Translate

domingo, 1 de noviembre de 2015

Buscar la protección en los muertos

Ya comenté que en el islam están prohibidos los amuletos, la adivinación, la brujería, pero no sólo eso, sino que el pecado más grave es asociar algo o a alguien con Allah (Dios).
Allah es único, todo lo puede, y tiene unos atributos que ningún ser ni objeto de la creación puede compararse con él.
Es por eso que sólo podemos buscar la protección en Dios (Allah), pues es el que nos da y nos quita.
Todos los días, pero sobre todo en días como hoy, se escuchan comentarios del tipo "la abuelita ya no está, pero desde el cielo nos cuida", "mi papá murió pero desde el cielo nos protege".
Y ese tipo de comentarios sobran, no sólo para los musulmanes, sino para cualquier persona en general.
Los muertos no tienen poder para nada, y ni siquiera los vivos pueden luchar contra la voluntad de Allah (Dios).
¿O acaso si Dios ha decretado para ti una enfermedad incurable va a venir un muerto a quitartela?
¿O es que si te viene una bendición y una situación perfecta te la ha mandado el muerto?
Sólo Allah (Dios) tiene poder sobre todas las cosas, y es por eso que debemos pedirle y suplicarle siempre, sólo a Allah.
Recordemos a las personas que han dejado este mundo, pero pidamosle a Allah por ellas y, también por nosotros.

El día de los muertos, día de todos los santos

Hoy no es un día que pase desapercibido para nadie.
Primero por ser el día de todos los santos, o el día de los muertos; y segundo porque con este motivo se celebró anoche también la fiesta de Halloween.

Ninguna de estas cosas son motivo de fiesta o celebración en el islam, sino que están prohibidas.

Desde siempre, incluso antes de ser musulmana, he considerado una gran equivocación celebrar este día y que los muertos tengan un día especial para ellos.
¿Qué pasa, que sólo nos acordamos de nuestros seres queridos que ya no están en este día?
Pues tristemente, por lo general es así.
La gente se pasa todo el año sin pisar el cementerio, y cuando llega este día o está cerca corren a limpiar las tumbas de sus familiares, a llevarles flores nuevas, e incluso a pasar un rato allí "con ellos".

Cuando era más joven me gustaba mucho visitar el cementerio donde está el cuerpo de mi abuela, pero yo no lo hacía cada 1 de noviembre, sino muchos domingos. Me sentía cerca de ella.
Con el tiempo, el paso de los años, y mi estudio del islam, comprendí que era una gran tontería, que mi abuela, y también mi abuelo aunque varios años después, estarán siempre en mi corazón tanto si visito el cementerio como si no.
Poco a poco dejé de visitar el cementerio, y más tarde descubrí que islámicamente no es correcto que una mujer visite las tumbas.
Está permitido recordar a mis abuelos en mis súplicas, y pedir a Dios (Allah) que sea misericordioso con ellos el día del juicio final, y pedir perdón por sus faltas. Y eso es lo que hago, recordarles siempre sin necesidad de visitar el cementerio ni el 1 de noviembre ni cualquier otro día.

En cuanto a la fiesta de Halloween, tampoco es una fiesta que a mi me agradase nunca. La gente se mete demasiado en el papel de los sustos, la muerte y los fantasmas, y se divierten asustando a la gente e incluso con comportamientos que son poco respetuosos.
Pero es que islámicamente tampoco es correcto celebrar esto, puesto que es una fiesta pagana que no tiene significación alguna; así que lo mejor es alejarnos de ese tipo de fiestas y costumbres.
El islam advierte que quien imita a un pueblo se convierte en uno de ellos; así que debemos tener miedo de Dios (Allah) y esforzarnos por seguir su camino sin desviarnos en cosas que no nos aportan ningún beneficio.

Recordemos a los muertos cada día, y recordemos también a la muerte porque nadie escapará de ella; pero mientras tanto esforcémonos en ser cada día un poco mejores personas y en aprovechar cada minuto que tenemos de vida, para que la muerte no nos sorprenda sin que hayamos hecho eso que dejamos para más tarde.

viernes, 30 de octubre de 2015

¿Por qué rezamos de esa manera?

Muchas veces me han preguntado: ¿y rezas así como se ve en la tele, tirándote al suelo?

A veces la pregunta es tan simple que dan ganas de girar la cabeza y no pararte ni en contestar.
Pero sí, rezo como se ve en la tele, como rezan todos los musulmanes de cualquier parte del mundo.

Hace pocos días tuve una conversación con una persona que se reía de nuestra manera de rezar, incluso hacía los gestos sumida en una risa que a mí no me agradó para nada.
Me miraba y decía algo así como que respetaba que recemos así pero que vaya tontería.

Pues bien, aunque parezca una tontería rezar así, sobre una alfombra, en una dirección concreta, y con ciertos gestos y movimientos, rezamos así porque es lo que se nos ha ordenado y porque cada movimiento tiene un sentido.

Los musulmanes rezamos en dirección a Meca (Arabia Saudí), aunque antes de la Revelación al profeta Muhammad (que la paz sea con él) se rezaba en dirección a Al Aqsa (Jerusalén).

El templo que hay en Meca (Arabia Saudí) se construyó por el profeta Abraham (que la paz sea con él) junto a su hijo Ismael (que la paz sea con él) para crear el primer templo de adoración al único Dios que existe. Es por eso que cuando se reveló el Corán se cambió la dirección del rezo hacia ese primer templo en lugar de la dirección a la que se rezaba.

Aunque los católicos no se han parado a pensar porqué el altar de la iglesia está donde está, no es casualidad que el altar de la iglesia esté justo en la misma dirección a la que rezamos los musulmanes.

En cuanto a rezar de pie, agachados y postrados, los musulmanes no somos los únicos a los que se nos ha ordenado rezar así; sino que también la Biblia dice que se reza así.
Y en la iglesia católica yo recuerdo que para ciertas oraciones había que estar de pie, y que en el momento en que se hacían las súplicas la gente se ponía de rodillas.

Aunque se han modificado las religiones y se han modernizado, las bases de todos los libros sagrados (Torá, Evangelio y Corán) son las mismas puesto que todas proceden del único Dios (Allah).

Y es por eso que creo más en el islam y en el Corán que en el catolicismo y la Biblia, porque aunque han pasado más de 1400 años desde que se reveló, seguimos cumpliendo con lo que se reveló de parte de Dios.

Y sí, hay musulmanes "modernos", pero eso no es ser musulmán; puesto que en la religión está prohibida toda innovación y tenemos que seguir la palabra divina y las enseñanzas del último profeta enviado a la humanidad.

jueves, 29 de octubre de 2015

El rezo del amanecer

Los musulmanes rezamos cinco veces al día, en cinco horarios determinados por el sol y la luna puesto que antiguamente no había relojes.

El primer rezo del día es en el momento en que empieza el amanecer. Dice en el Corán que es cuando empieza a distinguirse un hilo blanco de luz dentro de la oscuridad de la noche.

Y aquí es donde mucha gente se sorprende y dice: ¿y te levantas a rezar a esas horas? con lo bien que se está en la cama.

Bueno, pues sí, me levanto a rezar a esa hora; y doy la razón en que es cuando mejor estamos durmiendo.
Pero queda una tranquilidad después de rezar, que merece la pena levantarse a rezar. Y después del rezo te vuelves a la cama todavía mejor.

Al principio cuesta establecer el hábito de levantarte a esas horas, pero una vez tienes el ritmo ya cogido no cuesta nada, porque el rezo son a penas unos minutos y tiene una gran recompensa, además de la tranquilidad con la que vuelves a dormir sabiendo que ya has cumplido con la obligación y que cuando te levantes no tienes ningún rezo obligatorio hasta el mediodía.

Ahora bien, pensando en el pasado, me doy cuenta de que cuando era católica y me gustaba cumplir con las obligaciones, también madrugaba para muchas cosas.
Me viene a la mente el via crucis de semana santa, una procesión que se hacía muy temprano, a las 8 de la mañana, cargando el peso de la imagen de Jesús (que la paz sea con él) para llevarlo en procesión por las calles del pueblo, acompañados del frío, porque en esa época del año todavía no hace calor a esas horas.

Así que si lo pienso bien, merece la pena levantarse unos minutos para el rezo, en una casa en la que no nos falta el calor sea la época que sea, sin necesidad de salir a la calle ni de dar vueltas pasando frío.

Todo nuevo hábito cuesta cogerlo, pero cuando lo haces voluntariamente, porque te gusta y porque es lo que quieres hacer, coges el ritmo y se convierte en una rutina más de cada día.

domingo, 25 de octubre de 2015

Siempre ser agradecida/o

Hay muchos textos tanto en el Corán como en la tradición del Profeta (Sunna) que nos enseñan a ser agradecidos, a agradecer siempre a Allah (Dios) aunque algo no nos guste.

Y aquí es donde viene la duda, ¿cómo vamos a dar las grac
ias por algo que nos afecta, nos duele o nos hace daño en algún sentido?
Pues sí, siempre hay que agradecer.

¿Cómo puede una persona agradecer cuando no tiene trabajo? Pues porque tiene salud para seguir buscando nuevas oportunidades, y quizás tiene una familia, y una casa propia, y otras muchas cosas por las que agradecer.
¿Cómo puede agradecer una persona que está enferma? Pues porque tiene la suerte de contar con una sanidad que le ayuda en sus tratamientos, una familia que le apoya, y otras muchas cosas buenas.
¿Cómo puede agradecer una persona que no tiene familia, que no se ha casado y no ha tenido hijos? Pues porque aunque está sola no le falta el trabajo, ni los amigos, ni el tiempo libre, ni tiene ninguna necesidad.

Y así, en todas las situaciones posibles.

Siempre tenemos que estar agradecidos, por tener cada día el sustento necesario e incluso de sobra, por tener una ropa con la que cubrirnos del frío, por tener una casa y un techo bajo el que resguardarnos, por tener un coche con el que movernos o la posibilidad de usar el transporte público, por tener unos hijos que alegran y ocupan nuestros días, por tener unos padres, hermanos, y demás familia que siempre están ahí apoyándonos y ayudando en todo lo que pueden.

No te fijes sólo en lo malo, sino en todo lo bueno que te rodea.

Y recuerda, cada mal momento nos da una lección y nos ayuda a ser más fuertes para seguir adelante.

Cada mañana que te despiertas sigues vivo, tienes una nueva oportunidad para seguir adelante y para buscar un futuro mejor.

ALHAMDOLILAH


domingo, 11 de octubre de 2015

Los amuletos en el islam

Al principio de mi interés por el islam y la cultura árabe me enteré de la existencia de la conocida "Mano de Fátima".
Personalmente me parece muy bonita, y con una historia muy llamativa también.
Cuentan que estaba Fatima (la hija del Profeta) preparando la comida mientras vio entrar a su marido, del que estaba profundamente enamorada, con otra mujer.
Ella siguió cocinando y estaba tan nerviosa por lo que había visto que no se dió cuenta de que había metido la mano en la comida hirviendo.
El caso es que la "Mano de Fátima" se suele usar como amuleto, dicen que protege del mal de ojo y no sé cuántas cosas más.
Pero esto, en el Islam, está prohibido,
El Islam prohíbe el uso de cualquier tipo de amuleto, de la magia, la hechicería y la adivinación.
Los musulmanes confiamos en el decreto de Allah (Dios) y somos conscientes de que él es el único que nos da y nos quita, el único que puede protegernos, el único al que tenemos que suplicarle, etc.
Dios es el único que puede protegernos del mal de ojo y de todo mal.
Ningún objeto se puede usar como amuleto porque en ese caso estaríamos asociando cosas mundanales con el poder de Dios, y ese es el pecado más grave.
Si alguien utiliza la Mano de Fátima o cualquier otra cosa como adorno y sin intención de que le sirva como protección, entonces no hay mal en ello.
Pero aún así, su uso puede dar lugar a confusiones porque podríamos dar a entender que lo usamos como amuleto.
Ante la duda, lo mejor es apartarse y confiar en el creador de todo, en el todopoderoso, en el que de verdad puede ayudarnos, en Allah, el Dios único.

El cumpleaños

Hoy, 31 de agosto de 2015, hace 27 años que Dios (Allah) quiso traerme a este mundo después de 9 meses en la barriga de mi madre.
Y en estos 27 años, si me paro a pensar, he conseguido muchas cosas pero he dejado perder muchas oportunidades también.
Cuando era una niña, como a cualquiera, me gustaba celebrar mi cumpleaños, que viniesen mis amigas a merendar a casa, pasar una bonita tarde, soplar las velas de la tarta, y abrir los regalos.
Eso, con los años, las circunstancias, y los muchos cambios que he tenido en mi vida, se ha perdido completamente.
La última vez que celebré mi cumpleaños fue en el año 2000, dos días después de mi cumpleaños, con una cena en un bar, acompañada de mis amigas, con tarta y regalos, pero con final muy triste porque en medio de esa celebración me enteré de que había muerto mi abuela.
Ese momento cambió mi vida, nunca mi cumpleaños ha vuelto a ser lo que era.
Claro que hay que dejar atrás el pasado, pero aquella pérdida fue el inicio de muchos cambios en mi vida; y 15 años después no puedo evitar seguir recordándolo.
Con ello se fue no sólo mi abuela, sino también mi creencia en la iglesia y en mi antigua religión; y con ello se fueron mis amistades y empecé a sentir el rechazo, el rechazo de la sociedad que me rodeaba porque empecé a acercarme al islam y a los musulmanes, y el rechazo de muchos musulmanes que nunca me tomaron en serio y no me consideraron nunca como una de ellos.
Hoy en día no me importan los regalos, ni tengo fiesta de cumpleaños, ni siquiera me importa ese día.
Pero no sólo por lo que pasó hace ya 15 años, sino también porque he madurado, porque soy madre de dos hijos, y porque soy consciente de que debo celebrar cada día que sigo aquí, cada minuto que sigo respirando.
Ya no quiero regalos, prefiero que ésos vayan dirigidos a mis hijos para que nunca les falte de nada.
Ya no quiero fiesta de cumpleaños, me conformo con el afecto de las personas más importantes en mi vida (aunque sea en la distancia)
Y ya no quiero celebrar que cumplo un año más, porque eso lo celebro cada día, y doy gracias a Dios (Allah) por cada momento que me permite seguir aquí.
Cumplir un año más quiere decir que sigo aquí disfrutando de todo lo que tengo y luchando por conseguir aquello que quiero.
Y que Dios (Allah) me permita seguir haciéndolo muchos años más, muchos días, muchos segundos; pero que en cada uno de ellos recuerde agradecerle que sigo aquí y que no ha decidido quitarme la vida que un día me dio.
La mayoría de los musulmanes, no todos, no celebra el cumpleaños porque islámicamente sólo hay dos fiestas que celebrar (el final de Ramadán y la fiesta del sacrificio del cordero).
Bajo mi punto de vista y siguiendo a muchos sabios del islam, no hay nada de malo en juntarse con los seres queridos para agradecer a Dios (Allah) la bendición de seguir con vida un año más y pedir que nos permita vivir muchos más para seguir adorándole y buscando cumplir nuestros objetivos. Pero eso sí, de nada sirve festejar si nos olvidamos de que nuestra vida depende de aquel que nos la ha dado.