una sorpresa que no esperan; cuando viene una visita inesperada, o simplemente el día que nos apetezca, y la ilusión será igual.  
Tampoco entiendo por qué sólo se pueden soplar velas el día del cumpleaños, sino que cualquier ocasión es buena para poner una tarta en la mesa y apagar las velas: un día que se reúne toda la familia, el final del curso escolar, después de haber estado enfermo...

Así que, viendo que en unos días será la fiesta de fin de Ramadan para nosotros los musulmanes, encuentro el momento perfecto para colgar globos, soplar velas, y recibir regalos.
Y esa será la ilusión de los niños ese día, un cumpleaños con reyes magos incluidos.

Que Allah recompense vuestros ayunos y nos permita llegar al próximo Ramadan. Amin.
Y que nos haga buenos padres para educar bien a nuestros hijos, sin jugar con su ilusión, pero tampoco con nuestra creencia.

sábado, 2 de julio de 2016

Nuestro comportamiento en Ramadán y el resto del año

Estamos en los últimos días de Ramadán y llega el momento de reflexionar:
¿Hemos aprovechado las bendiciones de este bendito mes?
¿Nos hemos comportado como debemos?
¿Qué hemos hecho durante este mes y qué nos ha faltado hacer?

Durante este bendito mes, los musulmanes ayunamos sin distinción de nacionalidad, estatus social, nivel económico, etc.
Somos capaces de abstenernos de comer, beber, mantener relaciones íntimas, etc durante todo el día, sin importar que éste dure 17 horas ahora que es verano.
Llegamos a casa después de una jornada de trabajo, cansados, con calor, y con tanta sed que abriríamos la nevera y nos beberíamos ese refresco que tenemos preparado, o simplemente un vaso de agua. No hay nadie en casa, nadie nos ve, podríamos beber lo que queramos y nadie se enterará. Pero de repente pensamos: "no puedo hacerlo porque Allah sí me está viendo, porque Allah me ha ordenado que me abstenga durante el día y porque no quiero perder mi recompensa de haber ayunado este día por su causa". Y por eso, sólo por eso, cambiamos de idea y decidimos lavarnos la cara con agua fresca, sentarnos relajadamente y refrescarnos de otra manera.

¡Qué bien! ¡Qué alto nivel de fe! Hemos sido capaces de pasar hambre, sed y calor sólo porque Allah así nos lo ha ordenado y porque sabemos la enorme recompensa que tiene hacerlo buscando sólo su recompensa.

Pero, parémonos a pensar: ¿somos así todo el año? ¿o sólo tenemos miedo de Allah y buscamos su recompensa en Ramadán?

Cuántos musulmanes no abren el Corán en todo el año, pero lo leen más de una vez en Ramadán.
Cuántos musulmanes no rezan, o no pisan una mezquita en todo el año, pero no faltan a ningún rezo durante Ramadán.
Cuántos musulmanes se olvidan de la sunna de los viernes, de decir Bismillah antes de cada cosa, de decir Alhamdolilah, de cubrir sus partes privadas, de cuidar su lengua y no hablar mal, decir obscenidades, mentir, etc.

Sí, esto de adorar plenamente a Allah en Ramadán está muy bien. Puede que obtengamos una gran recompensa por todos nuestros buenos actos.
Pero, ¿es que el resto del año Allah no nos está mirando?
Cuando hablamos con esa amiga/o y criticamos a la otra; cuando no nos importa acercarnos a lo prohibido; cuando pasan días sin que hayamos hecho ni siquiera los rezos obligatorios. ¿Por qué entonces no pensamos que también Allah nos está viendo, que nos castigará por ello?

Que Allah (Dios) nos haga de los fieles y nos haga salir de este bendito mes siendo mejores musulmanes, pero que nos mantenga así para siempre, durante todo el año, y a lo largo de toda nuestra vida.

domingo, 11 de octubre de 2015

Desde Ramadán 2001 hasta Ramadán 2015

Han pasado 14 años desde que comenzara ha interesarme por el islam, y por el mes sagrado de Ramadán.
Hoy, 1 de Ramadán, puedo decir con orgullo que siento realmente lo que significa Ramadán y que conozco casi todo lo que está permitido, lo que no, lo que anula o no el ayuno, las cosas que debemos hacer, y cómo llevar bien el día a día en este bendito mes. 
Los años me han servido para aprender y para acercarme más a mis obligaciones con Dios.
Mi primer Ramadán no sabía ni que existía un horario concreto para el ayuno, y ahora tengo un gran conocimiento gracias a Dios.
Pero este año es importante y especial para mí, pues tengo dos hijos que quiero que sientan desde pequeños la importancia de los actos de adoración y los pilares del Islam.
Así, este año he querido decorar la casa con manualidades para que se den cuenta de que hay algo especial.
A penas hemos coloreado un par de carteles y hemos hecho un par de adornos, pero es una manera de que ellos vayan viendo que hay un momento especial, diferente al resto del año.
Dios no nos da dificultades, sino que nos ha permitido facilidades y exige a cada uno sólo en medida de sus posibilidades.
Una mujer embarazada tiene el permiso para no ayunar si teme por su salud o la de su bebé.
Y una mujer que amamanta, tiene el mismo favor para no ayunar si teme por ella o por su hijo.
Ante todo, la salud y el bienestar, pues Dios conoce nuestras circunstancias, nuestras dificultades, y nuestra sincera intención.
Que Dios (Allah) facilite el ayuno a todos los musulmanes, nos recompense y acepte nuestras obras en este bendito mes.

¿Qué supone el ayuno?

El ayuno es un esfuerzo que debe servirnos para: 
-Controlar nuestros impulsos, tanto en la alimentación como en el comportamiento.
-Empatizar con las personas que tienen dificultades. 
-Valorar todo lo que tenemos y agradecer por ello.
-Ser paciente ante las dificultades, soportando el hambre y la sed buscando la recompensa de Dios.
-Aprender a esperar y aprovechar el tiempo.
El ayuno es un beneficio para el cuerpo.
El hecho de pasar un largo periodo activo sin ingerir supone que el cuerpo tenga que buscar energía y calorías en las reservas que tiene. Por eso quemamos grasa acumulada, eliminamos colesterol, y nos liberamos de toxinas.
El ayuno es un beneficio para la mente.
Ser consciente de lo que supone el ayuno ayuda a despejar la mente, a desconectar de la rutina, a buscar la tranquilidad en nuestros actos de adoración.
El ayuno supone perdón, cercanía, igualdad, hermandad...
La recompensa de las acciones del ayunante supone perdonar a quien nos ha ofendido, y pedir perdón a quien nosotros hemos dañado.
El hecho de que todos estamos ayunando nos acerca, nos anima a relacionarnos y a compartir.
No importa lo rico que uno sea, pues pasará el periodo de ayuno de la misma manera que el pobre.
Todos los musulmanes en cualquier parte del mundo nos sentimos unidos por el ayuno.
El ayuno es bueno porque nos ayuda en esta vida y nos recompensará en la otra si Dios quiere.

Lo que no es Ramadán

Aunque pueda parecerlo por el comportamiento de muchos musulmanes:
-Ramadán no es un mes de descanso, el ayuno durante el día no consiste en pasar el día durmiendo. 
-Ramadán no es un mes de derrochar dinero, sino de ser generoso con aquellos que lo necesitan.
-Ramadán no es un mes para grandes comidas y fiestas, sino que es un mes para controlarnos y ser comedidos; y aunque se ayuna durante el día no hay que montar un festín de comida cada noche.
-Ramadán no es un mes para las relaciones con la gente, pues aunque es muy bueno juntarnos a comer con familiares o amigos, a quien más debemos acercarnos durante el periodo de ayuno y durante la noche es a Dios, a Allah.
Cada minuto cuenta, ¡aprovéchalo y acércate más a Dios!

¿Qué es realmente Ramadán?

Ramadán es el nombre del noveno mes del calendario lunar islámico. 
En este mes está prescrito el ayuno obligatorio para todos los musulmanes adultos y con capacidad para hacerlo.
Esta obligación comienza con la pubertad, sobre los 13-15 años.
Pero le islam da facilidades, Allah (Dios) no exige a nadie por encima de sus posibilidades.
Por eso ha concedido a los enfermos, a las personas que están de viaje, a las mujeres embarazadas o que amamantan, y a los ancianos, el favor de poder no ayunar, sin que esto sea un pecado para ellos.
Por supuesto deben cumplir unos requisitos, pero Dios no obligaría a nadie a ayunar poniendo en peligro su salud.
Ramadán es el mes en el que se le reveló el Corán al profeta Muhammad, por eso debemos esforzarnos más durante este mes en leer, comprender y aprender el Corán.
Ramadán es un mes de bendiciones, de bien, de generosidad.
Durante este mes nuestras acciones son más recompensadas por Dios, y nuestras faltas más graves.
Por ello, Ramadán supone una gran oportunidad para mejorar como personas y como creyentes.
El ayuno de Ramadán consiste, ante todo, en evitar la comida, la bebida y las relaciones sexuales desde que amanece hasta que anochece.
El ayuno es abstinencia.
Pero no sólo abstinencia física, sino que también consiste en alejarnos de las malas palabras, los malos comportamientos, olvidar el odio y el rencor, perdonar, etc.
Y el ayuno es esfuerzo.
Esfuerzo en aguantar un largo periodo de tiempo sin comer ni beber, esfuerzo en aumentar actos de adoración, esfuerzo en ayudar a los demás, ser más generoso...
Ramadán es el mes del bien, el momento de ser mejores personas, y un buen momento para el cambio, para reconducir nuestra vida a la obediencia al creador.

¿Por qué Ramadán cambia de fecha? Vaya lío...

Mi primer Ramadán empecé el ayuno cuando en las noticias dijeron "hoy empieza el mes de Ramadán y los musulmanes ayunarán y tal y tal"
Pero el segundo año que ya tenía más relación con musulmanes decían que ya quedaba poco, pero si preguntabas qué día era exactamente no te sabían decir, había que esperar al día de antes para saberlo. ¿Por qué?
Más tarde me enteré de que los musulmanes siguen el calendario hijri, desde la Hegira, desde que el profeta Muhammad recibió la revelación y empezó a expandir el islam.
Y me enteré de que ese calendario hijri es lunar, varía en función de los cambios de luna.
Vaya lío, y vaya forma de calentarse la cabeza...
El islam no puede sufrir innovaciones religiosas desde el día en que se reveló el Corán, y todo tiene que seguir como en ese momento.
Entonces no había calendarios, ni móvil para ver en qué día estaban.
Así que contaban los días y meses con los cambios de luna, y así se explica también en el sagrado Corán.
El calendario lunar hijri tiene 12 meses, igual que el calendario gregoriano que usamos habitualmente.
Entonces ¿por qué cambian las fechas? ¿No es más fácil poner los meses coincidiendo con los del otro calendario?
El caso es que el calendario gregoriano tiene 365 o 366 días al año, pero el calendario lunar tiene 355 o 356; por eso cambian las fechas, porque tiene 10 días menos.
Los meses del calendario lunar pueden tener 29 o 30 días, y eso depende de cuándo aparezca la luna nueva, que es lo que indica cambio de mes.
Por eso nunca se sabe con exactitud qué día empezará Ramadán, porque hasta que la tarde de antes no se vea la luna nueva no se puede decir que comienza el nuevo mes.
Puede que este año el día 1 de Ramadán del año 1436 desde la Hegira coincida con el 18 de junio de 2015, pero eso sólo se sabrá el día anterior, pues dependiendo de que este mes lunar en el que estamos (Shaban) tenga 29 o 30 días, el siguiente mes (Ramadán) empezará un día antes o después.
Esto es raro de entender al principio, pero tiene su lógica si pensamos en que antiguamente tenían que orientarse así para calcular las fechas.
Además, este mismo año me enteré de que la Semana Santa de los cristianos también cambia de fecha por el mismo motivo, porque es la primera luna de primavera.
Entonces, será que ya en las otras revelaciones anteriores al Corán se ordenó calcular así siguiendo las fases lunares, y que otras fechas religiosas señaladas en el calendario se hayan marcado así por conveniencia de la gente y no por orden de Dios.

Mi primer Ramadán

2002, ese fue el año en que decidí que quería sentir en mí misma cómo era ayunar durante un mes entero.
Tenía claro que sólo existía un Dios, eso nunca lo he dudado.
Lo que dudaba era qué religión sería la correcta, y la mejor manera de comparar era conociendo otra diferente a la que yo había tenido.
Para mi suerte, había empezado el instituto fuera del pueblo, por lo que pasaba los días fuera y tenía posibilidades de hacer cosas sin que mis padres se enteraran.
Para mi suerte también, la mujer e hijas de un vecino musulmán habían llegado al pueblo y tenía la posibilidad de compartir con ellos su religión.
Y así es como me decidí a ayunar por primera vez el mes de Ramadán.
Mi vergüenza y la falta de comunicación con las musulmanas del pueblo que muchas no hablaban español, me hicieron buscar información por mi misma. Tenía ordenador e internet, y no era la primera vez que buscaba información sobre el islam.
"Ramadán, mes sagrado en que los musulmanes ayunaban.
El ayuno consistía en no comer ni beber durante el día durante todo el mes. Los musulmanes tomaban el desayuno por la mañana y ya no volvían a comer hasta la noche."
No era difícil, yo salía de casa temprano para ir a clase y volvía después de que mis padres hubiesen comido. El único problema serían los fines de semana, pero ya buscaría excusas.
Y así lo hice, a veces me llevaba almuerzo a clase y no me lo comía, otros días decía que me compraría algo en el instituto, a la hora de comer decía que no tenía hambre o tiraba a escondidas la comida...
¡Lo que yo no sabía es que había un horario! Yo desayunaba cuando me levantaba, fuesen las 7, las 9, o cuando fuera.
A la hora de romper el ayuno normalmente estaba en casa de mis vecinos con mi hermana y las otras niñas, o sea que me invitaban a comer con ellos,que para mí era como una merienda porque era en otoño y se hacía pronto de noche.
Pero más o menos a mitad de mes mis padres ya no se creían mis excusas y me tocó la charla y el interrogatorio.
"¿No estarás haciendo el Ramadán ese de los moros?
A ver si antes hacías la tontería de la cuaresma y no comer carne, y ahora vas a estar haciendo la tontería esa también."
Yo, por supuesto, lo negué todo.
No hace falta decir que, si no sabía que había un horario para empezar y terminar el ayuno, tampoco sabía que se rezaba a horas concretas, ni cómo se rezaba, ni qué se decía...
Así que yo rezaba sobre la alfombra de mi habitación, porque había visto en la tele que los musulmanes rezaban así, pero ni sabía cuántas partes tenía un rezo, ni hacia donde se orientaba, i mucho menos lo que había que decir.
Como yo tenía claro que sólo había un Dios, pensaba que los musulmanes rezaban lo mismo que los católicos pero en árabe, así que yo como no sabía árabe decía mis oraciones católicas en español pensando que los musulmanes decían lo mismo.
Conclusión, un Ramadán totalmente equivocado por no saber, no tener quien te enseñe, y tener vergüenza de preguntar y que se rieran de mí.