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jueves, 16 de junio de 2016

Las cosas que no nos gustan

Dice en el Sagrado Corán algo así como: Puede que algo os disguste y que sea un bien para vosotros, mientras que algo que os guste sea un mal.
Leído así, quizás no le encontramos ni sentido, pero si nos paramos a pensar, qué cierto es y cuanta razón.

Pondré un sencillo ejemplo de una persona que tiene un trabajo malísimo, que no le gusta en absoluto, pero en cambio ese trabajo es un bien para esa persona porque le da el sustento que necesita.
El otro ejemplo será una persona que le gustan mucho los malos hábitos como el alcohol, las drogas y el juego. Disfruta viviendo así, pero es tanta su adicción que no sólo está echando a perder su vida y quitándose salud día a día, sino que también su economía se ve tan desgastada que puede caer en la pobreza.
Aquí está el ejemplo que nos muestra el Corán, algo que no nos gusta es bueno para nosotros, mientras que algo que nos gusta es una perdición.

En mi caso, he de reconocer que hay muchas cosas que no me gustan de vivir en Francia, y que si pudiese me iría a otro lugar. Pero si lo pienso bien, no sólo agradezco estar aquí porque tenemos una buena situación gracias a Dios, sino que en otro lugar, por mucho que me guste, estaría rodeada de otras cosas malas que, quizás, me harían más infeliz.
Me gustaría vivir más cerca de mi lugar de origen, pero ¿es que ya no me acuerdo todo lo malo que tuve allí? ¿ya se me ha olvidado que no tenía la tranquilidad que tengo aquí en muchos aspectos? ¿ya se me han olvidado esas miradas de rechazo por parte gente cercana?
Puede que no me guste estar aquí, pero quizás sea lo mejor para mí y para mis hijos.

Que Allah nos facilite el mejor camino y nos dé aquello que nos gusta, pero sólo si es bueno para nosotros.
Y que Allah nos de fuerza para superar las dificultades y agradecer aquello que tenemos sea cual sea nuestra situación.

martes, 14 de junio de 2016

¿Castigo o prueba?

En algún momento de mi vida, hace años, pensaba que las cosas malas que nos sucedían eran un castigo.
De ahí que mucha gente se pregunte ¿qué he hecho para merecer esto? ¿por qué me pasa esto a mí?
Cuando moría una persona buena, pensaba ¿por qué se lo ha llevado?

Con el paso de los años, creciendo, madurando, cambiando mi forma de pensar y ver las cosas; pero sobre todo estudiando y aprendiendo el islam y las enseñanzas del Corán, mi punto de vista es totalmente diferente.

Dice en el Corán, en la palabra sagrada de Allah (Dios), que seremos probados con el hambre, la pobreza y la dificultad.
Y, si nos paramos a pensar, es cierto que a veces nos sucede algo malo que creemos que no merecemos.
Precisamente por eso, para poner a prueba hasta dónde somos capaces de llegar, cómo salimos de una situación, cómo reaccionamos ante las dificultades.
También me ha enseñado el islam que las dificultades que soportamos tienen su recompensa.
Nos viene un mal, lo superamos, y eso nos hace más fuertes para lo próximo que nos pueda pasar.
Pero también esperamos la recompensa de Allah (Dios), en esta vida y en la otra.

No veamos lo malo como un castigo, sino como una prueba que debemos superar de la mejor forma posible para obtener la recompensa.

domingo, 15 de mayo de 2016

Cómo cambia la vida cuando cumples y vives correctamente

Ser musulmán/a no es un camino fácil.
Ser musulmán/a no es sólo decir yo lo soy.
Ser musulmán requiere de mucho esfuerzo, sacrificio, constancia, y sobre todo, fe.

Ser musulmán/a es implicarte en el estudio de la religión, conocer en profundidad el Corán y sus significados, y las tradiciones proféticas.
Ser musulmán/a es vivir de acuerdo a la religión cada día.
Ser musulmán/a es ser obediente con los mandatos divinos.
Ser musulmán/a es mejorar cada día, ánimo de superación, querer llegar más lejos (en todos los sentidos).

Por eso, cuando te implicas en el estudio, te esfuerzas por mejorar, y sientes ese ánimo de querer llegar más lejos, es cuando tu vida cambia.

Cambia, sobre todo por el estado de paz y tranquilidad que tienes al saber que estás haciendo lo que crees correcto.

Pero cambia también en tu forma de ver las cosas, en el sentido de tu día a día.

Miro hacia atrás y pienso:
- En un momento de mi vida en que me sentía tan sola que la presión social me hizo apartarme por un momento de mis ideas y querer aparentar ser quien no era para tener nuevas amistades. Y ¿qué conseguí? Perdí mi tiempo, busqué quedar bien con personas que nunca me lo han agradecido, y finalmente me quedé más sola que al principio.
- En un momento de baja fe en que traté de alejarme de la religión, pero no del islam, sino de todas. ¿Y qué conseguí? Perdí mi tiempo, me salieron mal todas las cosas que estaba llevando a cabo, y nadie vino a ayudarme.

Miro al presente y me doy cuenta:
- Que desde que sigo mis ideas y vivo como yo quiero, soy mucho más feliz.
- Que desde que vivo por y para mi religión y mi creencia, no necesito nada ni a nadie, porque lo tengo todo. Tengo una familia, tengo personas importantes en mi vida, tengo unos estudios y tengo lo suficiente para vivir.
- Que desde que cumplo con mis obligaciones tengo tranquilidad en mi corazón.
- Que desde que me enfrenté al mundo y decidí dejar de esconderme y de ser quien no era ya no me importa lo que la gente piense o diga de mí.
- Que desde que cumplo con Dios, él me facilita el camino. Las cosas que quise y no pude, hoy las tengo.
- Que cuanto más me implico en el estudio y el conocimiento, más quiero saber, más lejos quiero llegar, y más fuerza tengo para seguir hacia adelante (con el permiso de Dios).



Que Allah nos facilite el camino a todos los musulmanes, nos mantenga firmes en nuestra creencia, aumente nuestra fe, y abra el corazón para que todos puedan comprender el verdadero mensaje del islam.

viernes, 13 de mayo de 2016

El divorcio y la repercusión en los hijos

Por circunstancias, últimamente he podido observar en mi entorno cómo repercute en los niños y niñas el hecho de que sus padres estén separados / divorciados.

No llego a comprender muy bien cómo dos personas que se han querido, se han amado, comenzaron en su día un proyecto de vida juntos, tienen hijos en común; pueden llegar a odiarse hasta el punto de evitar encontrarse, dirigirse una palabra, una mirada.

Se dice que del amor al odio hay sólo un paso, pero ¿cuál es ese paso que lleva de un extremo al otro?

Pienso que, los niños y niñas, necesitan tanto de su padre como de su madre.
Los dos les aportan algo por igual: puede que la madre se implique más en su higiene y alimentación, pero puede que el padre se implique más en el juego de sus hijos. Y aunque no fuese así, siempre les aportaría algo a los niños.

Cuando los padres se separan, quienes sufren las consecuencias son los niños y niñas:
- Papá y mamá siempre discuten (antes de separarse), el entorno está tenso y los niños lo sienten; les estamos enseñando un comportamiento que no es bueno ni apropiado.
- Papá / mamá se ha ido a vivir a otra casa, así que ahora cuando el niño/a llega a casa sólo puede compartir sus vivencias del día con uno de los dos.
- Pasa de ver a papá / mamá todos los días a verlo sólo los fines de semana, y por lo tanto en ese fin de semana no puede estar con la otra persona que pasa el resto de la semana.
- Cada uno le enseña unos valores, lo que es importante para mamá puede que no lo sea para papá.
Y esto sin entrar en cuando los padres se separan con muy mala situación y comienza un debate que los niños y niñas tienen que sufrir innecesariamente:
- Papá es malo porque...
- Mamá es mala porque...
- Papá / mamá ya no te quiere
- Papá / mamá te compra esto, te lleva a aquello, y el otro no

Pedimos a Allah que nos mantenga unidos, que nos aleje de los susurros y tentaciones de Shytan, que nos facilite la educación de nuestros hijos e hijas y que haga a nuestras familias de las justas.
Y si en algún caso un matrimonio no se entiende en la convivencia, no se quiere, y quiere vivir por separado, que sea antes de tener hijos o que sea de la forma más amable posible para que no repercuta negativamente en la vida de éstos.

Nunca pensé que haría...

Bien dice el refrán español: "nunca digas de este agua no beberé porque el camino es largo y te puede dar sed".

En mis principios de interesarme por el islam y los musulmanes, me llamaba la atención el velo, admiraba a las mujeres que lo llevaban: diferentes telas, diferentes formas de llevarlo, colores, sencillos, estampados...
Y a pesar de que me lo ponía y me miraba al espejo, nunca pensé que un día comenzaría a llevarlo para no quitármelo más.

Un buen día me lo puse, salí a la calle, y me sentía feliz, encantada de llevarlo.
No me lo puse de manera continuada, sino que unas veces me lo ponía y otras no.
Hasta que un buen día decidí que esa era mi identidad y que no me lo quitaría por nada ni por nadie.

Cuando comenzaba a leer cosas de la sunna (tradición profética), pensaba que cómo la gente podía vivir de esa manera:
-Decir bismillah (en el nombre de Dios) antes de hacer cualquier cosa (vestirse, cocinar, salir, etc)
-Comenzar a vestirme por la pierna y el brazo derecho, y desvestirme comenzando por el izquierdo.
-Cuidar aspectos de la higiene tales como cortar las uñas exactamente cada viernes y no dejarlas crecer durante más de cuarenta días.
-Comer, preferentemente, de plato al centro, empezando por el lado más cercano y dejando el centro para el final (pues en el centro del plato hay una bendición).
-Comer sólo con la mano derecha (y no tener mientras el pan con la izquierda)
Y un largo etcétera.

Y ahora me paro a pensar, y en algún momento de mi camino hacia el islam he ido adquiriendo estos modales, siendo ahora parte de mi día a día:
-No me pongo el segundo calcetín sin decir bismillah aunque ya lo haya dicho en al ponerme el primero.
-Digo bismillah al echar agua en la olla, cuando la pongo al fuego, cuando echo la comida, cuando la pongo en los platos...
Y así, un largo etcétera.

En fin, que las cosas que en su momento creía innecesarias, difíciles de llevar a cabo, poco a poco las he incluido en mi rutina diaria y ahora son parte de mi día a día.



Dije de este agua no beberé, y me la estoy bebiendo toda. Alhamdulilah (Gracias a Dios)

martes, 22 de marzo de 2016

La música y las canciones

Cuando un musulmán recto y que conoce bien la religión (porque no todos lo saben y no todos lo cumplen) te dice que la música y las canciones están prohibidas te quedas diciendo: "vaya tontería, si eso no tiene nada de malo".
Encontrarás muchos argumentos de porqué está prohibida: porque los instrumentos y la música vienen de Shytan (el demonio), porque es una pérdida de tiempo, porque es más beneficioso escuchar y aprender el Corán, porque no nos aporta nada...
Y aquí mucha gente dirá: hay tiempo para todo, no voy a estar todo el día con el Corán, me relaja escuchar música, etc.
Pero, pensando seriamente, ¿es algo que nos aporta un beneficio? ¿Queremos que ese sea el ejemplo de nuestros hijos?
Cuando escuché a un niño de cinco años (sí, tan pequeño) cantar: quiero tener contigo una noche loca y besar tu boca; y escuché a varios niños de la misma edad decir que les gusta besarse con su novio/a y cosas similares; ¡no me lo podía creer!
Pero ¡padres y madres!, ¿qué comportamiento y valores les enseñamos a nuestros hijos?
Si escuchan canciones que sean acordes a su edad y que les sirvan para adquirir hábitos y valores: higiene, amistad, respeto...
Que Allah nos guíe al camino recto y nos aleje de todo mal, tentación y desvío.
Y que nos ayude a educar una descendencia piadosa, creyente y temerosa.

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué es lo que realmente nos preocupa?

En nuestro día a día, como musulmanes, como creyentes, tenemos una serie de obligaciones que cumplir, una clase de comportamientos modélicos a seguir, unos comportamientos a evitar, etc.

Cumplimos con nuestros rezos, nuestros ayunos; nos comportamos bien con nuestros padres, amigos, familiares; pero ¿por qué lo hacemos realmente? y ¿lo hacemos realmente bien?

Si cumplimos con todas nuestras obligaciones porque no queremos que nuestro marido, padre, madre, etc. vea que no lo hemos hecho y nos diga algo, aunque sea a modo de consejo, no estamos haciéndolo bien.
Si cumplimos con nuestro rezo al final del día porque antes hemos estado demasiado ocupados, tampoco lo estamos haciendo como deberíamos.

¿Qué nos preocupa?
¿A quién tememos?
¿Por qué hacemos o dejamos de hacer?

Estoy todo el día en el trabajo y no he podido rezar, lo haré todo junto al volver a casa.
Y bien, al menos tienes la intención y sólo Allah puede juzgar si lo haces bien o mal y si te acepta o no tu rezo.
Pero ¿por qué no somos capaces de pedir 5 minutos en el trabajo para hacer nuestro rezo? Otros compañeros tienen varias veces al día 5 minutos para salir a fumar y nosotros somos incapaces de pedir ese tiempo para nuestro rezo obligatorio. ¿Por qué? Porque tenemos miedo a lo que digan de nosotros, a que nos critiquen, a que nos rechacen, a que nos despidan...
¡Tenemos miedo de las personas (compañeros, jefes) pero nos olvidamos de que a quien más miedo hemos de tenerle es a Allah, que puede castigarnos eternamente!

Paso el día corriendo para llegar a mis obligaciones mundanales: que no se me haga tarde para el trabajo, llegar al colegio antes de que salgan mis hijos, pasar por la tienda antes de que cierren...
Pero cuando llega la hora del rezo no nos importa atrasarlo, rezar un poco más tarde cuando termine lo que estoy haciendo, incluso atrasarlo tanto que se nos juntan rezos.
Y una vez más, estamos olvidando que Allah nos llama cinco veces al día y que tenemos que responder, ¡tenemos que acudir a su llamada en el tiempo!
¿Quién nos asegura que más tarde estaremos todavía a tiempo de cumplir con el rezo?
¿Quién nos asegura que la muerte no nos sorprenderá antes de que hayamos cumplido?
¿Por qué no tenemos miedo del castigo de Allah?

Es cierto, hay que preocuparse por todo lo que nos rodea y tenemos que esforzarnos por cumplir.
A nadie le gustaría estar sin trabajo y por lo tanto no tener cómo mantenerse y mantener a su familia.
A nadie le gustaría perder la oportunidad de hacer algo porque hemos llegado tarde.
Y ¿a alguien le gustaría tener que rendir cuentas en el último día por no haber cumplido en su momento?
¿A alguien le gustaría enfadar a Allah y ser castigado en esta vida y en la otra?

Recuerda que Allah todo lo puede y que todo viene de él.
Si pierdes algo por complacer a Allah, Allah sabrá recompensarte dándote algo mejor.

Confiemos en Allah y procuremos cada día ser un poco mejores en cuanto a nuestras obligaciones para con Él; y esforcémonos también por las buenas acciones voluntarias que alegren a Nuestro Señor.

Y Allah es el único que puede juzgarnos, pues él es el que conoce nuestras verdaderas intenciones y todas nuestras circunstancias.
Los demás, todos somos humanos, todos nos equivocamos, y nadie es perfecto, ni en la creencia, ni en la adoración, ni en nada.