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domingo, 15 de marzo de 2020

Retiro espiritual: aprovecha tu tiempo para acercarte a Allah (swt)

Salam alaykum wa Rahmatu Allahi wa Barakatu

Estamos en cuarentena. Hay un nuevo virus sobre el que todavía no se sabe cómo actuar y se nos ha recomendado guardar cuarentena en nuestras casas para evitar el contagio propio y ajeno.

Se ha suspendido la actividad de colegios, centros de ocio y otros lugares, incluyendo las mezquitas. No se puede acudir al salat comunitario y tampoco se están impartiendo clases por parte de las escuelas coránicas o de lengua árabe. Pero, no te preocupes, que el salat en casa es igual de válido, Allah conoce las circunstancias y sabe, ante todo, tu intención.

En los últimos días se han compartido diferentes mensajes sobre las recomendaciones en caso de epidemias, puesto que ya ocurrió en los tiempos del profeta Muhammad (saws):
Se transmitió de Ibn Abbás, Allah esté complacido con él, que:
“Salió Úmar Ibn Al Jattab, Allah esté complacido  con él, de viaje hacia Sham,
y cuando estaba en Sarg (proximidades de Tabuk), salieron a su encuentro los jefes
de los ejércitos de las diferentes provincias, Abu Ubaida Ibn Al Yarráh y sus compañeros, y le anunciaron que la epidemia se había declarado en Sham.
Dijo Ibn Abbás:
Me dijo Úmar: ‘¡Llama a consulta a los justos de entre los emigrantes (muhayirun)!’
Así lo hice y a la vez que les informó de la epidemia que se había declarado en
Sham, les pidió consejo.
Hubo diversidad de opiniones. Unos dijeron:
‘Has salido para un asunto concreto y no nos parece correcto regresar sin haber
cumplido el objetivo.’
Y otros, en cambio, dijeron:
‘Contigo están el resto de la gente y los compañeros del Mensajero de Allah, Él
le bendiga y le dé paz, y no nos parece bien que los hagas caer en esta epidemia.’
Les dijo: ‘¡Dejadme ahora!’
Luego dijo: ‘¡Llama a los auxiliares!’
Así lo hice y una vez que les pidió consejo, procedieron de forma parecida, en
cuanto a sus diferencias, a como lo hicieron los emigrantes.
Y luego dijo: ‘¡Dejadme ahora!’
A continuación me pidió que llamara a los ancianos quraichitas que entraron
en el Islam después de la conquista de Meca.
Los llamé y después de ser consultados, dijeron todos unánimemente:
‘Lo mejor que vemos es que regreses con toda la gente y no los expongas a la
epidemia.’
Hizo Úmar, Allah esté complacido de él un llamamiento general a la gente y
les dijo:
‘¡Preparaos para regresar por la mañana!’
Le contestó Abu Ubaida Ibn Al Yarráh, Allah esté complacido con él, diciendo:
‘¿Es que huimos del decreto de Allah?’
Dijo Úmar, Allah esté complacido de él :
‘¡Habría preferido que eso lo hubiese dicho otro, Ubaida!’ (y a Úmar le desagradaba que le replicasen).
¡Sí! Efectivamente, huimos del decreto de Allah al decreto de Allah. Considera
si tuvieras camellos que bajasen hasta un valle que tuviera dos laderas, una fértil y
la otra estéril. ¿Si los llevaras a pastar a la fértil, no lo harías según el decreto de
Allah? ¿Y si los llevaras a pastar a la estéril, no lo harías según el decretoAllah?
En ese momento llegó Abdurrahmán Ibn Auf que había estado ausente, ocupado en algunos asuntos de necesidad, y dijo:
‘Tengo noticias sobre esto y que he oído decir al Mensajero de Allah, Él le
bendiga y le dé paz:
Si os enteráis de una tierra en la que se hubiera declarado una epidemia, no entréis en ella. Y si se declarara en una tierra en la que ya estuvierais, no salgáis
huyendo de ella.’
Así pues, Úmar, Allah esté complacido de él, dio alabanzas a Allah, El Altísimo y partió.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Como musulmanes, debemos confiar en Allah (swt):
“Y quien confía en Allah, es suficiente para él.”
(El Divorcio /3).
Tengamos confianza en que no nos ocurrirá nada malo. Y en caso de que ocurra, hemos de ser conscientes de que es nuestro destino, el decretado por Allah (swt)
“Dondequiera que os encontréis, os alcanzará la muerte, aunque estéis en torres
fortificadas.”
(Las Mujeres /78).

Es una sunna conocida que el profeta Muhammad (saws) solía hacer retiro espiritual en los últimos días de Ramadán:
Se transmitió de Ibn Úmar, Allah esté complacido con los dos, que dijo:
“El Mensajero de Allah, Él le bendiga y le dé paz, solía retirarse en oración, las diez últimas noches de Ramadán.”
Lo relataron Al Bujari y Muslim.
Nosotros no estamos en casa recluídos por propia voluntad, pero podemos aprovechar esta situación para acercarnos más a Allah (swt). Recuerda que la primera palabra revelada del Corán fue "Lee". Aprovecha el tiempo que estés sin salir para hacer más salat (rezos) voluntarios, para hacer dhikr (recuerdo de Allah -swt-), para memorizar y repasar algunas surat del Corán, o para leer tanto el Corán como otros libros de los que puedas obtener un beneficio.

Te propongo algunos libros gratuitos (PDF) y sencillos:

O si te apetece leer algo diferente pero que te haga reflexionar, puedes probar con: 
Puedes aprovechar también esta situación para prepararte antes de la llegada de Ramadán. Falta poco más de un mes para que entremos en el bendito mes y es muy recomendable ayunar voluntariamente en el mes previo. Prepara cuerpo y mente para el ayuno y conciencia a los más pequeños. 
  • Sonia, del blog Árabe con Sonia, está preparando material muy bonito para trabajar con los niños/as en este mes tan importante. 
  • Tienes La aventura de Ramadán, para descarga gratuita en Lektu. 
  • Por último, la Agenda Peque Muslim es una herramienta estupenda para llevar la cuenta de buenas acciones y motivarse a rezar, suplicar y memorizar el Corán. 
Aquí tienes otras propuestas de lectura:

Que este tiempo de retiro sea un beneficio y nos sirva para desconectar de la rutina, descansar en la medida de lo posible y aprovechar al máximo cada momento. 

lunes, 1 de enero de 2018

¿En qué día vivimos?

Recién estrenado el año nuevo 2018, muchas musulmanas y musulmanes han llenado sus redes sociales de felicitaciones por el año nuevo.

Unos lo han felicitado, mostrando empatía por sus familiares y/o convecinos.
Otros, con la mentalidad del más estricto haram, se han dedicado a criticarles y juzgarles por este hecho.
Pero en el término medio está la virtud:

  • Si queremos aconsejar a alguien de que está haciendo algo mal (según nosotros) debemos hacerlo en privado. Atacar a una persona en los comentarios por algo es de muy mala educación. 
  • Puede que esa persona que está felicitando el año nuevo lo haga, simplemente, por educación y empatía por las personas de su entorno que lo están celebrando. Al igual es mucho mejor y más recto en la religión que tú en otros aspectos que no conoces. 
  • Y si está celebrando el año nuevo, es problema suyo. Puede que no vea nada malo en hacerlo y que quiera celebrarlo, no somos quién para juzgar. O puede que, simplemente, le de igual si está bien o mal, y puesto que recaerá sobre su balanza, ¿quién somos nosotros para criticarle?
Con esto, no estoy defendiendo ni la celebración del año nuevo ni las felicitaciones, sino recordando que tenemos que ser conscientes de ciertas cosas antes de actuar. 

Y ahora viene la pregunta: ¿sabemos en qué día vivimos? 
Porque, lógicamente, nos guiamos por un calendario gregoriano que aparece en nuestras agendas. Y todo, absolutamente todo, gira en torno a ese calendario: citas médicas, reuniones, actos, fechas de nacimiento, etc. 
Pero, como musulmanes, debemos recordar que también seguimos el calendario islámico - musulmán -  lunar - hijri. Y por tanto, ser conscientes de las fechas del mismo. 

Muchos de los musulmanes que se esfuerzan por aconsejar y dar una buena imagen de comportamiento ejemplar, ni siquiera saben en qué fecha del calendario hijri nacieron, ni el día que nos encontramos. 

Nos pasamos días mirando y preguntando a ver cuándo empieza Ramadán, cuándo termina, qué día será la Fiesta del Sacrificio... Pero ¡no tenemos ni idea de qué día es hoy en el calendario musulmán! Y pasamos por alto fechas señaladas en el mismo como Ashura o Arafat, por ejemplo. 

Seamos conscientes de que cada uno tiene sus circunstancias personales, y que no somos quien para atacar, criticar, juzgar. 
Aconsejemos en privado, intentando ayudar y no herir. 
Pero, sobre todo, esforcémonos por ser mejores nosotros, aumentar nuestro conocimiento en el din -religión-, y mejorar como musulmanes. 

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Dónde quedó la humanidad?

Una de las cosas que me gustan del islam es la hermandad que hay, el apoyo que se le da a un hermano o hermana musulmán cuando está en una situación de necesidad.

Y es que hay un dicho del profeta Muhammad (saws) -hadiz- que dice algo así como: "nadie será un buen creyente hasta que no desee para su hermano lo que quiere para él mismo".

Esta es una frase que tiene mucho que reflexionar.

Hay personas que son muy buenos en las cuestiones del din -religión-. Se esfuerzan por cumplir cada rezo en su tiempo, hacen oraciones voluntarias, dan limosna a quien lo necesita, se ofrecen para ayudar a sus conocidos... Pero luego, se alegran de las desgracias ajenas, son felices viendo sufrir a sus enemigos.
Los hay también que ofrecen un trabajo a un hermano musulmán en sus negocios, dándoles la oportunidad de ganar un dinero lícito -halal- que les permita mantener a sus familias. Pero resulta que esta persona, el buen jefe que ayuda a un hermano con un empleo, termina aprovechándose de él y le paga la mitad del sueldo que merece su trabajo y dedicación.

En este momento, muchas personas estarán pensando: "yo no rezo, pero soy bueno porque no le deseo mal a nadie", "yo no uso hijab, pero mis intenciones son buenas y sinceras".
Y sí, reconozco que también existe este tipo de personas. Pero sólo Allah -Dios- (swt) nos juzgará y recompensará o no en el juicio final.

La reflexión que le encuentro a todo esto, es que ¿dónde está la humanidad?
¿De verdad ayudamos a quien lo necesita sin juzgar primero?
¿De verdad deseamos el bien a los demás?
¿De verdad nos duelen las desgracias ajenas?

Reflexionemos

lunes, 4 de diciembre de 2017

No es oro todo lo que reluce

En muchas ocasiones sentimos admiración por alguna persona y pensamos: "ojalá yo algún día sea como ella/él"
Y está bien fijarse en buenos ejemplos de personalidad para querer mejorar nosotros mismos.
Pero, la verdad, es que no es oro todo lo que reluce. No siempre las cosas son lo que parecen.

Vemos a ese musulmán o musulmana que tiene un gran conocimiento del din, y nos encantaría tener la mitad de conocimiento.  Pero quizás esa persona, a pesar de todo, tiene faltas que no conocemos.

Vemos a ese musulmán o musulmana con un comportamiento ejemplar, que sigue la sunna, que viste adecuadamente... Pero puede que tenga un corazón oscuro y sucio.

Así, podría seguir con una larga lista de ejemplos. Y llegamos entonces al tópico: la fe está en el interior, no es necesario mostrarla, etc.
Pero no es esto lo que quiero decir.

Yo soy de la opinión de que, si tú fe es sincera, poco a poco se deja ver en el exterior (vestuario y comportamiento), porque cada vez tienes mayor fe y te implica más en la religión.
Ahora bien, está claro que cada uno tiene unas circunstancias que sólo él / ella conoce, y puede que no sea capaz de ciertas cosas.
Y yo no estoy aquí para juzgar eso, esa tarea le corresponde a Allah, Dios, el Creador, el Juez.

Lo que quiero decir es que, por mucho que veamos en las personas, para bien o para mal, no sabemos lo que hay en su interior.
Y, a veces, es mejor admirar un buen comportamiento y un buen corazón, que cualquier otra cosa.

Un último consejo, siguiendo un refrán español que resume un hadiz (dicho) del profeta Muhammad (saws): "El que se junta con un cojo, al tiempo si no cojea, renqueante".
Quien se junta con un herrero, olerá como él; y quien se junta con el que vende perfumes, al menos tendrá un buen aroma. (Resumido)

Busquemos en nuestra compañía a aquellas personas que nos aportan algo y que nos hacen bien, que nos ayuden a levantarnos si caemos, y que nos guíen por el camino del din (religión).

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 6 de noviembre de 2017

Las fiestas paganas y los hijos

El islam prohíbe celebrar cosas paganas y/o de otras religiones.
Las únicas fiestas que tenemos los musulmanes son el final de Ramadán, la fiesta del sacrificio, y los viernes como día más importante de la semana.

Nuestros hijos, los de los musulmanes que vivimos en Europa, tienen que convivir con niños de otras ideologías y ver en las escuelas diferentes cosas que no están aprobadas por el islam.
Aquí, cada padre y madre, cada familia, es responsable de la educación que quiera darle a sus hijos.

Yo voy a dar mi humilde opinión, que puede que no sea la más acertada, pero que es la que tengo a día de hoy.
Hace poco que ha pasado Halloween. En el colegio se habló de esto, en los dibujos de televisión se hicieron capítulos especiales de Halloween, los amigos de mis hijos celebraron Halloween, etc.
¿Y cuál es mi posición?  Si lógicamente mis hijos lo nombraron más de una vez.

En su colegio hubo un concurso de escobas de Halloween, querían participar, les dije que no era necesario y que podíamos hacer otras cosas más bonitas. No hubo celebración ni disfraces, pero si los hubiese habido les habría dejado claro que era "un juego más del colegio".
La niña quería disfrazarse porque sus amigas iban a hacerlo. Yo le dije que nosotros no nos disfrazamos de Halloween, que eso es una tontería, y que jugarían a disfrazarse de médicos, cocineros, o cualquier otra cosa para jugar con sus juguetes, pero cualquier día y no en ese concretamente.
Vieron dibujos de Halloween, porque si cada día ven una hora de esos dibujos, no iba a dejarlos sin televisión por eso. Pero entendieron que era un capítulo más con un cuento de Halloween. Algo que no existe ni tenemos porqué celebrar.

Y así seguiremos educando a nuestros hijos, si Dios quiere, con respecto a cosas que no nos conciernen pero que tienen que ver a diario en el resto de la sociedad.

Cada padre y cada madre son pastores de su propia familia, y ellos tienen la responsabilidad de elegir por dónde los guían.
Que Allah nos guíe por el camino correcto y nos facilite la educación de nuestros hijos, alejándonos de lo que nos ha prohibido.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tolerancia y ejemplo, empatía

Últimamente me he visto en conversaciones con personas no musulmanas que coinciden en una misma idea: "los musulmanes piden que se les respete y puedan integrarse en la sociedad, pero no quieren relacionarse con los no musulmanes".
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?

Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.

Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.

Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?

No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.

Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.

Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.

Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.

viernes, 25 de agosto de 2017

Racismo e islamofobia

Es más que evidente que existe tanto el racismo como la islamofobia.
Y, después de sucesos como los atentados, ambas cosas se incrementan.
Pero, ¿luchamos por acabar con estos términos o favorecemos su existencia?

Que la comunidad musulmana esté sufriendo ataques en estos días por la sociedad (pintadas en mezquitas, agresiones a personas a pie de calle, etc) es algo que merece un esfuerzo por cambiar, pues nadie merece ser atacado; ni los unos ni los otros.

Ahora bien, ¿es nuestro comportamiento como musulmanes tan ejemplar como para terminar con el racismo y la islamofobia? ¿O es el comportamiento de la comunidad musulmana el que alimenta estos términos?
Y no me refiero a los atentados, puesto que esos terroristas no son musulmanes, sino asesinos.
Me refiero a que, en la mayoría de los casos, se ve tanto en pueblos como ciudades que la comunidad musulmana está aislada del resto de la sociedad.
Pocas veces se ve a la comunidad musulmana participar en actos públicos y/o culturales, y pocas veces se ve a los musulmanes bien relacionados con el resto de la sociedad.
Más bien, vemos a una comunidad musulmana aislada en barrios, que sólo se relaciona entre sí, que no participa con el pueblo en el que vive, que no hace que sus hijos tengan vida de niños como el resto, que no gasta de su dinero por la vida en este país, sino que más bien gasta lo imprescindible para poder gastar al máximo en sus países de origen.
Y esto, hermanos y hermanas, no hace sino aumentar el racismo y la islamofobia.  Puesto que también es racismo no querer integrarse en la sociedad.

¿Qué tiene de malo llevar a tus hijos a la ludoteca, a natación, apuntarlos a teatro, que participen en actividades extraescolares y culturales? Si es un bien para ellos, para su integración y para el ejemplo.
¿Por qué no relacionarnos con las demás mamás en el colegio de nuestros hijos y hacernos amigas? Podemos tener nuestro trato más íntimo con la comunidad musulmana, no lo niego; pero también relacionarnos y abrirnos a la sociedad.
¿Cuál sería el problema de dejarnos ver en los comercios locales? Comer un helado en una terraza, desayunar en una panadería, etc.

Si queremos acabar con el racismo y la islamofobia, empecemos por dar ejemplo.
Empecemos por no ser racistas nosotros y abrirnos a la sociedad, para así poder mostrarnos y que se nos juzgue por lo que somos, y no por lo que la gente piensa que somos.

lunes, 7 de agosto de 2017

Vencer mis miedos

Sufrí tantas críticas sobre mi persona, que la mente me jugó la mala pasada de crear un miedo infundado.

Islámicamente podría decir que los susurros del Shytan (demonio) para desviarme del buen camino me hicieron tener miedo de mi propia seguridad y sentimientos.

Hasta hace unos años, las críticas de la gente me hacían apartarme yo misma para que no siguieran hablando de mí.
Pero llegó un momento en que encontré la fortaleza para que eso dejase de importarme gracias a Dios (الحمد لله).
A partir de ese día, dejé de apartarme e intenté hacer vida normal enfrentando las críticas.

Me dí cuenta de que, aunque las críticas eran reales, no dejaban de estar porque yo me escondiera o me hiciera ver.
Y al hacerme ver y enfrentarme a las críticas, las miradas y las preguntan indiscretas de la gente, descubrí que era más el miedo que yo tenía, que lo que en realidad he tenido que ir enfrentando.

Cuanto más miedo he tenido, más me he escondido; y cuanto más me he escondido más miedo he tenido. Era la pescadilla que se muerde la cola.

Abrirme de nuevo al mundo, demostrar quien soy sin temor, no sólo me ha abierto puertas con aquellas personas que creía que se habían cerrado, sino que me ha dado la felicidad de hacer lo que creo correcto con seguridad y sin rechazo.

Confía en Dios (الله) y él te dará la fortaleza para enfrentar los miedos y los susurros que intentan apartarse del camino.
Confía en él (التوكل) y verás las puertas abiertas y un gran peso liberado en tu corazón y en tu conciencia.




domingo, 30 de julio de 2017

Sentirse decaído

Por muy creyentes que somos, las tentaciones del desvío y el mal camino están a nuestro alrededor constantemente.
Nos alejamos del mal, de lo prohibido, de las malas compañías...
Pero, por mucho que lo intentamos, es difícil que nunca nos sintamos superados por el shytan y nuestro ego, nuestros propios demonios interiores.

Sabemos lo que hay que hacer y lo que no, nuestras obligaciones y prohibiciones.
E intentamos cumplir siempre con esto y ser cada día mejor musulmanes, estar más unidos a Allah swt, y ser merecedores del Paraíso en la otra vida.

Pero, aún así, hay veces en que la rutina, las obligaciones, o cualquier cosa mundanal nos hace alejarnos de este buen camino. Y basta con que un día te alejes de algo o dejes de cumplir con algo, para que cada vez nos sintamos más lejos de ese buen camino que llevábamos.

Y una vez alejados, cuesta mucho retomar el camino del bien.
Aunque esa es la gran recompensa: hacer por volver al camino de Allah swt siempre que sintamos la tentación de alejarnos.

Somos humanos, tenemos derecho a equivocarnos.
Pero como tenemos la capacidad de razonar, tenemos también la obligación de buscar consejos y el ánimo para seguir y no decaer.




sábado, 15 de julio de 2017

Juzgamos sin conocer, no podemos evitarlo

Así somos las personas. Vemos a alguien y por su aspecto ya pensamos algo: vaya pinta, viste demasiado elegante, qué ropa tan extravagante, vaya color de pelo...

Y, probablemente, el hecho de que nos llame la atención una cosa no sea malo.
Lo que es malo es ir más allá de ese pensamiento y reaccionar con un mal gesto, con una mala mirada, o peor aún tratando mal con hechos o palabras a esa persona.

¿Cuántas veces hemos conocido a alguien por medio de otras personas? Y probablemente la primera imagen que hemos tenido es aquello que nos han dicho.

El error está en no dar la oportunidad a esa persona para que nos muestre cómo es realmente, porque probablemente el punto de vista que otros tienen sobre ella no sea lo que nos acabe pareciendo a nosotros.

Muchas veces he vivido en mí misma miradas de rechazo cuando me ven llegar a un sitio puesta de pañuelo y ropa larga. Ahora bien, para mi sorpresa, y sobre todo para sorpresa de las personas que me estaban mirando mal, todo ha cambiado cuando he hablado.
¿Y por qué? A veces simplemente porque me escuchan hablar un español perfecto y se dan cuenta de que, o soy de aquí o llevo aquí toda una vida. Pero, otras veces, ha sido más mi educación, una sonrisa a su mala cara, un saludo, una despedida, o el hecho de que la gente vea que me integro perfectamente en la vida social.

Ahora mismo vivo en un pueblo donde hay muchos extranjeros, y muchos musulmanes.
Ven hombres con ropa larga casi a diario, y mujeres con hijab y jilaba por todas partes.
El problema es que, por lo general, estas personas están apartadas de la sociedad, no participan en actividades, no frecuentan negocios locales, etc.  Y así es como se nos juzga a todos, pensando que no sabemos vivir en sociedad.

Demos la oportunidad a las personas de que se muestran como son, y dejemos de juzgar por las apariencias o por lo que nos han dicho

domingo, 25 de junio de 2017

Los pequeños de la casa en Ramadan y Eid al Fitr

Es lógico que los niños pequeños no ayunan durante el mes de Ramadan, pero no por ello son menos partícipes de estas ocasiones tan especiales para nosotros, los musulmanes.

El año pasado, cuando mis hijos tenían 2 años y medio, y 1 año y medio, su celebración de Ramadan consistió en hinchar un globo cada día de Ramadan, preferiblemente a la hora de comer el iftar (cena), y que así fuesen viendo la cantidad de días que eran y lo bonita que estaría nuestra casa al terminar el bendito mes y para recibir la fiesta del fin de Ramadan (Eid al fitr). Además, colgamos unos carteles de Ramadan Mubarak e hicimos unos pequeños farolillos, en los que ellos "colorearon" (o más bien hicieron rayas).

Este año, con 3 años y medio, y 2 años y medio, su actividad ha sido un cartel de Ramadan, cada uno el suyo, en el que colorearon Ramadan Mubarak, y cada día de Ramadan han pegado una pegatina, completando las filas de días hasta llegar al Eid al fitr.
Como premio por el Ramadan que termina, han coloreado los carteles de Eid Mubarak y han recibido una sorpresa esta mañana: globos 🎈, regalos 🎁, tarta con velas 🎂 y piruetas gigantes 🍭.

Que Allah nos permita llegar al próximo Ramadan y enseñar más y mejor a nuestros hijos.

Implicar a los niños

Soy de las que piensa que la mejor enseñanza es el ejemplo, y que si quieres que los niños hagan algo, lo mejor es implicarlos desde pequeños en nuestro día a día.

Cuando cocinas, puede que no sea lo que más le guste, pero si lo haces partícipe en la elaboración, ya tiene un motivo para quererlo comer.
Cuando le dejas vestirse sólo, el simple hecho de verse mayor y poder imitar lo que hacen los mayores, le motiva más a intentarlo.

Y es por eso que, si pretendemos que nuestros hijos sientan la esencia del islam, de nuestras fiestas, y de porqué hacemos lo que hacemos, lo mejor es implicarlos desde pequeños.
De poco sirve decirle: cuando seas mayor entenderás, todavía eres pequeño para, pues con eso lo que estamos consiguiendo es apartarlos y dejarlos a un lado.

En una sociedad donde los musulmanes somos una minoría, y donde el islam tiene mala reputación, lo mejor es dar un buen ejemplo, empezando por nuestras casas y nuestros hijos

viernes, 23 de junio de 2017

La ilusión de los niños

Salam alaykum

Cuando hablas con la gente en temporada de navidad y le dices que no vamos a celebrar, ni tampoco vamos a regalar nada por reyes o papá Noel a nuestros hijos, enseguida saltan las alarmas:
-"Si eso no es religión" (pero va unido a una celebración religiosa)
-"Le quitas la ilusión a los niños"
-"La importancia de los regalos de reyes es que vivan la ilusión de ese día, que tengan ilusión por recibir los regalos sorpresa, que esperen con alegría ese día para ver qué recogen" Etc

Pero ya si a esto le unes que no le celebramos mega fiestas de cumpleaños como las que están de moda en estos tiempos, entonces sí que te dejan de loca total.

Pues yo creo que no hacen falta reyes magos ni nadie para hacer vivir la ilusión a los niños, puesto que esa misma se la podemos plantear en otros momentos: cuando volvemos del trabajo, de vez en cuando, darles una sorpresa que no esperan; cuando viene una visita inesperada, o simplemente el día que nos apetezca, y la ilusión será igual.  
Tampoco entiendo por qué sólo se pueden soplar velas el día del cumpleaños, sino que cualquier ocasión es buena para poner una tarta en la mesa y apagar las velas: un día que se reúne toda la familia, el final del curso escolar, después de haber estado enfermo...

Así que, viendo que en unos días será la fiesta de fin de Ramadan para nosotros los musulmanes, encuentro el momento perfecto para colgar globos, soplar velas, y recibir regalos.
Y esa será la ilusión de los niños ese día, un cumpleaños con reyes magos incluidos.

Que Allah recompense vuestros ayunos y nos permita llegar al próximo Ramadan. Amin.
Y que nos haga buenos padres para educar bien a nuestros hijos, sin jugar con su ilusión, pero tampoco con nuestra creencia.

lunes, 13 de marzo de 2017

Amigos no musulmanes

Muchos musulmanes se encuentran con el obstáculo de que no consiguen tener una buena relación con las personas de otras religiones, o incluso con aquellas ateas.
Otros, en cambio, no tenemos problema para mantener una buena relación con personas de creencia e ideología diferente.
¿El motivo? Respeto, ante todo.
En todos estos años y en todas las etapas que he ido pasando hasta llegar al día de hoy me he encontrado con gente que:
- Simplemente por el hecho de pensar diferente, se ha distanciado de mí sin a penas conocerme.
- Me ha conocido, pero al no compartir conmigo ciertas aficiones, gustos, creencias o pensamientos, ha elegido no formar parte de mi camino.
- Me ha dado la oportunidad de conocerme y se ha acercado a mí sin importar mi religión.
- Ha visto paso a paso mi evolución y no por ello ha dejado de estar ahí.
Estos dos últimos grupos de personas son lo que merecen la pena realmente, aquellas personas que están ahí por quién soy, por como soy.
Y sí, puedo decir con orgullo que tengo amigas de otra religión que para mí son más importantes que gran parte de mi familia.
Puede que no comparta con ellas fiestas de sábado noche, puede que no tengamos los mismos gustos en la comida, puede que nuestra forma de vestir sea completamente diferente...
Pero nos une una gran amistad basada, sobre todo, en respetarnos mutuamente, en aceptar las ideas y gustos la una de la otra, y compartir risas, momentos, alegrías y tristezas, compañía y distancia, sin importar en qué crea cada una.
Porque además de tener una creencia religiosa, tenemos otra creencia importante para nosotras: la creencia en la amistad y en el buen corazón de las personas.

lunes, 3 de octubre de 2016

Bajar la mirada


Hace años una persona me dijo algo así como: "si tu vas con tu mirada agachada no tendrás nada que temer, estarás tranquila".
En ese momento no lo entendí, y lo primero que me vino a la cabeza fue: "¿y yo por qué tengo que agachar mi cabeza? Si yo estoy muy orgullosa de quien soy y no tengo que esconderme de nadie".
A día de hoy, he entendido que esa frase no se refería a agachar mi cabeza como escondiéndome del mundo. Sino que se refería a bajar la mirada como signo de pudor, vergüenza, educación, respeto. Bajar la mirada por temor, pero temor a Allah swt, a desobedecer o a faltar en nuestro comportamiento.
Ante una persona que tiene más nivel que nosotros en algo, por ejemplo ante un profesor, ante un juez, ante un rey... a nadie se le ocurre mirarle con arrogancia, faltarle el respeto. Teme ser castigado por la falta ante alguien más alto en cargo que nosotros.
Entonces, ¿por qué deberíamos ser irrespetuosos con el creador, desobedecer en aquello que se nos ha ordenado?

Dice en el sagrado Corán algo así como que debemos bajar la vista y recatar nuestra mirada, y conforme aumenta nuestra fe, aumenta la obediencia, y también en este acto.
Llega un momento en que te da vergüenza mirar a ciertas personas (hombres que no conoces), que te sonrojas por el simple hecho de tener que pedirles algo (por ejemplo a nivel administrativo o de compras), que prefieres mirar a cualquier lado antes que mirarle fijamente a los ojos.
Y ¿acaso es eso un signo de debilidad, de ser menos? Para nada, es un signo de que tienes vergüenza de tratar con esa persona, que temes desobedecer en aquello que se te ha ordenado, y que tu pudor y hace que te comportes así.

Que Allah nos facilite el mejor comportamiento para complacerle y obedecerle.

sábado, 16 de julio de 2016

La sociedad no está hecha para mí

Hasta hace algún tiempo había muchas cosas de la sociedad que, a pesar de que no me gustaban y no compartía su forma de ver la vida, parece que no me importaba.
Hoy por hoy, creo que esta sociedad no está hecha para mí.

Supongo que este cambio de pensamiento tiene mucho que ver con mi maternidad, que quizás me hace ver el mundo pensando en mis hijos y en su futuro.
Pero estoy segura de que mi mayor conocimiento e implicación con el islam, el sentirme cada día más y mejor musulmana, esa fe que crece continuamente; también hace que ciertas cosas hayan dejado de pasar desapercibidas para mí, hasta el punto de que creo que me molestan.

Soy hija de padre y madre fumadores, y bebedores; que viven de una forma totalmente diferente al modo de vida que yo elegí para mí. Y no me avergüenzo de decirlo, pues aunque es algo que no comparto, su manera de vivir o de ver la vida no tiene nada que ver en mi comportamiento y en mi manera de vivir o de educar a mis hijos.
Hasta hace poco, veía gente fumando y bebiendo y me era indiferente. No compartía esa forma de vivir, ni esa ideología; pero me daba exactamente igual puesto que no influían en mi vida ni en mi día a día.

A día de hoy, veo cosas que realmente me molestan y no puedo evitar que se me note en la expresión cuando estoy mirando.
Veo una mamá / abuela (y lo mismo para los hombres) paseando a su bebé en el carrito, jugando con ellos en el parque, etc. y llevan en una mano al niño/a y en la otra el cigarro. No juzgo, pero no entiendo y, sinceramente me molesta. No por lo que haga cada uno con su vida, sino porque ese cigarro está afectando también a los niños.
Voy a comprar y veo a esos niños/as con afán de ayudar a sus padres en la compra (al igual que hacen los míos), y al ver que con tanta naturalidad le dicen los padres a los hijos "pon aquí la cerveza", o a la inversa "¿pongo ya la cerveza, papá/mamá?". No sé, me paro a pensar si en la educación de esos niños entra que cuando sean adultos deben beber porque es lo que toman los adultos.

Y mientras tanto, los musulmanes y musulmanas, divididos en grupos:
- Unos, completamente insociables, al margen de la sociedad para que sus hijos/as y ellos mismos vivan en una burbuja sin despegarse del islam (que me parece estupendo), aún sabiendo que en unos años éstos serán más mayores y tendrán que convivir con el resto de la sociedad y afrontar los porqués que no han resuelto en su infancia.
- Otros, buscando la complacencia de la sociedad, abandonando la religión o innovando para ser más aceptados por la sociedad no musulmana, para que sus hijos e hijas no se sientan diferentes del resto de niños; sin pensar que están educando en una religión que no existe puesto que mezclamos un poco de cada creencia o forma de vida, y que luego no sabrán diferenciar lo que es o no correcto.

Y yo me pregunto, ¿dónde está el término medio? ¿qué educación les damos los padres a nuestros hijos (independientemente de religión)?

La hawla wa la quwata illa bi Allah

sábado, 2 de julio de 2016

Nuestro comportamiento en Ramadán y el resto del año

Estamos en los últimos días de Ramadán y llega el momento de reflexionar:
¿Hemos aprovechado las bendiciones de este bendito mes?
¿Nos hemos comportado como debemos?
¿Qué hemos hecho durante este mes y qué nos ha faltado hacer?

Durante este bendito mes, los musulmanes ayunamos sin distinción de nacionalidad, estatus social, nivel económico, etc.
Somos capaces de abstenernos de comer, beber, mantener relaciones íntimas, etc durante todo el día, sin importar que éste dure 17 horas ahora que es verano.
Llegamos a casa después de una jornada de trabajo, cansados, con calor, y con tanta sed que abriríamos la nevera y nos beberíamos ese refresco que tenemos preparado, o simplemente un vaso de agua. No hay nadie en casa, nadie nos ve, podríamos beber lo que queramos y nadie se enterará. Pero de repente pensamos: "no puedo hacerlo porque Allah sí me está viendo, porque Allah me ha ordenado que me abstenga durante el día y porque no quiero perder mi recompensa de haber ayunado este día por su causa". Y por eso, sólo por eso, cambiamos de idea y decidimos lavarnos la cara con agua fresca, sentarnos relajadamente y refrescarnos de otra manera.

¡Qué bien! ¡Qué alto nivel de fe! Hemos sido capaces de pasar hambre, sed y calor sólo porque Allah así nos lo ha ordenado y porque sabemos la enorme recompensa que tiene hacerlo buscando sólo su recompensa.

Pero, parémonos a pensar: ¿somos así todo el año? ¿o sólo tenemos miedo de Allah y buscamos su recompensa en Ramadán?

Cuántos musulmanes no abren el Corán en todo el año, pero lo leen más de una vez en Ramadán.
Cuántos musulmanes no rezan, o no pisan una mezquita en todo el año, pero no faltan a ningún rezo durante Ramadán.
Cuántos musulmanes se olvidan de la sunna de los viernes, de decir Bismillah antes de cada cosa, de decir Alhamdolilah, de cubrir sus partes privadas, de cuidar su lengua y no hablar mal, decir obscenidades, mentir, etc.

Sí, esto de adorar plenamente a Allah en Ramadán está muy bien. Puede que obtengamos una gran recompensa por todos nuestros buenos actos.
Pero, ¿es que el resto del año Allah no nos está mirando?
Cuando hablamos con esa amiga/o y criticamos a la otra; cuando no nos importa acercarnos a lo prohibido; cuando pasan días sin que hayamos hecho ni siquiera los rezos obligatorios. ¿Por qué entonces no pensamos que también Allah nos está viendo, que nos castigará por ello?

Que Allah (Dios) nos haga de los fieles y nos haga salir de este bendito mes siendo mejores musulmanes, pero que nos mantenga así para siempre, durante todo el año, y a lo largo de toda nuestra vida.

viernes, 13 de mayo de 2016

El divorcio y la repercusión en los hijos

Por circunstancias, últimamente he podido observar en mi entorno cómo repercute en los niños y niñas el hecho de que sus padres estén separados / divorciados.

No llego a comprender muy bien cómo dos personas que se han querido, se han amado, comenzaron en su día un proyecto de vida juntos, tienen hijos en común; pueden llegar a odiarse hasta el punto de evitar encontrarse, dirigirse una palabra, una mirada.

Se dice que del amor al odio hay sólo un paso, pero ¿cuál es ese paso que lleva de un extremo al otro?

Pienso que, los niños y niñas, necesitan tanto de su padre como de su madre.
Los dos les aportan algo por igual: puede que la madre se implique más en su higiene y alimentación, pero puede que el padre se implique más en el juego de sus hijos. Y aunque no fuese así, siempre les aportaría algo a los niños.

Cuando los padres se separan, quienes sufren las consecuencias son los niños y niñas:
- Papá y mamá siempre discuten (antes de separarse), el entorno está tenso y los niños lo sienten; les estamos enseñando un comportamiento que no es bueno ni apropiado.
- Papá / mamá se ha ido a vivir a otra casa, así que ahora cuando el niño/a llega a casa sólo puede compartir sus vivencias del día con uno de los dos.
- Pasa de ver a papá / mamá todos los días a verlo sólo los fines de semana, y por lo tanto en ese fin de semana no puede estar con la otra persona que pasa el resto de la semana.
- Cada uno le enseña unos valores, lo que es importante para mamá puede que no lo sea para papá.
Y esto sin entrar en cuando los padres se separan con muy mala situación y comienza un debate que los niños y niñas tienen que sufrir innecesariamente:
- Papá es malo porque...
- Mamá es mala porque...
- Papá / mamá ya no te quiere
- Papá / mamá te compra esto, te lleva a aquello, y el otro no

Pedimos a Allah que nos mantenga unidos, que nos aleje de los susurros y tentaciones de Shytan, que nos facilite la educación de nuestros hijos e hijas y que haga a nuestras familias de las justas.
Y si en algún caso un matrimonio no se entiende en la convivencia, no se quiere, y quiere vivir por separado, que sea antes de tener hijos o que sea de la forma más amable posible para que no repercuta negativamente en la vida de éstos.

Nunca pensé que haría...

Bien dice el refrán español: "nunca digas de este agua no beberé porque el camino es largo y te puede dar sed".

En mis principios de interesarme por el islam y los musulmanes, me llamaba la atención el velo, admiraba a las mujeres que lo llevaban: diferentes telas, diferentes formas de llevarlo, colores, sencillos, estampados...
Y a pesar de que me lo ponía y me miraba al espejo, nunca pensé que un día comenzaría a llevarlo para no quitármelo más.

Un buen día me lo puse, salí a la calle, y me sentía feliz, encantada de llevarlo.
No me lo puse de manera continuada, sino que unas veces me lo ponía y otras no.
Hasta que un buen día decidí que esa era mi identidad y que no me lo quitaría por nada ni por nadie.

Cuando comenzaba a leer cosas de la sunna (tradición profética), pensaba que cómo la gente podía vivir de esa manera:
-Decir bismillah (en el nombre de Dios) antes de hacer cualquier cosa (vestirse, cocinar, salir, etc)
-Comenzar a vestirme por la pierna y el brazo derecho, y desvestirme comenzando por el izquierdo.
-Cuidar aspectos de la higiene tales como cortar las uñas exactamente cada viernes y no dejarlas crecer durante más de cuarenta días.
-Comer, preferentemente, de plato al centro, empezando por el lado más cercano y dejando el centro para el final (pues en el centro del plato hay una bendición).
-Comer sólo con la mano derecha (y no tener mientras el pan con la izquierda)
Y un largo etcétera.

Y ahora me paro a pensar, y en algún momento de mi camino hacia el islam he ido adquiriendo estos modales, siendo ahora parte de mi día a día:
-No me pongo el segundo calcetín sin decir bismillah aunque ya lo haya dicho en al ponerme el primero.
-Digo bismillah al echar agua en la olla, cuando la pongo al fuego, cuando echo la comida, cuando la pongo en los platos...
Y así, un largo etcétera.

En fin, que las cosas que en su momento creía innecesarias, difíciles de llevar a cabo, poco a poco las he incluido en mi rutina diaria y ahora son parte de mi día a día.



Dije de este agua no beberé, y me la estoy bebiendo toda. Alhamdulilah (Gracias a Dios)

domingo, 28 de febrero de 2016

La psicología y el islam

Nos enseña la psicología consejos como:
- Si algo no te gusta, solo tú puedes cambiarlo. 
- Acepta lo que tienes y disfrútalo. 
- No necesito ser perfecto para ser feliz. 
- No necesito que todo el mundo me trate bien. 
- Puedo ser feliz a pesar de las dificultades.
- Como la muerte nos puede llegar en cualquier momento, lo importante es disfrutar de cada momento, sean cuales sean las circunstancias. 

¿Y qué nos enseña el islam?
- Todos podemos elegir lo que queremos hacer y cómo queremos vivir. Si queremos ser creyentes y seguir el camino; o queremos apartarnos de la creencia y vivir como se ha prohibido. 
- ¿Por qué quejarnos de lo que no tenemos? Disfruta lo que tienes y agradece a Allah por habértelo dado. Si miras a tu alrededor, hay personas que están mucho peor. 
- ¿Por qué iba a preocuparme lo que los demás piensen de mí si sé que estoy haciendo lo correcto? Lo único que importa es lo que hacemos con Allah, si le obedecemos o no, pues él es el único que puede darnos o quitarnos, recompensarnos o castigarnos; y si vivimos de acuerdo a lo que se nos ha ordenado no tenemos nada que temer. 
- El ángel de la muerte nos visita cinco veces al día esperando a que Allah le dé la orden, la muerte nos puede sobrevenir en cualquier momento; no importa si somos jóvenes o viejos, si somos hombres o mujeres, ricos o pobres, si hemos hecho o hemos dejado sin hacer... Cuando Allah haya decretado, la muerte vendrá a por nosotros y nadie lo podrá retrasar. No dejes para mañana algo porque no sabes si mañana estarás aquí para hacerlo, ni siquiera si estaremos aquí el próximo segundo. 

Confía en Dios, obedécele y no temas a nadie salvo a él. 
Cumple con tus obligaciones y esfuérzate en las buenas acciones por si llega la muerte y te lo dejas sin hacer. 
Disfruta lo que tienes y agradece por ello, pues por malo que sea podría ser peor.