A veces pienso que soy una persona demasiado ambiciosa porque me propongo demasiadas metas y siempre intento involucrarme en más y más proyectos nuevos.
Es tanto, que a veces me da la sensación de que con tanto que quiero hacer, no hago nada.
Si entendemos la ambición como el deseo de llegar más y más lejos, si, ¡esa soy yo!.
No quiero ser más que nadie.
No quiero tener más que nadie.
No quiero riquezas.
No quiero que la gente me halague.
Lo que quiero es sentirme bien conmigo misma.
Estar orgullosa de haber alcanzado mis objetivos.
Ser feliz haciendo aquello que de verdad me interesa.
Quiero seguir, aprovechar todo el tiempo, no rendirme nunca.
Pero el problema es que quizás quiero hacer demasiadas cosas, y no puedo con tanto.
O que quizás me planteo metas difíciles. Me gustan los retos.
Y es que cada vez que me pongo a pensar en alguna injusticia, en alguna necesidad, en algo que no debería ser como es, me dan ganas de cambiarlo.
Quiero moverme, hacer que otras personas se muevan conmigo para buscar algo mejor.
Veo esa falta de humanidad que hay en el mundo, personas tan necesitadas que no reciben absolutamente nada de ayuda mientras otras personas disfrutan derrochando y malgastando.
Veo esos conflictos que surgen por la falta de conocimiento, que simplemente con un poquito de explicación y realidad podrían evitarse.
Veo tanta necesidad de material islámico en este país, tanto para nosotros como para aquellas personas que desconocen (libros, ropa, juguetes, etc).
Veo una falta de apoyo entre nosotros los musulmanes, veo que muchas veces somos nosotros los que nos excluimos del resto por ser insociables y no querer involucrarnos con el resto de la sociedad.
Que no, lo siento pero no puedo quedarme sentada de brazos cruzados.
Y es ahí cuando pienso: podría hacer esto, debería hacer aquello, por qué no intento lo otro...
Muchas cosas se quedan en un simple pensamiento, muchas veces por falta de apoyo, porque una persona sola no puede cambiar el mundo.
Pero otras, siento que poco a poco se consiguen.
Y espero, de corazón, que con constancia y sin tirar la toalla, algún día podamos cambiar a un mundo mejor, a una sociedad mejor, y a estar mejor.
Si Dios quiere (In shaa Allah ya Rabb)
Historias a modo de diario de una española musulmana. El descubrimiento del islam y la aceptación del islam como religión, con lo bueno y lo malo que conlleva en el día a día.
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domingo, 31 de julio de 2016
sábado, 16 de julio de 2016
La sociedad no está hecha para mí
Hasta hace algún tiempo había muchas cosas de la sociedad que, a pesar de que no me gustaban y no compartía su forma de ver la vida, parece que no me importaba.
Hoy por hoy, creo que esta sociedad no está hecha para mí.
Supongo que este cambio de pensamiento tiene mucho que ver con mi maternidad, que quizás me hace ver el mundo pensando en mis hijos y en su futuro.
Pero estoy segura de que mi mayor conocimiento e implicación con el islam, el sentirme cada día más y mejor musulmana, esa fe que crece continuamente; también hace que ciertas cosas hayan dejado de pasar desapercibidas para mí, hasta el punto de que creo que me molestan.
Soy hija de padre y madre fumadores, y bebedores; que viven de una forma totalmente diferente al modo de vida que yo elegí para mí. Y no me avergüenzo de decirlo, pues aunque es algo que no comparto, su manera de vivir o de ver la vida no tiene nada que ver en mi comportamiento y en mi manera de vivir o de educar a mis hijos.
Hasta hace poco, veía gente fumando y bebiendo y me era indiferente. No compartía esa forma de vivir, ni esa ideología; pero me daba exactamente igual puesto que no influían en mi vida ni en mi día a día.
A día de hoy, veo cosas que realmente me molestan y no puedo evitar que se me note en la expresión cuando estoy mirando.
Veo una mamá / abuela (y lo mismo para los hombres) paseando a su bebé en el carrito, jugando con ellos en el parque, etc. y llevan en una mano al niño/a y en la otra el cigarro. No juzgo, pero no entiendo y, sinceramente me molesta. No por lo que haga cada uno con su vida, sino porque ese cigarro está afectando también a los niños.
Voy a comprar y veo a esos niños/as con afán de ayudar a sus padres en la compra (al igual que hacen los míos), y al ver que con tanta naturalidad le dicen los padres a los hijos "pon aquí la cerveza", o a la inversa "¿pongo ya la cerveza, papá/mamá?". No sé, me paro a pensar si en la educación de esos niños entra que cuando sean adultos deben beber porque es lo que toman los adultos.
Y mientras tanto, los musulmanes y musulmanas, divididos en grupos:
- Unos, completamente insociables, al margen de la sociedad para que sus hijos/as y ellos mismos vivan en una burbuja sin despegarse del islam (que me parece estupendo), aún sabiendo que en unos años éstos serán más mayores y tendrán que convivir con el resto de la sociedad y afrontar los porqués que no han resuelto en su infancia.
- Otros, buscando la complacencia de la sociedad, abandonando la religión o innovando para ser más aceptados por la sociedad no musulmana, para que sus hijos e hijas no se sientan diferentes del resto de niños; sin pensar que están educando en una religión que no existe puesto que mezclamos un poco de cada creencia o forma de vida, y que luego no sabrán diferenciar lo que es o no correcto.
Y yo me pregunto, ¿dónde está el término medio? ¿qué educación les damos los padres a nuestros hijos (independientemente de religión)?
La hawla wa la quwata illa bi Allah
Hoy por hoy, creo que esta sociedad no está hecha para mí.
Supongo que este cambio de pensamiento tiene mucho que ver con mi maternidad, que quizás me hace ver el mundo pensando en mis hijos y en su futuro.
Pero estoy segura de que mi mayor conocimiento e implicación con el islam, el sentirme cada día más y mejor musulmana, esa fe que crece continuamente; también hace que ciertas cosas hayan dejado de pasar desapercibidas para mí, hasta el punto de que creo que me molestan.
Soy hija de padre y madre fumadores, y bebedores; que viven de una forma totalmente diferente al modo de vida que yo elegí para mí. Y no me avergüenzo de decirlo, pues aunque es algo que no comparto, su manera de vivir o de ver la vida no tiene nada que ver en mi comportamiento y en mi manera de vivir o de educar a mis hijos.
Hasta hace poco, veía gente fumando y bebiendo y me era indiferente. No compartía esa forma de vivir, ni esa ideología; pero me daba exactamente igual puesto que no influían en mi vida ni en mi día a día.
A día de hoy, veo cosas que realmente me molestan y no puedo evitar que se me note en la expresión cuando estoy mirando.
Veo una mamá / abuela (y lo mismo para los hombres) paseando a su bebé en el carrito, jugando con ellos en el parque, etc. y llevan en una mano al niño/a y en la otra el cigarro. No juzgo, pero no entiendo y, sinceramente me molesta. No por lo que haga cada uno con su vida, sino porque ese cigarro está afectando también a los niños.
Voy a comprar y veo a esos niños/as con afán de ayudar a sus padres en la compra (al igual que hacen los míos), y al ver que con tanta naturalidad le dicen los padres a los hijos "pon aquí la cerveza", o a la inversa "¿pongo ya la cerveza, papá/mamá?". No sé, me paro a pensar si en la educación de esos niños entra que cuando sean adultos deben beber porque es lo que toman los adultos.
Y mientras tanto, los musulmanes y musulmanas, divididos en grupos:
- Unos, completamente insociables, al margen de la sociedad para que sus hijos/as y ellos mismos vivan en una burbuja sin despegarse del islam (que me parece estupendo), aún sabiendo que en unos años éstos serán más mayores y tendrán que convivir con el resto de la sociedad y afrontar los porqués que no han resuelto en su infancia.
- Otros, buscando la complacencia de la sociedad, abandonando la religión o innovando para ser más aceptados por la sociedad no musulmana, para que sus hijos e hijas no se sientan diferentes del resto de niños; sin pensar que están educando en una religión que no existe puesto que mezclamos un poco de cada creencia o forma de vida, y que luego no sabrán diferenciar lo que es o no correcto.
Y yo me pregunto, ¿dónde está el término medio? ¿qué educación les damos los padres a nuestros hijos (independientemente de religión)?
La hawla wa la quwata illa bi Allah
sábado, 2 de julio de 2016
Nuestro comportamiento en Ramadán y el resto del año
Estamos en los últimos días de Ramadán y llega el momento de reflexionar:
¿Hemos aprovechado las bendiciones de este bendito mes?
¿Nos hemos comportado como debemos?
¿Qué hemos hecho durante este mes y qué nos ha faltado hacer?
Durante este bendito mes, los musulmanes ayunamos sin distinción de nacionalidad, estatus social, nivel económico, etc.
Somos capaces de abstenernos de comer, beber, mantener relaciones íntimas, etc durante todo el día, sin importar que éste dure 17 horas ahora que es verano.
Llegamos a casa después de una jornada de trabajo, cansados, con calor, y con tanta sed que abriríamos la nevera y nos beberíamos ese refresco que tenemos preparado, o simplemente un vaso de agua. No hay nadie en casa, nadie nos ve, podríamos beber lo que queramos y nadie se enterará. Pero de repente pensamos: "no puedo hacerlo porque Allah sí me está viendo, porque Allah me ha ordenado que me abstenga durante el día y porque no quiero perder mi recompensa de haber ayunado este día por su causa". Y por eso, sólo por eso, cambiamos de idea y decidimos lavarnos la cara con agua fresca, sentarnos relajadamente y refrescarnos de otra manera.
¡Qué bien! ¡Qué alto nivel de fe! Hemos sido capaces de pasar hambre, sed y calor sólo porque Allah así nos lo ha ordenado y porque sabemos la enorme recompensa que tiene hacerlo buscando sólo su recompensa.
Pero, parémonos a pensar: ¿somos así todo el año? ¿o sólo tenemos miedo de Allah y buscamos su recompensa en Ramadán?
Cuántos musulmanes no abren el Corán en todo el año, pero lo leen más de una vez en Ramadán.
Cuántos musulmanes no rezan, o no pisan una mezquita en todo el año, pero no faltan a ningún rezo durante Ramadán.
Cuántos musulmanes se olvidan de la sunna de los viernes, de decir Bismillah antes de cada cosa, de decir Alhamdolilah, de cubrir sus partes privadas, de cuidar su lengua y no hablar mal, decir obscenidades, mentir, etc.
Sí, esto de adorar plenamente a Allah en Ramadán está muy bien. Puede que obtengamos una gran recompensa por todos nuestros buenos actos.
Pero, ¿es que el resto del año Allah no nos está mirando?
Cuando hablamos con esa amiga/o y criticamos a la otra; cuando no nos importa acercarnos a lo prohibido; cuando pasan días sin que hayamos hecho ni siquiera los rezos obligatorios. ¿Por qué entonces no pensamos que también Allah nos está viendo, que nos castigará por ello?
Que Allah (Dios) nos haga de los fieles y nos haga salir de este bendito mes siendo mejores musulmanes, pero que nos mantenga así para siempre, durante todo el año, y a lo largo de toda nuestra vida.
jueves, 16 de junio de 2016
Las cosas que no nos gustan
Dice en el Sagrado Corán algo así como: Puede que algo os disguste y que sea un bien para vosotros, mientras que algo que os guste sea un mal.
Leído así, quizás no le encontramos ni sentido, pero si nos paramos a pensar, qué cierto es y cuanta razón.
Pondré un sencillo ejemplo de una persona que tiene un trabajo malísimo, que no le gusta en absoluto, pero en cambio ese trabajo es un bien para esa persona porque le da el sustento que necesita.
El otro ejemplo será una persona que le gustan mucho los malos hábitos como el alcohol, las drogas y el juego. Disfruta viviendo así, pero es tanta su adicción que no sólo está echando a perder su vida y quitándose salud día a día, sino que también su economía se ve tan desgastada que puede caer en la pobreza.
Aquí está el ejemplo que nos muestra el Corán, algo que no nos gusta es bueno para nosotros, mientras que algo que nos gusta es una perdición.
En mi caso, he de reconocer que hay muchas cosas que no me gustan de vivir en Francia, y que si pudiese me iría a otro lugar. Pero si lo pienso bien, no sólo agradezco estar aquí porque tenemos una buena situación gracias a Dios, sino que en otro lugar, por mucho que me guste, estaría rodeada de otras cosas malas que, quizás, me harían más infeliz.
Me gustaría vivir más cerca de mi lugar de origen, pero ¿es que ya no me acuerdo todo lo malo que tuve allí? ¿ya se me ha olvidado que no tenía la tranquilidad que tengo aquí en muchos aspectos? ¿ya se me han olvidado esas miradas de rechazo por parte gente cercana?
Puede que no me guste estar aquí, pero quizás sea lo mejor para mí y para mis hijos.
Que Allah nos facilite el mejor camino y nos dé aquello que nos gusta, pero sólo si es bueno para nosotros.
Y que Allah nos de fuerza para superar las dificultades y agradecer aquello que tenemos sea cual sea nuestra situación.
martes, 14 de junio de 2016
¿Castigo o prueba?
En algún momento de mi vida, hace años, pensaba que las cosas malas que nos sucedían eran un castigo.
De ahí que mucha gente se pregunte ¿qué he hecho para merecer esto? ¿por qué me pasa esto a mí?
Cuando moría una persona buena, pensaba ¿por qué se lo ha llevado?
Con el paso de los años, creciendo, madurando, cambiando mi forma de pensar y ver las cosas; pero sobre todo estudiando y aprendiendo el islam y las enseñanzas del Corán, mi punto de vista es totalmente diferente.
Dice en el Corán, en la palabra sagrada de Allah (Dios), que seremos probados con el hambre, la pobreza y la dificultad.
Y, si nos paramos a pensar, es cierto que a veces nos sucede algo malo que creemos que no merecemos.
Precisamente por eso, para poner a prueba hasta dónde somos capaces de llegar, cómo salimos de una situación, cómo reaccionamos ante las dificultades.
También me ha enseñado el islam que las dificultades que soportamos tienen su recompensa.
Nos viene un mal, lo superamos, y eso nos hace más fuertes para lo próximo que nos pueda pasar.
Pero también esperamos la recompensa de Allah (Dios), en esta vida y en la otra.
No veamos lo malo como un castigo, sino como una prueba que debemos superar de la mejor forma posible para obtener la recompensa.
domingo, 15 de mayo de 2016
Cómo cambia la vida cuando cumples y vives correctamente
Ser musulmán/a no es un camino fácil.
Ser musulmán/a no es sólo decir yo lo soy.
Ser musulmán requiere de mucho esfuerzo, sacrificio, constancia, y sobre todo, fe.
Ser musulmán/a es implicarte en el estudio de la religión, conocer en profundidad el Corán y sus significados, y las tradiciones proféticas.
Ser musulmán/a es vivir de acuerdo a la religión cada día.
Ser musulmán/a es ser obediente con los mandatos divinos.
Ser musulmán/a es mejorar cada día, ánimo de superación, querer llegar más lejos (en todos los sentidos).
Por eso, cuando te implicas en el estudio, te esfuerzas por mejorar, y sientes ese ánimo de querer llegar más lejos, es cuando tu vida cambia.
Cambia, sobre todo por el estado de paz y tranquilidad que tienes al saber que estás haciendo lo que crees correcto.
Pero cambia también en tu forma de ver las cosas, en el sentido de tu día a día.
Miro hacia atrás y pienso:
- En un momento de mi vida en que me sentía tan sola que la presión social me hizo apartarme por un momento de mis ideas y querer aparentar ser quien no era para tener nuevas amistades. Y ¿qué conseguí? Perdí mi tiempo, busqué quedar bien con personas que nunca me lo han agradecido, y finalmente me quedé más sola que al principio.
- En un momento de baja fe en que traté de alejarme de la religión, pero no del islam, sino de todas. ¿Y qué conseguí? Perdí mi tiempo, me salieron mal todas las cosas que estaba llevando a cabo, y nadie vino a ayudarme.
Miro al presente y me doy cuenta:
- Que desde que sigo mis ideas y vivo como yo quiero, soy mucho más feliz.
- Que desde que vivo por y para mi religión y mi creencia, no necesito nada ni a nadie, porque lo tengo todo. Tengo una familia, tengo personas importantes en mi vida, tengo unos estudios y tengo lo suficiente para vivir.
- Que desde que cumplo con mis obligaciones tengo tranquilidad en mi corazón.
- Que desde que me enfrenté al mundo y decidí dejar de esconderme y de ser quien no era ya no me importa lo que la gente piense o diga de mí.
- Que desde que cumplo con Dios, él me facilita el camino. Las cosas que quise y no pude, hoy las tengo.
- Que cuanto más me implico en el estudio y el conocimiento, más quiero saber, más lejos quiero llegar, y más fuerza tengo para seguir hacia adelante (con el permiso de Dios).
Que Allah nos facilite el camino a todos los musulmanes, nos mantenga firmes en nuestra creencia, aumente nuestra fe, y abra el corazón para que todos puedan comprender el verdadero mensaje del islam.
viernes, 13 de mayo de 2016
El divorcio y la repercusión en los hijos
Por circunstancias, últimamente he podido observar en mi entorno cómo repercute en los niños y niñas el hecho de que sus padres estén separados / divorciados.
No llego a comprender muy bien cómo dos personas que se han querido, se han amado, comenzaron en su día un proyecto de vida juntos, tienen hijos en común; pueden llegar a odiarse hasta el punto de evitar encontrarse, dirigirse una palabra, una mirada.
Se dice que del amor al odio hay sólo un paso, pero ¿cuál es ese paso que lleva de un extremo al otro?
Pienso que, los niños y niñas, necesitan tanto de su padre como de su madre.
Los dos les aportan algo por igual: puede que la madre se implique más en su higiene y alimentación, pero puede que el padre se implique más en el juego de sus hijos. Y aunque no fuese así, siempre les aportaría algo a los niños.
Cuando los padres se separan, quienes sufren las consecuencias son los niños y niñas:
- Papá y mamá siempre discuten (antes de separarse), el entorno está tenso y los niños lo sienten; les estamos enseñando un comportamiento que no es bueno ni apropiado.
- Papá / mamá se ha ido a vivir a otra casa, así que ahora cuando el niño/a llega a casa sólo puede compartir sus vivencias del día con uno de los dos.
- Pasa de ver a papá / mamá todos los días a verlo sólo los fines de semana, y por lo tanto en ese fin de semana no puede estar con la otra persona que pasa el resto de la semana.
- Cada uno le enseña unos valores, lo que es importante para mamá puede que no lo sea para papá.
Y esto sin entrar en cuando los padres se separan con muy mala situación y comienza un debate que los niños y niñas tienen que sufrir innecesariamente:
- Papá es malo porque...
- Mamá es mala porque...
- Papá / mamá ya no te quiere
- Papá / mamá te compra esto, te lleva a aquello, y el otro no
Pedimos a Allah que nos mantenga unidos, que nos aleje de los susurros y tentaciones de Shytan, que nos facilite la educación de nuestros hijos e hijas y que haga a nuestras familias de las justas.
Y si en algún caso un matrimonio no se entiende en la convivencia, no se quiere, y quiere vivir por separado, que sea antes de tener hijos o que sea de la forma más amable posible para que no repercuta negativamente en la vida de éstos.
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