Ayer, 17 de agosto de 2017, fue un día triste para Barcelona, para España entera, para los españoles, y para toda la comunidad musulmana.
Últimamente se ha extendido la costumbre del llamado "terrorismo islámico".
Dos tontos, por así decirlo, se entretienen atropellando a gente (como ha pasado también en otras ciudades europeas), salen huyendo, y se dejan la documentación en el lugar del crimen.
Parece absurdo que estos terroristas siempre se dejen su documentación en el vehículo para que se les pueda identificar fácilmente, y así relacionarlos con los grupos del "terrorismo islámico".
No sé quién está detrás de este tipo de actos, ni si, pudiera ser, que sean los mismos gobernantes quienes organicen todo esto.
El caso es, que TODOS somos víctimas.
Las personas que han sufrido el atentado, inocentes que han muerto, están heridos, o han quedado traumatizados por la dureza de los momentos vividos, son víctimas.
Los familiares de las personas que sufrieron el atentado, son víctimas.
Los vecinos y ciudadanos, son víctimas del miedo a que vuelva a ocurrir.
Pero, la comunidad musulmana de cualquier punta de España / Europa, todos somos víctimas del rechazo que sufrimos y sufriremos por este tipo de hechos.
Hechos que no tienen nada que ver con el islam, hechos que no tienen nada que ver con nosotros, pero hechos que incrementan el racismo y la islamofobia.
Hoy, casualmente, y puesto que sólo se habla del atentado en cualquier sitio, me han hablado de una película: "El lobo".
Yo no la he visto, pero parece que, la misma policía, infiltra a uno de ellos en la organización terrorista ETA, y acaban demostrando que no les interesa acabar con la organización porque ellos están formados para trabajar en este tipo de cosas y, de no existir, dejarían de ser necesarios y se quedarían sin trabajo.
No sé quién está detrás de los atentados, pero tenemos que luchar TODOS contra el terrorismo y de que personas inocentes como somos TODOS tengamos que sufrir por este tipo de hechos.
Historias a modo de diario de una española musulmana. El descubrimiento del islam y la aceptación del islam como religión, con lo bueno y lo malo que conlleva en el día a día.
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viernes, 18 de agosto de 2017
miércoles, 28 de septiembre de 2016
La muerte, 16 años después
Hace 16 años que la muerte se llevó a mi abuela paterna, con quien yo había tenido mucho apego en sus últimos días y con quien había compartido muchos momentos, generalmente de culto y en relación con la iglesia católica.
Cuando mi abuela murió, no entendía porqué se había ido, sentí su pérdida como un castigo. Sentí que todo lo que había hecho, rezado, y dedicado a la religión y a Dios, no había valido para nada.
8 años después, la muerte se llevó a mi abuelo paterno, pero esta vez no fue tan sufrido por mí. Le apreciaba, pero no estaba tan unida a él como lo había estado a mi abuela en sus últimos días. Además, como sufrió enfermedades durante años y le había visto sufrir tanto, a él y a los que estábamos a su alrededor, su muerte fue como el fin a tanto sufrimiento, el descanso para él y para nosotros.
A día de hoy, ha sido a mi abuela materna a quien le ha tocado, hace unos meses, dejar este mundo. Este para mí ha sido el golpe más duro pues no hay otra persona con la que yo haya estado más unida. Con ella me crié desde que nací, con ella he vivido muchos momentos tanto de mi infancia como de la edad más adulta, ha sido para mí una madre, me acompañó en mi boda y en el nacimiento de mis dos hijos, he compartido con ella lo bueno y lo malo, hablaba con ella a diario... Y ahora ya no está.
Pero para sorpresa de todos, no se me ha visto "afectada" por su pérdida. ¿Y cómo es posible?
Probablemente, la madurez, la edad, hayan hecho que pueda llevar esta pérdida de una manera mucho más relajada, mucho más tranquila.
Pero la edad no es algo que nos haga sobrellevar la pérdida de mejor o peor manera, aunque pueda que influya.
Lo que realmente me ha hecho saber afrontar su pérdida de manera tranquila son: mi forma de pensar y el conocimiento que tengo.
Ahora sé que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento, que no hay edad, ni actos buenos o malos que hagan que llegue antes o después.
Después de conocer el islam, he entendido que nuestras buenas obras y nuestra adoración serán recompensadas en la otra vida, después del juicio final, y por lo tanto no importa cuántas hayas hecho para que la muerte te llegue antes o después.
La muerte no es un castigo, es algo que tiene que llegar y sólo depende de la hora en que esté decretada para nosotros.
Estoy tranquila porque sé que mi abuela fue una buena persona y confío en que Allah (Dios) -swt- le recompense por ello en el día del juicio final.
Estoy tranquila porque sé que hice con ella y por ella todo aquello que pude mientras estuvo aquí. Con lo cual, confío en que ella murió contenta conmigo y orgullosa de mí.
Estoy tranquila porque el islam me ha enseñado a tener paciencia, y a afrontar con paciencia las pérdidas de nuestros seres queridos.
Estoy tranquila porque sé que la vida sigue para mí, y para nosotros, y que tenemos que seguir adelante, esforzándonos por nuestras buenas obras antes de que nos llegue la muerte a nosotros mismos, y porque en memoria de aquellas personas que ya no están tenemos que hacer muchas cosas para que todo siga como ellos hubieran querido (in shaa Allah - si Dios quiere-)
lunes, 1 de agosto de 2016
¿Y si después no hay nada?
Hace algún tiempo vi esta imagen y me llamó mucho la atención.
Esta pregunta, yo también me la he hecho alguna que otra vez.
Creo que todos los musulmanes (o la mayoría), y en general todas las personas, hemos tenido nuestros momentos de duda de fe, nuestros momentos de cuestionarnos si habrá o no algo después de la muerte...
Creo firmemente en Dios (Allah), y creo en la predestinación, y en el Día del Juicio Final, y en el Paraíso y el Infierno, y en todas las otras cosas que el islam conlleva creer.
Pero en momentos de duda de fe, en momentos en los que la tentación de satanás es muy fuerte, en momentos de enfado porque algo no ha salido como esperaba, o yo que sé en qué otras situaciones, sí que he tenido mis dudas y he llegado a pensar: "¿servirá para algo todo esto?"
Pero luego, gracias a Dios (alhamdolilah), mi respuesta ha sido: "por si acaso, no quisiera echarlo todo a perder".
Y es así, no hay otra respuesta a esta pregunta.
Si el día de mañana, después de la muerte, no hubiese otra vida, ni juicio final ante Dios, ni absolutamente nada más; más que simplemente te mueres y ahí acaba todo.
No habré perdido nada por intentarlo.
No habré perdido nada por pasar mi vida buscando el bien de mi cuerpo en cuanto a alimentación sana y cero sustancias tóxicas.
No habré perdido nada por haberme vestido de la manera que he creído correcta.
No habré perdido nada por mis ratos de adoración, de rezo, de paz interior, de espiritualidad.
Habré vivido como creo que debo, de la mejor manera posible bajo mi punto de vista, y siempre fiel a mis criterios.
En cambio, ¿y si después hay un Día en el que seremos juzgados por nuestras obras? ¿y si de verdad somos condenados al fuego eterno del infierno y nada puede salvarnos?
Puede que ahora no temas nada, puede que no tengas miedo de ese día porque lo ves muy lejano.
Pero la muerte puede sorprenderte en cualquier momento, incluso ahora mismo.
Entonces, cuando ya no haya tiempo para cambiar, para hacer otra cosa, ¿cómo te justificarás?
¿Qué dirás cuando te pregunten por qué no adoraste?
¿Qué dirás cuando se te juzgue por toda esa diversión que tuviste en esta vida con aquello prohibido?
¿A quién culparás de que tú mismo/a hayas elegido ese camino?
¿Cómo conseguirás salvarte si tu tiempo ya ha terminado?
Por si acaso, nunca dejes de intentarlo.
Busca la recompensa en esta vida y en la otra.
Disfruta, vive el día a día de la mejor manera, pero recordando siempre los límites.
No te descuides, pues la muerte puede estar más cercana de lo que creemos.
Esta pregunta, yo también me la he hecho alguna que otra vez.
Creo que todos los musulmanes (o la mayoría), y en general todas las personas, hemos tenido nuestros momentos de duda de fe, nuestros momentos de cuestionarnos si habrá o no algo después de la muerte...
Creo firmemente en Dios (Allah), y creo en la predestinación, y en el Día del Juicio Final, y en el Paraíso y el Infierno, y en todas las otras cosas que el islam conlleva creer.
Pero en momentos de duda de fe, en momentos en los que la tentación de satanás es muy fuerte, en momentos de enfado porque algo no ha salido como esperaba, o yo que sé en qué otras situaciones, sí que he tenido mis dudas y he llegado a pensar: "¿servirá para algo todo esto?"
Pero luego, gracias a Dios (alhamdolilah), mi respuesta ha sido: "por si acaso, no quisiera echarlo todo a perder".
Y es así, no hay otra respuesta a esta pregunta.
Si el día de mañana, después de la muerte, no hubiese otra vida, ni juicio final ante Dios, ni absolutamente nada más; más que simplemente te mueres y ahí acaba todo.
No habré perdido nada por intentarlo.
No habré perdido nada por pasar mi vida buscando el bien de mi cuerpo en cuanto a alimentación sana y cero sustancias tóxicas.
No habré perdido nada por haberme vestido de la manera que he creído correcta.
No habré perdido nada por mis ratos de adoración, de rezo, de paz interior, de espiritualidad.
Habré vivido como creo que debo, de la mejor manera posible bajo mi punto de vista, y siempre fiel a mis criterios.
En cambio, ¿y si después hay un Día en el que seremos juzgados por nuestras obras? ¿y si de verdad somos condenados al fuego eterno del infierno y nada puede salvarnos?
Puede que ahora no temas nada, puede que no tengas miedo de ese día porque lo ves muy lejano.
Pero la muerte puede sorprenderte en cualquier momento, incluso ahora mismo.
Entonces, cuando ya no haya tiempo para cambiar, para hacer otra cosa, ¿cómo te justificarás?
¿Qué dirás cuando te pregunten por qué no adoraste?
¿Qué dirás cuando se te juzgue por toda esa diversión que tuviste en esta vida con aquello prohibido?
¿A quién culparás de que tú mismo/a hayas elegido ese camino?
¿Cómo conseguirás salvarte si tu tiempo ya ha terminado?
Por si acaso, nunca dejes de intentarlo.
Busca la recompensa en esta vida y en la otra.
Disfruta, vive el día a día de la mejor manera, pero recordando siempre los límites.
No te descuides, pues la muerte puede estar más cercana de lo que creemos.
domingo, 11 de octubre de 2015
¿Y si en vez de musulmana me hubiese hecho monja?
No sería tan raro, podría haber sido también.
Siempre he sido una persona creyente y he intentado cumplir con la religión.
Recuerdo en mi infancia querer cumplir con los 10 mandamientos que nos enseñaba la religión católica.
Quería aprender oraciones como el credo, el padre nuestro y demás, con gran interés y afán.
Me esforcé varias veces por leer la Biblia, aunque he de reconocer que me acababa aburriendo y nunca llegué a completarla entera.
Me encantaba conocer la religión, participar en la iglesia, ser una buena creyente, y mostrar ante todos mi fe y mis conocimientos.
Por lo tanto, no hubiera sido tan raro que me hubiese interesado por ser monja y dedicar mi vida a adorar a Dios (aunque también me llamaba la maternidad y los niños y no sé si lo hubiera conseguido).
Recuerdo en mi infancia querer cumplir con los 10 mandamientos que nos enseñaba la religión católica.
Quería aprender oraciones como el credo, el padre nuestro y demás, con gran interés y afán.
Me esforcé varias veces por leer la Biblia, aunque he de reconocer que me acababa aburriendo y nunca llegué a completarla entera.
Me encantaba conocer la religión, participar en la iglesia, ser una buena creyente, y mostrar ante todos mi fe y mis conocimientos.
Por lo tanto, no hubiera sido tan raro que me hubiese interesado por ser monja y dedicar mi vida a adorar a Dios (aunque también me llamaba la maternidad y los niños y no sé si lo hubiera conseguido).
Pero el destino, el qadr, lo que Dios había elegido para mí, fue que después de la muerte de mi abuela comenzase a dudar de mi fe en la iglesia y en la creencia que hasta entonces había tenido.
Y en ese momento, mis ganas de saber y de aprender hicieron que conociese el islam, la religión en la que encaminé mi vida para dedicar plena adoración a Dios en mi día a día y en todos mis actos, sin renunciar a la maternidad y a tener mi propia familia.
Y en ese momento, mis ganas de saber y de aprender hicieron que conociese el islam, la religión en la que encaminé mi vida para dedicar plena adoración a Dios en mi día a día y en todos mis actos, sin renunciar a la maternidad y a tener mi propia familia.
Ahora bien, socialmente, estoy segura de que si hubiese elegido ser monja en vez de musulmana a nadie le habría parecido tan descabellado.
"Una chica joven se ha metido a monja, pero tantas lo han hecho antes que aunque le tenemos lástima es algo normal, no es la primera"
"La hija de tal se ha hecho monja y vive en un convento, por eso se viste así y se tapa el pelo; es su obligación"
"Esta chica siempre fue muy beata y muy creyente, es normal que haya acabado así"
"Una chica joven se ha metido a monja, pero tantas lo han hecho antes que aunque le tenemos lástima es algo normal, no es la primera"
"La hija de tal se ha hecho monja y vive en un convento, por eso se viste así y se tapa el pelo; es su obligación"
"Esta chica siempre fue muy beata y muy creyente, es normal que haya acabado así"
En cambio, elegí ser musulmana; y aquí es donde viene el conflicto:
"Pobre chica, se ha empezado a juntar con los moros y le van a comer la cabeza"
"Qué lástima que una chica tan joven desperdicie así su vida"
"La hija de tal se ha casado con un moro y le obliga a ponerse pañuelo, seguro que la maltrata y no le deja salir de casa"
Y así un largo etcétera que, aunque nadie ha tenido valor de decírmelo a la cara, ha llegado a mis oídos porque en un pueblo pequeño todo se sabe.
"Pobre chica, se ha empezado a juntar con los moros y le van a comer la cabeza"
"Qué lástima que una chica tan joven desperdicie así su vida"
"La hija de tal se ha casado con un moro y le obliga a ponerse pañuelo, seguro que la maltrata y no le deja salir de casa"
Y así un largo etcétera que, aunque nadie ha tenido valor de decírmelo a la cara, ha llegado a mis oídos porque en un pueblo pequeño todo se sabe.
Señoras y señores opinólogos, he decidido ser musulmana por mi propia voluntad, porque quiero dedicar mi vida a adorar a Dios; pero no por ello he de renunciar a nada: soy madre, esposa, amiga, y muy libre de elegir mi futuro y lo que hago o dejo de hacer.
Y sí, llevo pañuelo y ropa larga, pero con ellos sigo estudiando para tener cada vez más conocimientos y más títulos y diplomas, no pienso dejar de aprender, y seguiré -si Dios quiere- siendo la buena estudiante que siempre fui, teniendo buenas notas, y destacando en todo aquello que haga: estudios reglados que me permitan trabajar en aquello que me gusta, y estudios islámicos que me permitan conocer más y mejor mi religión para así poder ser un buen ejemplo.
Y sí, llevo pañuelo y ropa larga, pero con ellos sigo estudiando para tener cada vez más conocimientos y más títulos y diplomas, no pienso dejar de aprender, y seguiré -si Dios quiere- siendo la buena estudiante que siempre fui, teniendo buenas notas, y destacando en todo aquello que haga: estudios reglados que me permitan trabajar en aquello que me gusta, y estudios islámicos que me permitan conocer más y mejor mi religión para así poder ser un buen ejemplo.
Los musulmanes ¿sucios?
Soy de un pequeño pueblo en el que la agricultura y la ganadería son las dos principales industrias que mantienen la economía.
La mayoría de extranjeros (musulmanes o no) que viven allí desde antes de que yo me fuese del pueblo hace 10 años se dedican a la agricultura y a la ganadería.
Por lo tanto no es raro escuchar a la gente decir que "los moros huelen mal y son sucios"
¿Cómo pueden decir esto?
¿Cómo pueden decir esto?
Cualquier persona que trabaje en el campo llega a casa oliendo a trabajo del campo, y cualquier persona que trabaja con ovejas y cabras llega a casa oliendo a ganado; sea de donde sea.
Pero no sé cómo pueden juzgar a los musulmanes y/o a los árabes de "sucios", ¡si supieran!
Un musulmán creyente nunca puede ser sucio.
¿Por qué?
Porque los musulmanes tenemos que rezar 5 veces obligatorias al día, y una de las condiciones del rezo es haber hecho las abluciones necesarias, lavarse.
¿Por qué?
Porque los musulmanes tenemos que rezar 5 veces obligatorias al día, y una de las condiciones del rezo es haber hecho las abluciones necesarias, lavarse.
Esto quiere decir que, en ocasiones, tenemos que lavarnos 5 veces al día. ¿Qué suciedad puede quedar?
Orinar anula la ablución, defecar, expulsar gases, e incluso hasta dormir la anula.
Por lo tanto si entre un rezo y otro sucede cualquiera de estas cosas es obligatorio lavarse antes de volver a rezar.
Y esas abluciones para el rezo consisten el limpiar las partes íntimas con agua, lavarse las manos, la boca, la nariz, la cara, los brazos, pasar la mano por la cabeza y orejas y lavarse los pies.
Por lo tanto si entre un rezo y otro sucede cualquiera de estas cosas es obligatorio lavarse antes de volver a rezar.
Y esas abluciones para el rezo consisten el limpiar las partes íntimas con agua, lavarse las manos, la boca, la nariz, la cara, los brazos, pasar la mano por la cabeza y orejas y lavarse los pies.
Y todavía más.
Las relaciones sexuales o el fin de la menstruación o puerperio son impurezas mayores que requieren de un lavado más completo que consiste en el mismo que acabo de mencionar, añadiendo que después te laves todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, y que el agua entre incluso en el ombligo, en cada parte de tu cuerpo.
Las relaciones sexuales o el fin de la menstruación o puerperio son impurezas mayores que requieren de un lavado más completo que consiste en el mismo que acabo de mencionar, añadiendo que después te laves todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, y que el agua entre incluso en el ombligo, en cada parte de tu cuerpo.
Por lo tanto, un musulmán siempre debe de estar limpio para dirigirse a Allah (Dios) en el rezo, y eso hace que sea igual de limpio con la gente.
Pero la cosa no queda aquí.
En la tradición del Profeta se nos ha enseñado que es muy recomendable bañarse cada viernes, puesto que el viernes es el mejor día de la semana.
Y se nos ha enseñado también que es obligatorio para un musulmán ducharse mínimo una vez a la semana.
También se nos ha enseñado que hay que contar las uñas, el vello púbico y depilarse las axilas como mucho cada 40 días para impedir que tengamos suciedad.
En la tradición del Profeta se nos ha enseñado que es muy recomendable bañarse cada viernes, puesto que el viernes es el mejor día de la semana.
Y se nos ha enseñado también que es obligatorio para un musulmán ducharse mínimo una vez a la semana.
También se nos ha enseñado que hay que contar las uñas, el vello púbico y depilarse las axilas como mucho cada 40 días para impedir que tengamos suciedad.
Por lo tanto, antes de tratar a un musulmán de sucio, deberíamos pensar que un musulmán se lava los pies 5 veces al día; mientras que otras personas no se lavan la cara ni una sola vez.
¿Por qué le llamamos Allah a Dios?
Los musulmanes creemos en un Dios único, en el mismo que creen los cristianos y los judíos.
En el Sagrado Corán explica claramente que ésta es la última revelación aclarando la Biblia y la Torá, puesto que éstas son revelaciones anteriores también procedentes de Dios.
Entonces, si es el mismo Dios el que ha revelado los libros sagrados y ha enviado profetas y mensajeros, ¿por qué los musulmanes le llamamos Allah?
Allah es una palabra árabe que significa Dios.
Por lo tanto, si leemos una Biblia en árabe pondrá Allah cada vez que se refiera a Dios.
Por lo tanto, si leemos una Biblia en árabe pondrá Allah cada vez que se refiera a Dios.
Nosotros utilizamos la palabra Allah en árabe por varias razones.
Una de ellas es porque seguimos el Corán tal cual fue revelado en árabe.
Pero otra razón es que la palabra "Dios" se puede conjugar en masculino, femenino (diosa) y plural (dioses/diosas); mientras que Allah no se puede conjugar, no tiene género ni número.
Y puesto que Dios, el creador, no tiene género ni número, la mejor manera de llamarlo sin asociarle nada es llamándole Allah.
Una de ellas es porque seguimos el Corán tal cual fue revelado en árabe.
Pero otra razón es que la palabra "Dios" se puede conjugar en masculino, femenino (diosa) y plural (dioses/diosas); mientras que Allah no se puede conjugar, no tiene género ni número.
Y puesto que Dios, el creador, no tiene género ni número, la mejor manera de llamarlo sin asociarle nada es llamándole Allah.
Otra gran pregunta, ¿y no comes cerdo?
Dicen que del cerdo están buenos hasta los andares, por eso la mayoría de la gente no entiende cómo podemos vivir los musulmanes sin comerlo.
Pues se vive estupendamente porque gracias a Dios hay otros muchísimos alimentos y muchísimas carnes con las que podemos alimentarnos sin necesidad de desobedecer a Dios.
En el Corán, Dios (Allah) nos ha prohibido la carne de cerdo, entre otras cosas.
Y lo que se nos ha prohibido no es sino con el fin de apartarnos de algo malo, de algo que afecte a nuestra salud.
Y lo que se nos ha prohibido no es sino con el fin de apartarnos de algo malo, de algo que afecte a nuestra salud.
Pero lo que más llama la atención es que no sólo se nos ha prohibido el cerdo a los musulmanes, sino que se prohibió también en la Biblia.
El hecho de que los cristianos coman cerdo desobedeciendo las enseñanzas de su libro sagrado no es motivo para que se nos critique a los musulmanes por obedecer.
El hecho de que los cristianos coman cerdo desobedeciendo las enseñanzas de su libro sagrado no es motivo para que se nos critique a los musulmanes por obedecer.
La Biblia dice en Deuteronomio 14:3-8 :
"No comas abominación alguna. He aquí los animales que comeréis: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo, la gacela y el corzo; cabra montés, el antílope, el búfalo; la gamuza; todo animal que tenga la pezuña dividida y el pie hendido y rumie; pero no comeréis... EL PUERCO, QUE TIENE LA PEZUÑA HENDIDA, PERO NO RUMIA, ES INMUNDO PARA VOSOTROS. NO COMERÉIS SUS CARNES NI TOCARÉIS SUS CADÁVERES..."
"No comas abominación alguna. He aquí los animales que comeréis: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo, la gacela y el corzo; cabra montés, el antílope, el búfalo; la gamuza; todo animal que tenga la pezuña dividida y el pie hendido y rumie; pero no comeréis... EL PUERCO, QUE TIENE LA PEZUÑA HENDIDA, PERO NO RUMIA, ES INMUNDO PARA VOSOTROS. NO COMERÉIS SUS CARNES NI TOCARÉIS SUS CADÁVERES..."
Numerosos estudios demuestran que el metabolismo del cerdo excreta una mínima parte de los productos de deshecho, con lo cual la mayoría se queda almacenado en su grasa. Estas sustancias son toxinas que el organismo humano acumula si lo consume.
1-El cerdo es considerado como una de las carnes que más colesterol contiene, el incremento del colesterol en el flujo sanguíneo aumenta las probabilidades de tener obstrucción de las arterias. Los ácidos grasos en el cerdo tienen una formación inusual, si se los compara con los ácidos grasos de otros alimentos, lo que hace que sean absorbidos más fácilmente por el cuerpo, aumentando los niveles de colesterol.
2-La carne y la grasa de cerdo contribuyen a la distribución del cáncer de colon, recto, próstata y sangre.
3-La carne y la grasa de cerdo contribuyen a la obesidad y enfermedades relacionadas que son muy difíciles de tratar.
4-Comer cerdo produce sarna, alergias y úlceras estomacales.5-Comer cerdo causa infecciones pulmonares que provienen de las tenias e infecciones microbianas de los pulmones.
1-El cerdo es considerado como una de las carnes que más colesterol contiene, el incremento del colesterol en el flujo sanguíneo aumenta las probabilidades de tener obstrucción de las arterias. Los ácidos grasos en el cerdo tienen una formación inusual, si se los compara con los ácidos grasos de otros alimentos, lo que hace que sean absorbidos más fácilmente por el cuerpo, aumentando los niveles de colesterol.
2-La carne y la grasa de cerdo contribuyen a la distribución del cáncer de colon, recto, próstata y sangre.
3-La carne y la grasa de cerdo contribuyen a la obesidad y enfermedades relacionadas que son muy difíciles de tratar.
4-Comer cerdo produce sarna, alergias y úlceras estomacales.5-Comer cerdo causa infecciones pulmonares que provienen de las tenias e infecciones microbianas de los pulmones.
La mujer musulmana, ¿oprimida y sin derechos?
Muchas veces la gente cree que la mujer musulmana se cubre por temor o respeto a su marido, que no puede trabajar, que no puede salir, que siempre tiene que ir con su marido, que tiene la obligación de hacer todas las tareas de la casa y cuidar a los hijos, etc.
La mujer musulmana se cubre por obediencia a Dios y por temor a él.
Si crees en Dios y sabes que él ha mandado vestir así, llega un momento en que te das cuenta de que algún día tendrás que rendir cuentas ante Dios y a él no puedes ponerle excusas.
Si crees en Dios y sabes que él ha mandado vestir así, llega un momento en que te das cuenta de que algún día tendrás que rendir cuentas ante Dios y a él no puedes ponerle excusas.
La mujer puede trabajar si quiere, pero no tiene obligación de hacerlo porque Dios le ha dado al hombre la obligación de mantener a su mujer e hijos y que no les falte de nada.
La mujer musulmana puede tener vida social, salir, ir a cursos o actividades, reunirse con amigas o familia.... Y no necesita llevar de escolta al marido.
Como cualquier otra mujer, hacemos las tareas de la casa y nos ocupamos de los hijos, pero Dios ha ordenado al hombre tratar bien a su mujer, ayudarla y ser comprensivo con ella. Y en la Sunna del profeta, en lo que él hacía y recomendaba hacer por consejo de Dios, se ha enseñado al hombre a colaborar en las tareas de la casa y ser responsable de la educación de los hijos.
Somos musulmanas, pero tenemos los mismos derechos que cualquier otra mujer.
Es más, un marido musulmán temeroso de Dios nos dará incluso más de lo que se le pide para obtener más recompensa.
Es más, un marido musulmán temeroso de Dios nos dará incluso más de lo que se le pide para obtener más recompensa.
Series basadas en un ambiente musulmán
"El Clon"
"El príncipe"
"El príncipe"
Las series no dejan de ser eso, series.
Por mucho ambiente musulmán que tengan o por mucho que los personajes sean musulmanes, no quiere decir que se muestra el islam tal y como es.
Por mucho ambiente musulmán que tengan o por mucho que los personajes sean musulmanes, no quiere decir que se muestra el islam tal y como es.
En "El Clon", una familia musulmana emigra a América, y la serie se ambienta tanto en América como en Marruecos.
Es cierto que aparecen personajes que hablan del islam real, que aparecen situaciones que se solucionan con el islam correcto; pero otras muchas cosas son falsas.
A la novela hay que darle acción, intriga, interés, y por ello se manipulan algunas cosas para crear más audiencia.
Es cierto que aparecen personajes que hablan del islam real, que aparecen situaciones que se solucionan con el islam correcto; pero otras muchas cosas son falsas.
A la novela hay que darle acción, intriga, interés, y por ello se manipulan algunas cosas para crear más audiencia.
En "El príncipe", ambientado en Ceuta y en un ambiente musulmán, creo que no hay ningún personaje que muestre el verdadero islam.
Es más bien una serie de policías persiguiendo a un grupo terrorista, nada más.
Es más bien una serie de policías persiguiendo a un grupo terrorista, nada más.
Las series, películas, novelas... Por muy ambientadas o por muchos musulmanes que parezcan tener, nunca muestran el verdadero islam.
Si quieres saber si algo es verdad o no en el islam, busca la respuesta en el Corán y en la Sunna, pero nunca creas todo lo que ves.
Ni siquiera el comportamiento de los musulmanes en la vida real es siempre correcto con el islam.
Busca la verdad en los libros, no en el ejemplo de las personas.
Un burka por amor, la historia de una española en Afganistán
Al leer la novela o ver la miniserie, tu mente viaja hasta Afganistán, en plena guerra, y.sientes el sufrimiento de la protagonista.
Realmente no aparece mucho islam, sino más bien la guerra y la presión de los talibanes.
El marido siempre se porta bien con ella, pero la suerte no les acompaña y encuentran mucho sufrimiento y dificultades.
El marido siempre se porta bien con ella, pero la suerte no les acompaña y encuentran mucho sufrimiento y dificultades.
Yo entendí desde el principio que la chica se ve obligada a usar burka por la situación de Afganistán y los talibanes. Les roban la documentación y no pueden salir del país y tienen muchas dificultades debido a la guerra.
Pero mucha gente cuando lee el libro o ve la miniserie piensa que eso pasa en todos los países árabes.
Así que cuando dices "voy a Marruecos de vacaciones" ya piensan que no vas a volver, que no te van a dejar salir del país, que te van a obligar a ponerte burka y hacer no sé qué cosas.
Pero deberían recordar que la historia de esa novela sucede en Afganistán, en un país en guerra amenazado por el régimen talibán.
Pero deberían recordar que la historia de esa novela sucede en Afganistán, en un país en guerra amenazado por el régimen talibán.
Una novela, aunque esté basada en hechos reales, no deja de ser una novela.
Y que una persona haya tenido mala suerte no quiere decir que a todo el mundo en cualquier país musulmán le va a pasar lo mismo.
Y que una persona haya tenido mala suerte no quiere decir que a todo el mundo en cualquier país musulmán le va a pasar lo mismo.
No intentes ser quien no eres
Hacer un cambio tan grande e importante en tu vida produce miedo (al qué dirán, al rechazo, a equivocarte), dudas (si será o no lo correcto, si me acabaré arrepintiendo) e inseguridades.
Hay que tener mucho valor para enfrentar todo lo que venga, comentarios, rechazos, perder a gente, buscar conocimiento... Nada es fácil.
Pero desde luego que lo peor que se puede hacer en esta vida es fingir, tratar de aparentar algo que no sientes, y de parecer quien no eres.
Y ese ha sido uno de mis grandes fallos.
Y ese ha sido uno de mis grandes fallos.
Pude enfrentar la realidad y no esconderme de mi interés por el islam.
Aguanté sin miedo perder amistades y tener que empezar desde cero.
He soportado siempre comentarios de todo tipo.
Pero no quería que mi familia sufriera más de lo que ya lo hacía, y más de una vez he tenido que aparentar. Y ahora me doy cuenta de que no ha servido para nada porque mi familia tiene que soportar igualmente comentarios, e incluso ha sido peor porque ha parecido algo que no es.
Aguanté sin miedo perder amistades y tener que empezar desde cero.
He soportado siempre comentarios de todo tipo.
Pero no quería que mi familia sufriera más de lo que ya lo hacía, y más de una vez he tenido que aparentar. Y ahora me doy cuenta de que no ha servido para nada porque mi familia tiene que soportar igualmente comentarios, e incluso ha sido peor porque ha parecido algo que no es.
Con la mayoría de la familia a penas hay relación, más bien se puede decir que sólo nos saludamos si nos vemos, pero si no tampoco hacemos por relacionarnos (no conmigo, sino entre toda la familia)
Así que cuando ha habido reuniones familiares siempre se me ha dejado claro "no des explicaciones de nada para que no pregunten, no se enteren, no juzguen", y yo eso he hecho.
Si he estado ayunando, he dicho que no tengo hambre o que me encuentro mal por no decir la verdad.
Si me he vestido diferente he dicho que porque me gusta, y no que me gusta porque es parte de mi religión.
Y así, con todo.
Así que cuando ha habido reuniones familiares siempre se me ha dejado claro "no des explicaciones de nada para que no pregunten, no se enteren, no juzguen", y yo eso he hecho.
Si he estado ayunando, he dicho que no tengo hambre o que me encuentro mal por no decir la verdad.
Si me he vestido diferente he dicho que porque me gusta, y no que me gusta porque es parte de mi religión.
Y así, con todo.
El caso es que por evitar esos comentarios, preguntas, críticas, etc en esos momentos, durante años, ahora cuando la gente ve algo desde que decidí que no voy a fingir más, entonces comentan igual o más que antes, y critican igual o más que antes porque se creen que es mi marido el que me obliga, o que lo hago para que me quiera más.
Y ahora, por mucho que yo diga que es lo que yo quería hace años cuando no había ningún hombre en mi vida, nadie me cree.
Y ahora, por mucho que yo diga que es lo que yo quería hace años cuando no había ningún hombre en mi vida, nadie me cree.
¿De qué vale querer parecer quien no eres?
Si yo, por querer integrarme en la sociedad que me rodeaba, he fingido no ser musulmana y he tratado de salir, en ningún momento me he divertido porque ese ambiente no iba conmigo.
Si por evitar preguntas y críticas he disimulado muchos años, ahora lo único que he conseguido es que me critiquen más todavía.
Y en el caso contrario, que aunque no es el mío también los hay, ¿de qué vale hacerse pasar por musulmán/a si no lo sientes de verdad?
Puede que así tu pareja te quiera mucho, pero tú no te sentirás cómodo/a ayunando (que pasarás hambre o comerás a escondidas), ni vistiendo tapada y con pañuelo (que te sentirás ridícula), etc etc.
Puede que así tu pareja te quiera mucho, pero tú no te sentirás cómodo/a ayunando (que pasarás hambre o comerás a escondidas), ni vistiendo tapada y con pañuelo (que te sentirás ridícula), etc etc.
No trates de ser quien no eres, sé tú mismo/a, sé feliz, y tendrás a tu lado a quien realmente valga la pena tener.
¿Centro islámico? ¿Mezquita?
En 2006 había conseguido irme a vivir a Albacete, tenía nuevas posibilidades de seguir conociendo el islam.
Buscando encontré que en Albacete había un Centro Cultural Islámico, ¿qué era eso? ¿una mezquita?
Pues sí, básicamente, un lugar para el rezo, el aprendizaje y el acercamiento al islam.
Pues sí, básicamente, un lugar para el rezo, el aprendizaje y el acercamiento al islam.
Varias veces me acerqué hasta el lugar donde se encontraba el Centro Cultural Islámico, pero encontrar que sólo entraban y salían hombres me hacía volverme a casa sin conseguir nada.
Encontré el número de teléfono, quise llamar, pero ¿y si no hablaban español? ¿qué les decía? ¿y si se reían de mí?
Encontré el número de teléfono, quise llamar, pero ¿y si no hablaban español? ¿qué les decía? ¿y si se reían de mí?
No tenía valor para entrar al Centro Islámico, ni tampoco para llamar.
Y al ver que sólo iban hombres tampoco sabía cuál sería su reacción si me veían ir a mí; es más, empecé a dudar sobre si las mujeres tendrían permitido ir a las mezquitas, pues yo no veía ninguna.
Y al ver que sólo iban hombres tampoco sabía cuál sería su reacción si me veían ir a mí; es más, empecé a dudar sobre si las mujeres tendrían permitido ir a las mezquitas, pues yo no veía ninguna.
El no conocer a ninguna musulmana en Albacete que me acompañase hizo que tuviese que esperar sin ir hasta 2009, cuando por fin apareció en mi vida alguien con quien poder ir.
Se hizo una semana cultural islámica en Albacete, con unas conferencias y una jornada de puertas abiertas en la mezquita.
En una de las conferencias participaba Amparo Sánchez, de la mezquita de Valencia. ¡Por fin veía a otra musulmana española!
Y fue en esos días cuando comencé a compartir con otras musulmanas y acercarme al Centro Islámico.
No encontré mucho apoyo en español en cuanto a clases o algo así para aprender, pero sí muchos libros y el ánimo de muchas mujeres.
En una de las conferencias participaba Amparo Sánchez, de la mezquita de Valencia. ¡Por fin veía a otra musulmana española!
Y fue en esos días cuando comencé a compartir con otras musulmanas y acercarme al Centro Islámico.
No encontré mucho apoyo en español en cuanto a clases o algo así para aprender, pero sí muchos libros y el ánimo de muchas mujeres.
Un año más tarde pude visitar por primera vez la Mezquita de Madrid M30, que me encantó, y allí me dieron un Corán nuevo y más grande que el que tenía.
Poco a poco iba consiguiendo más material islámico, libros y apoyo.
Aunque en 2013, cuando fui a vivir a Alicante, mi asombro fue todavía mucho mayor al ver que ahí sí había muchas españolas musulmanas, clases de islam en español en la mezquita, y muchísimo más apoyo y hermandad que en Albacete.
Hoy en día, la vida me ha traído a Francia y aquí es todavía mucho mayor el número de musulmanes, mezquitas en cada barrio de Strasbourg, negocios halal (respetando la ley islámica), etc
Creo que la vida, poco a poco, me ha ido acercando al islam, y cada paso que doy en mi vida encuentro más islam a mi alrededor.
El miedo
Miedo a lo desconocido.
Miedo a equivocarnos.
Miedo al rechazo.
Miedo al qué dirán.
Miedo a los cambios.
Miedo al rechazo.
Miedo al qué dirán.
Miedo a los cambios.
Todos los humanos sentimos miedo en muchas ocasiones, pero en un cambio tan grande como el que supone cambiar de religión y de vida, el miedo es aún mayor, si cabe.
En un principio, mi miedo era al rechazo. Y tal y como me temía, el rechazo llegó.
Cuando decides abrirte a algo nuevo, lo pagas perdiendo a la gente que considerabas cerca.
Cuando decides abrirte a algo nuevo, lo pagas perdiendo a la gente que considerabas cerca.
Ya me sentía rechazada por mucha gente de mi entorno, ya era el bicho raro, así que eso ya no me preocupaba, si quería seguir adelante no había solución.
Ahora el miedo era al qué dirán. Toda la gente me criticaba, hablaban de mí, y mi familia siempre se ha preocupado mucho por lo que diga la gente; así que he tenido que disimular, aparentar, mentir, e intentar no ser yo para que la gente no piense y no diga, y así mi familia no tenga que tragar con eso.
Ahora el miedo era al qué dirán. Toda la gente me criticaba, hablaban de mí, y mi familia siempre se ha preocupado mucho por lo que diga la gente; así que he tenido que disimular, aparentar, mentir, e intentar no ser yo para que la gente no piense y no diga, y así mi familia no tenga que tragar con eso.
Aún así, no me valió de nada, por mucho que he disimulado, desmentido la realidad, fingido, etc etc, la gente me ha seguido criticando y mi familia ha tenido que sufrir esas críticas conmigo. Así que, encima de no poder ser yo misma, no ha valido para nada porque igualmente no he evitado nada.
Los demás miedos creo que van unidos.
¿Será esto lo correcto? ¿estaré haciéndolo bien? ¿me equivocaré? ¿me estaré metiendo en algo peligroso?
No tenía ni idea ni nada pero sabía que quería seguir buscando; era la única manera de conocer y dar respuesta a mis preguntas.
¿Será esto lo correcto? ¿estaré haciéndolo bien? ¿me equivocaré? ¿me estaré metiendo en algo peligroso?
No tenía ni idea ni nada pero sabía que quería seguir buscando; era la única manera de conocer y dar respuesta a mis preguntas.
Una vez más, la mala imagen del islam y lo que la gente decía me afectaba y me hacía dudar.
Yo no quería meterme en una secta en la que me lavasen el cerebro.
Yo no quería tener que ponerme una bomba e inmolarme.
Yo no quería tener que hacer una guerra.
Yo no quería meterme en una secta en la que me lavasen el cerebro.
Yo no quería tener que ponerme una bomba e inmolarme.
Yo no quería tener que hacer una guerra.
Buscaba tranquilidad, paz, poder tomar mis decisiones.
No quería equivocarme, no quería sufrir ni hacer sufrir, pero necesitaba un cambio en mi vida.
Cuando buscas información, la encuentras; buscas la verdad y la encuentras.
Y es entonces cuando conoces, comprendes y el desconocimiento se convierte en confianza, seguridad, y ganas de cambiar y conocer más y más
Y es entonces cuando conoces, comprendes y el desconocimiento se convierte en confianza, seguridad, y ganas de cambiar y conocer más y más
(He de decir también, que muy a mi pesar y por mucho que he intentado que mi familia no sufra, no lo he conseguido.
Han sufrido, sufren y seguirán sufriendo por la sociedad en la que vivimos.
Pero gracias a mi cambio yo soy feliz y sé que se alegran por mí; y estoy segura de que se acabarán sintiendo orgullosos de mí, de mi esfuerzo y del sufrimiento que todos hemos tenido)
Han sufrido, sufren y seguirán sufriendo por la sociedad en la que vivimos.
Pero gracias a mi cambio yo soy feliz y sé que se alegran por mí; y estoy segura de que se acabarán sintiendo orgullosos de mí, de mi esfuerzo y del sufrimiento que todos hemos tenido)
2001 y 2002 años de confusión religiosa
Desde septiembre del año 2000 con la muerte de mi abuela, algo se rompe en mí y empiezo a buscar nuevas opciones.
Esto, unido al estudio de las tres grandes religiones en el colegio, me llevan a tener dudas en muchos sentidos.
Sentía que Dios me había quitado a alguien muy allegado a mí, y no entendía porqué.
A mi manera de entender, en la iglesia había aprendido que Dios protegía a quienes eran mejores creyentes, y tenía más misericordia con ellos.
Entonces, ¿por qué mi abuela? ¿por qué alguien que no faltaba a la iglesia a no ser que estuviese enferma? ¿por qué esa persona que colaboraba tanto con la iglesia?
A mi manera de entender, en la iglesia había aprendido que Dios protegía a quienes eran mejores creyentes, y tenía más misericordia con ellos.
Entonces, ¿por qué mi abuela? ¿por qué alguien que no faltaba a la iglesia a no ser que estuviese enferma? ¿por qué esa persona que colaboraba tanto con la iglesia?
Aún así, sentía que con la falta de mi abuela yo tenía que reemplazar su lugar, y eso traté de hacer.
Llegó la cuaresma, el tiempo antes de Semana Santa, y me propuse vivirla como me había explicado mi abuela.
Según ella, antiguamente consistía en no comer carne durante 40 días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de resurrección. Aunque con el paso de los años eso se había perdido y en la cuaresma actual lo único que se hacía era no comer carne los viernes y los días de Semana Santa.
Ese año, en 2001, hice la cuaresma completa, mis 40 días sin comer carne, no falté a ninguna misa ni a ninguna procesión de Semana Santa, por temprano que fuesen, siempre era la primera en participar en la iglesia en cualquier acto que hubiese.
Pero sin mi abuela ya no era lo mismo.
Según ella, antiguamente consistía en no comer carne durante 40 días, desde el miércoles de ceniza hasta el domingo de resurrección. Aunque con el paso de los años eso se había perdido y en la cuaresma actual lo único que se hacía era no comer carne los viernes y los días de Semana Santa.
Ese año, en 2001, hice la cuaresma completa, mis 40 días sin comer carne, no falté a ninguna misa ni a ninguna procesión de Semana Santa, por temprano que fuesen, siempre era la primera en participar en la iglesia en cualquier acto que hubiese.
Pero sin mi abuela ya no era lo mismo.
Ese mismo año, empecé a mostrar simpatía hacia los pocos musulmanes que tenía cerca, y poco a poco a alejarme de la gente que me rodeaba.
Por una parte, yo me alejaba sola porque había perdido interés en sus formas de divertirse; por otro, sentía rechazo de la gente por mostrar simpatía con los musulmanes.
Por una parte, yo me alejaba sola porque había perdido interés en sus formas de divertirse; por otro, sentía rechazo de la gente por mostrar simpatía con los musulmanes.
Y desde después de Semana Santa del año 2001 hasta finales de 2002, no sabía muy bien quién quería ser.
¿Quería seguir el ejemplo de mi abuela a pesar de que me sentía decepcionada por Dios, que me había quitado a mi abuela a pesar de ser creyente, cuando se suponía que sería más protegida por eso?
O ¿quería saber más sobre esa religión de los 5 pilares con mujeres tapadas de pies a cabeza?
¿Quería seguir el ejemplo de mi abuela a pesar de que me sentía decepcionada por Dios, que me había quitado a mi abuela a pesar de ser creyente, cuando se suponía que sería más protegida por eso?
O ¿quería saber más sobre esa religión de los 5 pilares con mujeres tapadas de pies a cabeza?
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