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martes, 4 de diciembre de 2018

El diálogo es necesario

Lo he dicho muchas veces y cada vez me doy más cuenta de lo importante y necesario que es el diálogo.
Si no nos abrimos a los demás para que puedan preguntarnos y responder a sus dudas, la gente se conforma con sus prejuicios.
Este blog nació después de mucho responder a la eterna pregunta de por qué me hice musulmana. Se suele pensar que nos interesamos por el islam después de conocer a un musulmán que nos conquista, y esto no siempre es cierto.
Mi historia rompe con 7 mentiras muy comunes:

  • No tengo origen árabe.
  • No soy musulmana de nacimiento.
  • No cambié mi religión por amor.
  • No me obliga mi marido a vestir así.
  • No me paso el día cocinando y cuidando niños, tengo vida más allá.
  • No me relaciono solo con musulmanes.
  • No se me priva de ninguna libertad.
Pero esto es algo que sé yo, y que la gente no puede comprender si no le doy la oportunidad de preguntarme. 

Amanda Figueras quiso explicar en su libro Por qué el islam cosas que cree que todo el mundo debería conocer sobre esta religión. De esto y otras cosas hablamos en esta entrevista

Míriam Hatibi cuenta su historia en su libro Mírame a los ojos. Como la autora me contaba en esta entrevista, la idea de este libro surge tras repetirse el mismo debate en muchas charlas y conferencias. 

Mi libro Un velo de libertad surge de la necesidad de contar mi historia, porque es diferente y porque ha sido la mejor forma de que se me escuche. 

¿El resultado? Que por fin he podido poner voz y responder a cuestiones que nadie se había atrevido a plantearme antes. 

Quizás pensemos que la gente nos juzga con mala intención. En mi caso, es cierto que nadie me preguntó nunca por qué ese interés en el mundo árabe, en los musulmanes y en el islam. Se dio por hecho que yo, al relacionarme con musulmanes, acabé convirtiéndome a su religión. ¿Cómo iba a saber nadie que me acerqué a los musulmanes en busca de respuestas sobre el islam? 

Pero hay que ponerse también en el lugar del otro: ¿quién se atrevería a preguntar los motivos sin que pueda parecer agresivo? A lo mejor, si alguien me hubiese planteado ciertas cuestiones, yo me hubiese ofendido o me podría haber sentido atacada. 

Al final, lo que suele pasar, que unos por otros y la casa sin barrer. Yo no había tenido la oportunidad de contar mis razones, y la gente de mi entorno no se había visto capaz de hacerme las preguntas. 

A día de hoy, mi libro, mi historia, y sobre todo las presentaciones y el contacto con esas personas, me está facilitando mucho esa tarea. Se abre debate, se hacen preguntas, se dan respuestas, y al final queda esa sensación tan gratificante de sentirse comprendida. 

Por eso, un millón de gracias por la oportunidad que me estáis dando de descubrir esta historia. 

Nota importante: fundamental abrir esa posibilidad de diálogo y fomentar el debate respetuoso para compartir el conocimiento. 


lunes, 15 de enero de 2018

Inculcando valores positivos

Aunque la televisión, las películas y las series son una pérdida de tiempo evidente, ya que se ven deberían aportar algo a nuestras vidas.
Pero es especialmente con nuestros hijos con quienes debemos tener cuidado a la hora de ver dibujos animados o películas.

Nosotros no abusamos demasiado de este tipo de contenidos, pero es cierto que a los niños les gusta sentarse a ver la televisión de vez en cuando. Y el poco tiempo que ven dibujos, me gusta que al menos sean con valores positivos.

En la televisión, bien conocida como telebasura, muestran contenidos violentos, obscenos, maleducados, etc. Pocos dibujos hay que enseñen verdaderos valores.
Incluso, recientemente, se están criticando dibujos y series infantiles y juveniles porque invitan a la homosexualidad.

No seré yo quien entre en el debate de si la televisión está permitida o no en el islam. Ni mucho menos en una polémica sobre la prohibición de la homosexualidad en cualquiera de las religiones monoteistas. Para eso, ya están los sabios que son quienes mejor nos pueden aconsejar.
Y con respecto al tiempo de ocio que gastamos (o malgastamos) frente a una pantalla, soy de la opinión de que hay un término medio. Ni prohibido completamente, ni permitido en su totalidad.
Porque si prohibimos la televisión para alejarnos del haram y no perder el tiempo, y utilizamos como sustituto internet, poco progresamos. Pues ahí hay, incluso, más contenido que nos hace perder el tiempo y nos invita a lo prohibido.

Por eso, y volviendo al tema que ocupa este artículo, voy a hablar sobre lo que permito ver a mis hijos.
Existen series que recuerdo de mi infancia que aportaban valores y mucho contenido a cualquier niño.
Al igual que el libro "El principito" muestra la importancia de la amistad, la humildad, la empatía...
También lo hacen series como "Heidi", "Marco", "La abeja Maya". Incluso para conocer mejor teníamos "Érase una vez... la vida", "Érase una vez... el hombre", "Érase una vez... el cuerpo humano".
Hoy en día, algunas series como Heidi o La abeja Maya se han reeditado con una presentación mucho más atractiva".

Al igual que tenemos internet para buscar información, aprender, criticar en redes sociales, y un sinfín de cosas, aprovechemos la tecnología para que nuestros hijos aprendan valores positivos. Pues el carácter del musulmán no es sólo rezar, sino su comportamiento en general: con él mismo, con la familia, con los vecinos, con la sociedad.

Y, ya puestos, tenemos algo más para utilizar con nuestros hijos.
Quizás sea difícil que se sienten a escuchar historias del Islam y el Corán durante horas, hay que ir poco a poco y con mucha paciencia y dedicación. Pero, como en todo, aprenden más si es de manera divertida, lúdica e indirecta, que si estamos obligándoles a aprender.
La serie "Animales en el Corán", que la encontramos directamente doblada en español, puede ayudarnos en esa tarea de enseñar a nuestros hijos.
El libro digital gratuito "Historias de buenas noches del Corán" es otro recurso para que nuestros hijos aprendan.
Otro recurso, aunque no está en español, es esta serie de Suras cortas del Corán para que los niños practiquen.

Es cierto que hay muy poco material en español, pero como musulmanes, y como padres de las generaciones venideras, tenemos que cambiar la situación:
- Utilizando material en otros idiomas (árabe, inglés, francés) que puedan sernos de ayuda.
- Buscando la semejanza de ciertas historias en español a los valores del Islam.
- Creando y adaptando material en español.

Si tienes alguna idea sobre este tema, te pido que me dejes un comentario. Porque entre todos podemos mejorar la situación.
Si no sabes cómo enseñar a tus hijos y no conoces recursos que puedas aprovechar, déjame un comentario para que alguien pueda aconsejarte y ayudarte.
Si quieres colaborar en la creación de material en español, deja tu comentario.

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 1 de enero de 2018

¿En qué día vivimos?

Recién estrenado el año nuevo 2018, muchas musulmanas y musulmanes han llenado sus redes sociales de felicitaciones por el año nuevo.

Unos lo han felicitado, mostrando empatía por sus familiares y/o convecinos.
Otros, con la mentalidad del más estricto haram, se han dedicado a criticarles y juzgarles por este hecho.
Pero en el término medio está la virtud:

  • Si queremos aconsejar a alguien de que está haciendo algo mal (según nosotros) debemos hacerlo en privado. Atacar a una persona en los comentarios por algo es de muy mala educación. 
  • Puede que esa persona que está felicitando el año nuevo lo haga, simplemente, por educación y empatía por las personas de su entorno que lo están celebrando. Al igual es mucho mejor y más recto en la religión que tú en otros aspectos que no conoces. 
  • Y si está celebrando el año nuevo, es problema suyo. Puede que no vea nada malo en hacerlo y que quiera celebrarlo, no somos quién para juzgar. O puede que, simplemente, le de igual si está bien o mal, y puesto que recaerá sobre su balanza, ¿quién somos nosotros para criticarle?
Con esto, no estoy defendiendo ni la celebración del año nuevo ni las felicitaciones, sino recordando que tenemos que ser conscientes de ciertas cosas antes de actuar. 

Y ahora viene la pregunta: ¿sabemos en qué día vivimos? 
Porque, lógicamente, nos guiamos por un calendario gregoriano que aparece en nuestras agendas. Y todo, absolutamente todo, gira en torno a ese calendario: citas médicas, reuniones, actos, fechas de nacimiento, etc. 
Pero, como musulmanes, debemos recordar que también seguimos el calendario islámico - musulmán -  lunar - hijri. Y por tanto, ser conscientes de las fechas del mismo. 

Muchos de los musulmanes que se esfuerzan por aconsejar y dar una buena imagen de comportamiento ejemplar, ni siquiera saben en qué fecha del calendario hijri nacieron, ni el día que nos encontramos. 

Nos pasamos días mirando y preguntando a ver cuándo empieza Ramadán, cuándo termina, qué día será la Fiesta del Sacrificio... Pero ¡no tenemos ni idea de qué día es hoy en el calendario musulmán! Y pasamos por alto fechas señaladas en el mismo como Ashura o Arafat, por ejemplo. 

Seamos conscientes de que cada uno tiene sus circunstancias personales, y que no somos quien para atacar, criticar, juzgar. 
Aconsejemos en privado, intentando ayudar y no herir. 
Pero, sobre todo, esforcémonos por ser mejores nosotros, aumentar nuestro conocimiento en el din -religión-, y mejorar como musulmanes. 

As salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

¿Dónde quedó la humanidad?

Una de las cosas que me gustan del islam es la hermandad que hay, el apoyo que se le da a un hermano o hermana musulmán cuando está en una situación de necesidad.

Y es que hay un dicho del profeta Muhammad (saws) -hadiz- que dice algo así como: "nadie será un buen creyente hasta que no desee para su hermano lo que quiere para él mismo".

Esta es una frase que tiene mucho que reflexionar.

Hay personas que son muy buenos en las cuestiones del din -religión-. Se esfuerzan por cumplir cada rezo en su tiempo, hacen oraciones voluntarias, dan limosna a quien lo necesita, se ofrecen para ayudar a sus conocidos... Pero luego, se alegran de las desgracias ajenas, son felices viendo sufrir a sus enemigos.
Los hay también que ofrecen un trabajo a un hermano musulmán en sus negocios, dándoles la oportunidad de ganar un dinero lícito -halal- que les permita mantener a sus familias. Pero resulta que esta persona, el buen jefe que ayuda a un hermano con un empleo, termina aprovechándose de él y le paga la mitad del sueldo que merece su trabajo y dedicación.

En este momento, muchas personas estarán pensando: "yo no rezo, pero soy bueno porque no le deseo mal a nadie", "yo no uso hijab, pero mis intenciones son buenas y sinceras".
Y sí, reconozco que también existe este tipo de personas. Pero sólo Allah -Dios- (swt) nos juzgará y recompensará o no en el juicio final.

La reflexión que le encuentro a todo esto, es que ¿dónde está la humanidad?
¿De verdad ayudamos a quien lo necesita sin juzgar primero?
¿De verdad deseamos el bien a los demás?
¿De verdad nos duelen las desgracias ajenas?

Reflexionemos

lunes, 4 de diciembre de 2017

No es oro todo lo que reluce

En muchas ocasiones sentimos admiración por alguna persona y pensamos: "ojalá yo algún día sea como ella/él"
Y está bien fijarse en buenos ejemplos de personalidad para querer mejorar nosotros mismos.
Pero, la verdad, es que no es oro todo lo que reluce. No siempre las cosas son lo que parecen.

Vemos a ese musulmán o musulmana que tiene un gran conocimiento del din, y nos encantaría tener la mitad de conocimiento.  Pero quizás esa persona, a pesar de todo, tiene faltas que no conocemos.

Vemos a ese musulmán o musulmana con un comportamiento ejemplar, que sigue la sunna, que viste adecuadamente... Pero puede que tenga un corazón oscuro y sucio.

Así, podría seguir con una larga lista de ejemplos. Y llegamos entonces al tópico: la fe está en el interior, no es necesario mostrarla, etc.
Pero no es esto lo que quiero decir.

Yo soy de la opinión de que, si tú fe es sincera, poco a poco se deja ver en el exterior (vestuario y comportamiento), porque cada vez tienes mayor fe y te implica más en la religión.
Ahora bien, está claro que cada uno tiene unas circunstancias que sólo él / ella conoce, y puede que no sea capaz de ciertas cosas.
Y yo no estoy aquí para juzgar eso, esa tarea le corresponde a Allah, Dios, el Creador, el Juez.

Lo que quiero decir es que, por mucho que veamos en las personas, para bien o para mal, no sabemos lo que hay en su interior.
Y, a veces, es mejor admirar un buen comportamiento y un buen corazón, que cualquier otra cosa.

Un último consejo, siguiendo un refrán español que resume un hadiz (dicho) del profeta Muhammad (saws): "El que se junta con un cojo, al tiempo si no cojea, renqueante".
Quien se junta con un herrero, olerá como él; y quien se junta con el que vende perfumes, al menos tendrá un buen aroma. (Resumido)

Busquemos en nuestra compañía a aquellas personas que nos aportan algo y que nos hacen bien, que nos ayuden a levantarnos si caemos, y que nos guíen por el camino del din (religión).

Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu

lunes, 20 de noviembre de 2017

Necesidades de los niños musulmanes en Europa

Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.

Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.

Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.

Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán,  es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.

Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.

Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.

Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tolerancia y ejemplo, empatía

Últimamente me he visto en conversaciones con personas no musulmanas que coinciden en una misma idea: "los musulmanes piden que se les respete y puedan integrarse en la sociedad, pero no quieren relacionarse con los no musulmanes".
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?

Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.

Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.

Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?

No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.

Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.

Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.

Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.

viernes, 25 de agosto de 2017

Racismo e islamofobia

Es más que evidente que existe tanto el racismo como la islamofobia.
Y, después de sucesos como los atentados, ambas cosas se incrementan.
Pero, ¿luchamos por acabar con estos términos o favorecemos su existencia?

Que la comunidad musulmana esté sufriendo ataques en estos días por la sociedad (pintadas en mezquitas, agresiones a personas a pie de calle, etc) es algo que merece un esfuerzo por cambiar, pues nadie merece ser atacado; ni los unos ni los otros.

Ahora bien, ¿es nuestro comportamiento como musulmanes tan ejemplar como para terminar con el racismo y la islamofobia? ¿O es el comportamiento de la comunidad musulmana el que alimenta estos términos?
Y no me refiero a los atentados, puesto que esos terroristas no son musulmanes, sino asesinos.
Me refiero a que, en la mayoría de los casos, se ve tanto en pueblos como ciudades que la comunidad musulmana está aislada del resto de la sociedad.
Pocas veces se ve a la comunidad musulmana participar en actos públicos y/o culturales, y pocas veces se ve a los musulmanes bien relacionados con el resto de la sociedad.
Más bien, vemos a una comunidad musulmana aislada en barrios, que sólo se relaciona entre sí, que no participa con el pueblo en el que vive, que no hace que sus hijos tengan vida de niños como el resto, que no gasta de su dinero por la vida en este país, sino que más bien gasta lo imprescindible para poder gastar al máximo en sus países de origen.
Y esto, hermanos y hermanas, no hace sino aumentar el racismo y la islamofobia.  Puesto que también es racismo no querer integrarse en la sociedad.

¿Qué tiene de malo llevar a tus hijos a la ludoteca, a natación, apuntarlos a teatro, que participen en actividades extraescolares y culturales? Si es un bien para ellos, para su integración y para el ejemplo.
¿Por qué no relacionarnos con las demás mamás en el colegio de nuestros hijos y hacernos amigas? Podemos tener nuestro trato más íntimo con la comunidad musulmana, no lo niego; pero también relacionarnos y abrirnos a la sociedad.
¿Cuál sería el problema de dejarnos ver en los comercios locales? Comer un helado en una terraza, desayunar en una panadería, etc.

Si queremos acabar con el racismo y la islamofobia, empecemos por dar ejemplo.
Empecemos por no ser racistas nosotros y abrirnos a la sociedad, para así poder mostrarnos y que se nos juzgue por lo que somos, y no por lo que la gente piensa que somos.

lunes, 7 de agosto de 2017

Vencer mis miedos

Sufrí tantas críticas sobre mi persona, que la mente me jugó la mala pasada de crear un miedo infundado.

Islámicamente podría decir que los susurros del Shytan (demonio) para desviarme del buen camino me hicieron tener miedo de mi propia seguridad y sentimientos.

Hasta hace unos años, las críticas de la gente me hacían apartarme yo misma para que no siguieran hablando de mí.
Pero llegó un momento en que encontré la fortaleza para que eso dejase de importarme gracias a Dios (الحمد لله).
A partir de ese día, dejé de apartarme e intenté hacer vida normal enfrentando las críticas.

Me dí cuenta de que, aunque las críticas eran reales, no dejaban de estar porque yo me escondiera o me hiciera ver.
Y al hacerme ver y enfrentarme a las críticas, las miradas y las preguntan indiscretas de la gente, descubrí que era más el miedo que yo tenía, que lo que en realidad he tenido que ir enfrentando.

Cuanto más miedo he tenido, más me he escondido; y cuanto más me he escondido más miedo he tenido. Era la pescadilla que se muerde la cola.

Abrirme de nuevo al mundo, demostrar quien soy sin temor, no sólo me ha abierto puertas con aquellas personas que creía que se habían cerrado, sino que me ha dado la felicidad de hacer lo que creo correcto con seguridad y sin rechazo.

Confía en Dios (الله) y él te dará la fortaleza para enfrentar los miedos y los susurros que intentan apartarse del camino.
Confía en él (التوكل) y verás las puertas abiertas y un gran peso liberado en tu corazón y en tu conciencia.




sábado, 15 de julio de 2017

Juzgamos sin conocer, no podemos evitarlo

Así somos las personas. Vemos a alguien y por su aspecto ya pensamos algo: vaya pinta, viste demasiado elegante, qué ropa tan extravagante, vaya color de pelo...

Y, probablemente, el hecho de que nos llame la atención una cosa no sea malo.
Lo que es malo es ir más allá de ese pensamiento y reaccionar con un mal gesto, con una mala mirada, o peor aún tratando mal con hechos o palabras a esa persona.

¿Cuántas veces hemos conocido a alguien por medio de otras personas? Y probablemente la primera imagen que hemos tenido es aquello que nos han dicho.

El error está en no dar la oportunidad a esa persona para que nos muestre cómo es realmente, porque probablemente el punto de vista que otros tienen sobre ella no sea lo que nos acabe pareciendo a nosotros.

Muchas veces he vivido en mí misma miradas de rechazo cuando me ven llegar a un sitio puesta de pañuelo y ropa larga. Ahora bien, para mi sorpresa, y sobre todo para sorpresa de las personas que me estaban mirando mal, todo ha cambiado cuando he hablado.
¿Y por qué? A veces simplemente porque me escuchan hablar un español perfecto y se dan cuenta de que, o soy de aquí o llevo aquí toda una vida. Pero, otras veces, ha sido más mi educación, una sonrisa a su mala cara, un saludo, una despedida, o el hecho de que la gente vea que me integro perfectamente en la vida social.

Ahora mismo vivo en un pueblo donde hay muchos extranjeros, y muchos musulmanes.
Ven hombres con ropa larga casi a diario, y mujeres con hijab y jilaba por todas partes.
El problema es que, por lo general, estas personas están apartadas de la sociedad, no participan en actividades, no frecuentan negocios locales, etc.  Y así es como se nos juzga a todos, pensando que no sabemos vivir en sociedad.

Demos la oportunidad a las personas de que se muestran como son, y dejemos de juzgar por las apariencias o por lo que nos han dicho

domingo, 25 de junio de 2017

Los pequeños de la casa en Ramadan y Eid al Fitr

Es lógico que los niños pequeños no ayunan durante el mes de Ramadan, pero no por ello son menos partícipes de estas ocasiones tan especiales para nosotros, los musulmanes.

El año pasado, cuando mis hijos tenían 2 años y medio, y 1 año y medio, su celebración de Ramadan consistió en hinchar un globo cada día de Ramadan, preferiblemente a la hora de comer el iftar (cena), y que así fuesen viendo la cantidad de días que eran y lo bonita que estaría nuestra casa al terminar el bendito mes y para recibir la fiesta del fin de Ramadan (Eid al fitr). Además, colgamos unos carteles de Ramadan Mubarak e hicimos unos pequeños farolillos, en los que ellos "colorearon" (o más bien hicieron rayas).

Este año, con 3 años y medio, y 2 años y medio, su actividad ha sido un cartel de Ramadan, cada uno el suyo, en el que colorearon Ramadan Mubarak, y cada día de Ramadan han pegado una pegatina, completando las filas de días hasta llegar al Eid al fitr.
Como premio por el Ramadan que termina, han coloreado los carteles de Eid Mubarak y han recibido una sorpresa esta mañana: globos 🎈, regalos 🎁, tarta con velas 🎂 y piruetas gigantes 🍭.

Que Allah nos permita llegar al próximo Ramadan y enseñar más y mejor a nuestros hijos.

Implicar a los niños

Soy de las que piensa que la mejor enseñanza es el ejemplo, y que si quieres que los niños hagan algo, lo mejor es implicarlos desde pequeños en nuestro día a día.

Cuando cocinas, puede que no sea lo que más le guste, pero si lo haces partícipe en la elaboración, ya tiene un motivo para quererlo comer.
Cuando le dejas vestirse sólo, el simple hecho de verse mayor y poder imitar lo que hacen los mayores, le motiva más a intentarlo.

Y es por eso que, si pretendemos que nuestros hijos sientan la esencia del islam, de nuestras fiestas, y de porqué hacemos lo que hacemos, lo mejor es implicarlos desde pequeños.
De poco sirve decirle: cuando seas mayor entenderás, todavía eres pequeño para, pues con eso lo que estamos consiguiendo es apartarlos y dejarlos a un lado.

En una sociedad donde los musulmanes somos una minoría, y donde el islam tiene mala reputación, lo mejor es dar un buen ejemplo, empezando por nuestras casas y nuestros hijos

domingo, 20 de marzo de 2016

El rezo, algo tan sencillo que da tanta paz

Para mucha gente el rezo (salat) es algo innecesario, insignificante, sin ninguna importancia.
Pero cuando eres realmente creyente, cuando sientes que tu fe y tu creencia aumentan cada día, es algo que te cambia por completo.
Si no has rezado sientes que te falta algo, no dejas de pensar en que tienes que hacerlo, necesitas cumplir con tu rezo cuanto antes...
Y cuando rezas, esa tranquilidad de haber cumplido con la obligación, ese descanso de no tener nada pendiente, esa alegría de haber hecho lo que deseas... Renueva el aire del corazón.
Y aquí muchos pensarán que estoy loca o que hablo de otra cosa, pero no, estoy hablando de rezar, de la oración, del salat, el segundo pilar del islam y la primera cosa por la que seremos juzgados.
Y es que aunque esté fea la comparación, la fe y la creencia enganchan, aumentan cada instante, y en los momentos de debilidad siempre volvemos a nuestro camino.
El que toma café necesita su café, el que fuma su cigarro...
Y el creyente necesita saber que está haciendo lo correcto, cumplir con la obligación con Allah (Dios)
¿Que tú también te sientes igual? Que Allah te bendiga y siga aumentando tu fe para que cada día seamos mejores creyentes.
¿Que no tienes esa necesidad? Pide a Allah que te guíe al camino recto y que facilite tus asuntos, estudia, busca el conocimiento, acércate a gente que te aporte algo de la religión, y confía sinceramente en Dios que todo puede.

domingo, 11 de octubre de 2015

¿Por qué el islam prohíbe las relaciones extra-matrimoniales?

Estamos acostumbrados a oír eso de que a las musulmanas se les busca un marido o se hacen matrimonios concertados en los que ni siquiera se conocen la novia y el novio, o casos en los que son de la misma familia. 
Eso no es islam, es algo cultural de ciertos países, árabes y/o musulmanes, pero no tiene nada que ver con la religión.
Ahora bien, sí es cierto que, por lo general, una pareja que se casa, nunca ha tenido contacto a solas ni han tenido un noviazgo previo a la boda.
¿Y eso por qué? ¿Cómo pueden casarse si no se conocen? ¿Y si la cosa no funciona?
El islam prohíbe todo tipo de relación fuera del matrimonio para asegurar el bienestar tanto del marido como de la mujer.
Puesto que una vez que existe un matrimonio, tanto el hombre como la mujer asumen una serie de obligaciones y derechos para con el otro.
Cuando hay una relación de noviazgo, sin matrimonio, no se asume ninguna responsabilidad. Simplemente, aquí estamos, hacemos lo que nos apetece, disfrutamos, y no tengo ninguna obligación contigo ni tú conmigo; si sale mal, cada uno por su lado y si te he visto no me acuerdo.
En estos casos, generalmente las mujeres, salen perdiendo en cuanto a sus derechos.
La mujer tiene derecho a que el marido la mantenga y a que el dinero que ella tenga sea suyo y sólo suyo, sin necesidad de compartirlo.
La mujer tiene derecho a trabajar si ella quiere, pero si no, la obligación de que no le falte de nada es cosa de su marido.
En caso de que existan hijos en la pareja, es obligación del padre procurarles alimento y vestido y que no les falte de nada.
Entonces, si en la relación no hay matrimonio, estos derechos y obligaciones se pierden.
¿Qué pasa si la mujer se queda embarazada y el hombre no quiere hacerse cargo y decide dejarla tirada? No hay nada legal que le obligue a reconocer a ese hijo y mantenerlo (aunque luego mediante pruebas de paternidad se pudiese demostrar).
En caso de que los dos trabajen, los dos comparten el dinero y pagan a medias, y si mañana la relación termina, el hombre no le debe nada a la mujer porque no estaban casados; mientras que habiendo matrimonio, en caso de divorcio, la mujer no se quedaría sin nada.
Incluso legalmente, fuera de la religión, si no hay matrimonio no hay régimen de bienes gananciales, lo que esté a nombre de uno el otro lo pierde por completo en caso de que la relación no funcione, por mucho que haya colaborado en ello.
Ahora bien, eso de casarse con un desconocido, debe de ser difícil e incluso arriesgado.
Y es que realmente no se casan sin conocerse.
Lo correcto sería que la chica y el chico hablen de manera distanciada y sin contacto físico ni íntimo, que comiencen a conocerse, y que formalmente él pida su mano y muestre interés por ella delante de su tutor (padre).
Entonces, pueden verse, siempre acompañados, hablar, tener un contacto, conocerse.
Y es así como se decide si es la persona con la que quieres iniciar un nuevo proyecto de vida, si es la persona con la que compartes intereses, gustos, aficiones, que te hace reír, en la que te puedes apoyar, etc.
Con esto no quiero decir que toda la gente musulmana, hombre o mujer, actúe correctamente, pues cada uno es muy libre de hacer lo que quiera y sólo Allah puede juzgar.
Aclarar también que en el islam está prohibido obligar a alguien a casarse en contra de su voluntad, que aunque es una teoría muy extendida, puede que sea algo cultural pero islámicamente no está permitido y así lo demuestran las enseñanzas que nos dejó el Profeta en sus relatos (hadices).
Que nadie se aproveche de nosotras, luchemos por nuestros derechos, y que cada persona, hombre o mujer, cumpla con sus obligaciones para con los demás.

El ejemplo de las personas

Desde niños nos fijamos, sin darnos cuenta, en la sociedad y en las personas que nos rodean.
Vemos el ejemplo de personas que nos producen admiración y decimos "quiero ser como él/ella" (quiero ser un gran actor, quiero ser ese médico tan amable, quiero ser una persona humanitaria...)
Pero vemos también otro ejemplo de personas, el que no queremos ser porque nos produce rechazo (no quiero ser como ese que fracasó por no estudiar, no quiero ser como aquel que se arruinó por ambicioso...)
En mi caso, siempre tuve muy claro algo que no quería ser: no quería ser una persona que viviese enganchada y dependiente de tabaco y alcohol.
Puede que parezca una tontería, pero siempre tuve miedo de probar este tipo de cosas por temor a crear un vicio y una dependencia de ellas en mi día a día.
En plena adolescencia, a todos se nos ha presentado la oportunidad de probar el tabaco y el alcohol; y cualquier adolescente tiene ese afán de curiosidad, de descubrir, de probar cosas nuevas, de parecer más mayor.
Pero yo, en ese momento de curiosidad y de querer avanzar, siempre tuve miedo a que, por probar, crease un vicio.
¿Y si lo probaba y me gustaba? Seguiría consumiendo hasta que fuese algo importante para mi.
¿Por qué iba a crear una dependencia de algo que iba a perjudicarme si yo no lo necesitaba?
Me bastaba con saber que son cosas que perjidican a la salud, que dañan el cuerpo día a día, que consumen a las personas, que tocan la mente y nublan la realidad.
Entonces, ¿para qué quería yo saber cuál era esa sensación? ¿Por qué iba a meterme en algo de lo que después, probablemente, no fuese fácil salir?
Siempre tenemos dos ejemplos en la vida:
- Lo bueno y lo malo
- Lo que beneficia y lo que perjudica
- Lo que ayuda y lo que hunde
- El que triunfa y el que fracasa
- El que vive y el que malvive
- El que gana y el que pierde
Tú eliges en tu vida quién quieres ser y cómo quieres vivir.
Mira bien los ejemplos, y ten en cuenta qué ejemplo quieres seguir, pero también qué ejemplo no te gustaría ser.

La hermandad y el apoyo de los musulmanes

Algo que llama la atención incluso a las personas que no son musulmanas y hasta aquellos más racistas, es el apoyo y la ayuda que se prestan mutuamente entre los musulmanes, aún sin conocerse.
Aunque no todos los musulmanes cumplen con todos los preceptos islámicos y con el verdadero comportamiento del musulmán, sí es cierto que el islam, el Corán y la Sunna (tradición profética) señalan como una de las cualidades del musulmán la hermandad.
Como musulmanes debemos ayudar a cualquier persona, musulmana o no.
Ser solidario.
Ser comprensivo.
Ser empático y ponernos en el lugar de los demás.
Y entre los musulmanes, se nos ordena la hermandad, querer para tu hermano musulmán lo mismo que quieres para ti mismo.
En mi experiencia personal puedo decir que siempre he recibido buen trato de los musulmanes, que siempre han sido generosos en la medida de lo que han tenido, que no han dudado ni un momento compartir conmigo todo aquello que han tenido para ellos, en definitiva, que han sido siempre, por regla general, buenas personas.
También he de reconocer que llama la atención que, entre los musulmanes, siempre he visto que se ayudan.
No importa si conocen a una persona o es un desconocido, basta con saber que esa persona necesita algo, que no dudan en abrirle las puertas de su casa, sentarle a su mesa, e incluso darle cama.
Ser musulmán no es algo malo, sino todo lo contrario, ser musulmán nos enseña a ser buenas personas con los demás, musulmanes o no.
Aunque claro está, hablamos siempre del verdadero islam, de la verdadera esencia del Corán y las enseñanzas del profeta Muhammad; pues siempre hay personas que, a pesar de ser musulmanes, no se comportan de manera correcta y manchan la imagen de una religión tan bonita y generosa como es el islam.

Lo que no es Ramadán

Aunque pueda parecerlo por el comportamiento de muchos musulmanes:
-Ramadán no es un mes de descanso, el ayuno durante el día no consiste en pasar el día durmiendo. 
-Ramadán no es un mes de derrochar dinero, sino de ser generoso con aquellos que lo necesitan.
-Ramadán no es un mes para grandes comidas y fiestas, sino que es un mes para controlarnos y ser comedidos; y aunque se ayuna durante el día no hay que montar un festín de comida cada noche.
-Ramadán no es un mes para las relaciones con la gente, pues aunque es muy bueno juntarnos a comer con familiares o amigos, a quien más debemos acercarnos durante el periodo de ayuno y durante la noche es a Dios, a Allah.
Cada minuto cuenta, ¡aprovéchalo y acércate más a Dios!

La dawah, ayudar a entender el islam

Fue tan difícil para mí llegar a conocer el verdadero islam sin ayuda, que a día de hoy me encanta ayudar a la gente a que puedan comprender.
La dawah es predicar el islam, enseñar su verdadera esencia, ayudar a comprender tanto a musulmanes, como a no musulmanes o a personas que se interesen por el islam.
Dice en el Corán que no se puede forzar a creer ni obligar a nadie a que sea musulmán.
Cosa que me parece admirable puesto que deja bien claro que el hecho de ser musulmán es una decisión libre.
Pero como musulmanes debemos predicar, en principio, dando un buen ejemplo del verdadero islam.
Y por supuesto ayudar a entender a todo aquel que quiera saber.
Por eso, estos últimos años, estoy dedicando mucho tiempo a enseñar, a predicar, a que puedan comprender, y a demostrar que el islam no es malo, sino todo lo contrario.
Ya que yo encontré muchas dificultades en su momento para aprender, y me equivoqué tantas veces por desconocimiento, ahora me alegro de poder ser de ayuda para alguien.
Simplemente recomendando un libro, enseñando un hadiz (texto de tradición profética), compartiéndole una fatwa (veredicto islámico sobre algo), ayudando a comprender el porqué, o dónde puede encontrar respuestas; para mí es más que suficiente.
Y esto me hace sentir bien, no sólo por sentir la admiración de las personas (cosa que agradezco profundamente), sino porque sé que Dios me recompensará todo el esfuerzo y tiempo que dedico a ello.
Esforcémonos por se un buen ejemplo del verdadero islam y borremos esa mala imagen que se tiene de nuestra religión.

Los musulmanes y la relación con nuevas musulmanas

Antes de nada decir que no se puede meter a todos en el mismo saco y que no todos son igual, pero sí la gran mayoría.
Cuando los hombres musulmanes se enteran de que una española se interesa por el islam, no tardan en buscarla e ir detrás de ella como moscones.
Unos buscan pasar el rato y alardear de que tienen una novia española, a pesar de ser algo prohibido en el islam.
Otros buscan los papeles y se acercan a ti supuestamente para enseñarte su religión o mostrarte admiración por tu interés en el islam.
Y entre ellos mismos parece que compiten a ver quién se lleva el premio y quién es capaz de quedarse con la española.
No les importa que esa relación sea un pecado ante los ojos de Dios.
No les importa la mala imagen que dan de los musulmanes.
Y ni siquiera les importa si tienes 20 años menos que ellos, o si son de la edad de tu padre.
Pero no quitemos importancia a las mujeres musulmanas.
En cuanto se enteran de que una española es musulmana o tiene interés por el islam, pero no tiene marido, enseguida salen hijos, primos, sobrinos, hermanos o lo que sea para casarse contigo.
Y vuelvo a decir que no se puede juzgar a todos por igual, porque hay hombres que de verdad intentan acercarte a la religión desde el respeto y sin intentar pasar los límites a lo prohibido; al igual que también hay mujeres que intentan enseñarte y apoyarte sin buscarte un marido.
Pero estas personas, las que de verdad te ayudan, son las mínimas. Es triste, pero es así.
Señores, señoras, que sea española y quiera ser musulmana o ya lo sea, no quiere decir que busque desesperadamente un marido ni mucho menos un novio con el que pasar el rato.
Preocupense de dar una buena imagen del islam, de enseñar la verdadera esencia de una religión como la suya.
Y recuerden que el destino ya está escrito por Allah, y me terminaré casando con quien Allah ha escogido para mí.

La relación fuera del matrimonio

En el islam, como en las demás religiones aunque sea algo que se ha ido perdiendo, están prohibidas las relaciones fuera del matrimonio. 
Pero, ¿respetan esto los musulmanes?
Pues tristemente, no.
Siempre hay algunos musulmanes rectos que sí respetan este principio, pero son muy pocos.
Por lo general, no basta con conocer a una persona y querer pasar tu vida junto a él/ella; sino que se hace una relación más larga para conocerse antes de casarse.
Y estas relaciones extra matrimoniales, además de estar prohibidas, en muchos casos no llegan a ninguna parte.
Mientras que, otras relaciones en las que dos personas se conocen, hablan unas cuantas veces siempre respetando y sin tener intimidad, se casan y comienzan a hacer vida juntos cumpliendo con lo que Dios ha ordenado, suelen tener más éxito.
¿Por qué?
Pues yo pienso que cuando hay relación antes del matrimonio y pasa tiempo, pueden pasar tres cosas:
1- que cuando llega la hora de decidirse ya se conocen demasiado, saben lo bueno y lo malo de esa persona, y se crea un prejuicio de "yo esto no lo voy a aguantar"
2- que se cansan de conocerse y quieren conocer a otras personas antes de decidirse.
3- que cuando se casan ya se ha perdido toda la magia del principio.
En cambio cuando dos personas se conocen y en muy poco tiempo se deciden a casarse, la relación tiene más éxito porque aprendes a conocer a esa persona en la convivencia del día a día, aprendes a convivir con sus defectos y virtudes, y como no conoces a nadie más no puedes comparar.
Por supuesto, no nos olvidemos de que una relación halal (permitida) que cumple con la orden de Dios siempre estará protegida y bendecida por Dios.
Puede fracasar también, pero al menos sabes que no has desobedecido a Dios en ningún momento y por lo tanto no tienes esa falta sobre ti.
Dice Allah (Dios) en el Corán que puede que te disgusten muchas cosas, pero en ellas haya para ti un beneficio. Y también que puede que muchas cosas sean desagradables pero otras muchas sean buenas para ti.
Y eso es lo que debemos coger siempre, el lado bueno de las cosas.
A lo mejor tu marido no es detallista y no te trae regalos a menudo, pero en cambio te ayuda con todas las tareas de la casa.
Puede que tu marido sea desordenado pero es siempre paciente y amable contigo.
Puede que tu mujer sea impaciente pero siempre trata de complacerte.
Quedémonos siempre con el lado bueno de las cosas, y busquemos siempre complacer a Dios para que nos proteja y nos ayude.