Salam alaykum
Cuando hablas con la gente en temporada de navidad y le dices que no vamos a celebrar, ni tampoco vamos a regalar nada por reyes o papá Noel a nuestros hijos, enseguida saltan las alarmas:
-"Si eso no es religión" (pero va unido a una celebración religiosa)
-"Le quitas la ilusión a los niños"
-"La importancia de los regalos de reyes es que vivan la ilusión de ese día, que tengan ilusión por recibir los regalos sorpresa, que esperen con alegría ese día para ver qué recogen" Etc
Pero ya si a esto le unes que no le celebramos mega fiestas de cumpleaños como las que están de moda en estos tiempos, entonces sí que te dejan de loca total.
Pues yo creo que no hacen falta reyes magos ni nadie para hacer vivir la ilusión a los niños, puesto que esa misma se la podemos plantear en otros momentos: cuando volvemos del trabajo, de vez en cuando, darles una sorpresa que no esperan; cuando viene una visita inesperada, o simplemente el día que nos apetezca, y la ilusión será igual.
Tampoco entiendo por qué sólo se pueden soplar velas el día del cumpleaños, sino que cualquier ocasión es buena para poner una tarta en la mesa y apagar las velas: un día que se reúne toda la familia, el final del curso escolar, después de haber estado enfermo...
Así que, viendo que en unos días será la fiesta de fin de Ramadan para nosotros los musulmanes, encuentro el momento perfecto para colgar globos, soplar velas, y recibir regalos.
Y esa será la ilusión de los niños ese día, un cumpleaños con reyes magos incluidos.
Que Allah recompense vuestros ayunos y nos permita llegar al próximo Ramadan. Amin.
Y que nos haga buenos padres para educar bien a nuestros hijos, sin jugar con su ilusión, pero tampoco con nuestra creencia.
Historias a modo de diario de una española musulmana. El descubrimiento del islam y la aceptación del islam como religión, con lo bueno y lo malo que conlleva en el día a día.
Translate
viernes, 23 de junio de 2017
Inactividad en el blog
Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu
(Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios estén con vosotros)
Los últimos meses no he publicado nada en la página, pero eso no quiere decir que no tenga temas pendientes que contar.
Como ya comenté, he vivido en Francia una larga temporada, pero hace unos meses volví a España con intención de quedarme aquí (lo cual merece una publicación de reflexión).
También, hace un mes nació mi tercer hijo alhamdolilah (gracias a Dios).
Y a esto asocio una publicación sobre lo que queremos para nuestros hijos.
Pero ahora mismo, en los últimos días de este bendito mes de Ramadan en el que nos encontramos, tengo una publicación más interesante para los próximos días in shaa Allah (si Dios quiere): la ilusión de los niños.
(Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios estén con vosotros)
Los últimos meses no he publicado nada en la página, pero eso no quiere decir que no tenga temas pendientes que contar.
Como ya comenté, he vivido en Francia una larga temporada, pero hace unos meses volví a España con intención de quedarme aquí (lo cual merece una publicación de reflexión).
También, hace un mes nació mi tercer hijo alhamdolilah (gracias a Dios).
Y a esto asocio una publicación sobre lo que queremos para nuestros hijos.
Pero ahora mismo, en los últimos días de este bendito mes de Ramadan en el que nos encontramos, tengo una publicación más interesante para los próximos días in shaa Allah (si Dios quiere): la ilusión de los niños.
lunes, 13 de marzo de 2017
Amigos no musulmanes
Muchos musulmanes se encuentran con el obstáculo de que no consiguen tener una buena relación con las personas de otras religiones, o incluso con aquellas ateas.
Otros, en cambio, no tenemos problema para mantener una buena relación con personas de creencia e ideología diferente.
¿El motivo? Respeto, ante todo.
Otros, en cambio, no tenemos problema para mantener una buena relación con personas de creencia e ideología diferente.
¿El motivo? Respeto, ante todo.
En todos estos años y en todas las etapas que he ido pasando hasta llegar al día de hoy me he encontrado con gente que:
- Simplemente por el hecho de pensar diferente, se ha distanciado de mí sin a penas conocerme.
- Me ha conocido, pero al no compartir conmigo ciertas aficiones, gustos, creencias o pensamientos, ha elegido no formar parte de mi camino.
- Me ha dado la oportunidad de conocerme y se ha acercado a mí sin importar mi religión.
- Ha visto paso a paso mi evolución y no por ello ha dejado de estar ahí.
- Simplemente por el hecho de pensar diferente, se ha distanciado de mí sin a penas conocerme.
- Me ha conocido, pero al no compartir conmigo ciertas aficiones, gustos, creencias o pensamientos, ha elegido no formar parte de mi camino.
- Me ha dado la oportunidad de conocerme y se ha acercado a mí sin importar mi religión.
- Ha visto paso a paso mi evolución y no por ello ha dejado de estar ahí.
Estos dos últimos grupos de personas son lo que merecen la pena realmente, aquellas personas que están ahí por quién soy, por como soy.
Y sí, puedo decir con orgullo que tengo amigas de otra religión que para mí son más importantes que gran parte de mi familia.
Puede que no comparta con ellas fiestas de sábado noche, puede que no tengamos los mismos gustos en la comida, puede que nuestra forma de vestir sea completamente diferente...
Pero nos une una gran amistad basada, sobre todo, en respetarnos mutuamente, en aceptar las ideas y gustos la una de la otra, y compartir risas, momentos, alegrías y tristezas, compañía y distancia, sin importar en qué crea cada una.
Porque además de tener una creencia religiosa, tenemos otra creencia importante para nosotras: la creencia en la amistad y en el buen corazón de las personas.
Y sí, puedo decir con orgullo que tengo amigas de otra religión que para mí son más importantes que gran parte de mi familia.
Puede que no comparta con ellas fiestas de sábado noche, puede que no tengamos los mismos gustos en la comida, puede que nuestra forma de vestir sea completamente diferente...
Pero nos une una gran amistad basada, sobre todo, en respetarnos mutuamente, en aceptar las ideas y gustos la una de la otra, y compartir risas, momentos, alegrías y tristezas, compañía y distancia, sin importar en qué crea cada una.
Porque además de tener una creencia religiosa, tenemos otra creencia importante para nosotras: la creencia en la amistad y en el buen corazón de las personas.
viernes, 25 de noviembre de 2016
Sobre mí...
Salam alaykum wa rahmatu Allah wa barakatu
Empecé mi blog contando quién soy.
El cambio de religión también supuso, y a día de hoy sigue suponiendo, un gran esfuerzo para mi familia.
Especialmente con la polémica del pañuelo, que no comprenden aunque hayan terminado aceptando.
Aún así, el hecho de que no compartan mis ideas, no siempre ha sido algo malo; puesto que aún así he recibido su apoyo, gracias a Dios (alhamdolilah).
En un principio nadie creía en mi fe como musulmana, y sólo esperaban a que cambiase de idea. Pero, a estas alturas, creo que ya se han dado cuenta de que esto no tiene vuelta atrás.
Si me hubiese hecho monja, pienso que para mi familia hubiera sido igual de difícil. Aunque quizás no tanto porque no está tan mal visto como la mala imagen que hay de los musulmanes.
A veces no sé en qué grupo encajo, parece que para ninguno soy "completamente suya". Como se suele decir, hay veces que me siento en tierra de nadie. Por mucho que yo sé quien soy, y soy feliz con ello, tantos cambios y decisiones hacen sentir que ya no perteneces a ningún grupo: ni a las españolas, ni a las musulmanas árabes, ni a la sociedad francesa ahora que vivo aquí... Soy para todos una extranjera. Pero aún así ¡sigo siendo yo!
Y muy a pesar de muchos, la gente sigue sin comprender que se puede ser musulmana y española. Por eso, aquí un vivo ejemplo,
En alguna ocasión he tenido que fingir ser quien no era / soy, y es el peor sentimiento que se puede tener. No hay nada mejor que ser uno mismo y defender siempre nuestras propias ideas.
Es cierto que la sociedad no está hecha para mí, ¡hay tantas injusticias! Pero lo que no pienso permitir es renunciar a quien soy.
Más de una vez me ha tocado decidir influida por algo o alguien, pero no quiero que eso siga siendo así y lucharé por tomar mis propias decisiones. No es bueno decidir para complacer a los demás.
De lo que puedo sentirme orgullosa, siempre, es de haber aprovechado bien mi tiempo y las cosas que me han ido sucediendo.
Por si acaso no hay mañana, mejor vivirlo todo intensamente y aprender de las situaciones. ¡No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy!
Puede que sea una persona ambiciosa, pero mejor eso que vivir sin sueños ni aspiraciones.
Hace unos meses pude compartir un vídeo que, para mí, fue muy importante poder compartir gracias a Dios (alhamdolilah).
En él, respondo a las preguntas que más suelen hacerme sobre mi cambio de religión.
Y con esta manera puedo llegar más fácilmente a aquellos que no se atreven a preguntarme directamente, pero que sí hablan a mis espaldas.
Empecé mi blog contando quién soy.
El cambio de religión también supuso, y a día de hoy sigue suponiendo, un gran esfuerzo para mi familia.
Especialmente con la polémica del pañuelo, que no comprenden aunque hayan terminado aceptando.
Aún así, el hecho de que no compartan mis ideas, no siempre ha sido algo malo; puesto que aún así he recibido su apoyo, gracias a Dios (alhamdolilah).
En un principio nadie creía en mi fe como musulmana, y sólo esperaban a que cambiase de idea. Pero, a estas alturas, creo que ya se han dado cuenta de que esto no tiene vuelta atrás.
Si me hubiese hecho monja, pienso que para mi familia hubiera sido igual de difícil. Aunque quizás no tanto porque no está tan mal visto como la mala imagen que hay de los musulmanes.
A veces no sé en qué grupo encajo, parece que para ninguno soy "completamente suya". Como se suele decir, hay veces que me siento en tierra de nadie. Por mucho que yo sé quien soy, y soy feliz con ello, tantos cambios y decisiones hacen sentir que ya no perteneces a ningún grupo: ni a las españolas, ni a las musulmanas árabes, ni a la sociedad francesa ahora que vivo aquí... Soy para todos una extranjera. Pero aún así ¡sigo siendo yo!
Y muy a pesar de muchos, la gente sigue sin comprender que se puede ser musulmana y española. Por eso, aquí un vivo ejemplo,
En alguna ocasión he tenido que fingir ser quien no era / soy, y es el peor sentimiento que se puede tener. No hay nada mejor que ser uno mismo y defender siempre nuestras propias ideas.
Es cierto que la sociedad no está hecha para mí, ¡hay tantas injusticias! Pero lo que no pienso permitir es renunciar a quien soy.
Más de una vez me ha tocado decidir influida por algo o alguien, pero no quiero que eso siga siendo así y lucharé por tomar mis propias decisiones. No es bueno decidir para complacer a los demás.
De lo que puedo sentirme orgullosa, siempre, es de haber aprovechado bien mi tiempo y las cosas que me han ido sucediendo.
Por si acaso no hay mañana, mejor vivirlo todo intensamente y aprender de las situaciones. ¡No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy!
Puede que sea una persona ambiciosa, pero mejor eso que vivir sin sueños ni aspiraciones.
Hace unos meses pude compartir un vídeo que, para mí, fue muy importante poder compartir gracias a Dios (alhamdolilah).
En él, respondo a las preguntas que más suelen hacerme sobre mi cambio de religión.
Y con esta manera puedo llegar más fácilmente a aquellos que no se atreven a preguntarme directamente, pero que sí hablan a mis espaldas.
sábado, 8 de octubre de 2016
La influencia externa en nuestras decisiones
A pesar de que deberíamos siempre tomar decisiones por nosotros mismos, por nuestros sentimientos, por nuestras preferencias... siempre hay algo externo que nos condiciona a la hora de decidir.
Cuántos casos se han visto o se ven de personas que han comenzado una relación (de pareja o matrimonio) simplemente por escapar de su casa. Un entorno en el que tienen conflictos, por el motivo que sea, o donde no tienen libertad para elegir o son demasiado manipulados u obligados, que les hace querer salir corriendo, y lo hacen con la primera persona que se les cruza en el camino sin importar si la relación irá bien o mal.
A veces, este mismo mal estar familiar, en una familia conflictiva o desestructurada, hace a las personas querer salir corriendo en busca de algo mejor, que no siempre se encuentra. Un trabajo mal pagado, vivir con personas desconocidas, dejar perder amistades, estudios, etc... Cualquier cosa por escapar de esa situación.
Pero, una vez que ya te has ido, has escapado de algo que no te gustaba, ¿qué ocurre si en tu nueva situación te encuentras igual o peor que en la anterior?
El miedo a los reproches, al ya te advertí que no iría bien, a los comentarios de la gente y a las preguntas sin sentido que tendrás que responder... Todo esto hace que muchas personas prefieran seguir mal, aguantar y callar, para no tener que dar la razón o para no tener que verse criticadas nuevamente.
Fingir no es bueno, aparentar que todo está bien cuando no es así, tampoco. ¿Por qué conformarnos con lo que tenemos si podemos buscar nuevamente una salida?
Que el miedo nos pare a la hora de elegir, que no se frenen nuestros deseos por miedo a los demás.
Si algo no va bien, puede que tengas que verte en una situación difícil, pero el cambio empieza aquí y a lo mejor más adelante está eso tan bueno que deseas y mereces.
Que Allah swt nos guíe siempre en las mejores decisiones y no nos permita condicionarlas por el exterior.
lunes, 3 de octubre de 2016
Bajar la mirada
Hace años una persona me dijo algo así como: "si tu vas con tu mirada agachada no tendrás nada que temer, estarás tranquila".
En ese momento no lo entendí, y lo primero que me vino a la cabeza fue: "¿y yo por qué tengo que agachar mi cabeza? Si yo estoy muy orgullosa de quien soy y no tengo que esconderme de nadie".
A día de hoy, he entendido que esa frase no se refería a agachar mi cabeza como escondiéndome del mundo. Sino que se refería a bajar la mirada como signo de pudor, vergüenza, educación, respeto. Bajar la mirada por temor, pero temor a Allah swt, a desobedecer o a faltar en nuestro comportamiento.
Ante una persona que tiene más nivel que nosotros en algo, por ejemplo ante un profesor, ante un juez, ante un rey... a nadie se le ocurre mirarle con arrogancia, faltarle el respeto. Teme ser castigado por la falta ante alguien más alto en cargo que nosotros.
Entonces, ¿por qué deberíamos ser irrespetuosos con el creador, desobedecer en aquello que se nos ha ordenado?
Dice en el sagrado Corán algo así como que debemos bajar la vista y recatar nuestra mirada, y conforme aumenta nuestra fe, aumenta la obediencia, y también en este acto.
Llega un momento en que te da vergüenza mirar a ciertas personas (hombres que no conoces), que te sonrojas por el simple hecho de tener que pedirles algo (por ejemplo a nivel administrativo o de compras), que prefieres mirar a cualquier lado antes que mirarle fijamente a los ojos.
Y ¿acaso es eso un signo de debilidad, de ser menos? Para nada, es un signo de que tienes vergüenza de tratar con esa persona, que temes desobedecer en aquello que se te ha ordenado, y que tu pudor y hace que te comportes así.
Que Allah nos facilite el mejor comportamiento para complacerle y obedecerle.
miércoles, 28 de septiembre de 2016
La muerte, 16 años después
Hace 16 años que la muerte se llevó a mi abuela paterna, con quien yo había tenido mucho apego en sus últimos días y con quien había compartido muchos momentos, generalmente de culto y en relación con la iglesia católica.
Cuando mi abuela murió, no entendía porqué se había ido, sentí su pérdida como un castigo. Sentí que todo lo que había hecho, rezado, y dedicado a la religión y a Dios, no había valido para nada.
8 años después, la muerte se llevó a mi abuelo paterno, pero esta vez no fue tan sufrido por mí. Le apreciaba, pero no estaba tan unida a él como lo había estado a mi abuela en sus últimos días. Además, como sufrió enfermedades durante años y le había visto sufrir tanto, a él y a los que estábamos a su alrededor, su muerte fue como el fin a tanto sufrimiento, el descanso para él y para nosotros.
A día de hoy, ha sido a mi abuela materna a quien le ha tocado, hace unos meses, dejar este mundo. Este para mí ha sido el golpe más duro pues no hay otra persona con la que yo haya estado más unida. Con ella me crié desde que nací, con ella he vivido muchos momentos tanto de mi infancia como de la edad más adulta, ha sido para mí una madre, me acompañó en mi boda y en el nacimiento de mis dos hijos, he compartido con ella lo bueno y lo malo, hablaba con ella a diario... Y ahora ya no está.
Pero para sorpresa de todos, no se me ha visto "afectada" por su pérdida. ¿Y cómo es posible?
Probablemente, la madurez, la edad, hayan hecho que pueda llevar esta pérdida de una manera mucho más relajada, mucho más tranquila.
Pero la edad no es algo que nos haga sobrellevar la pérdida de mejor o peor manera, aunque pueda que influya.
Lo que realmente me ha hecho saber afrontar su pérdida de manera tranquila son: mi forma de pensar y el conocimiento que tengo.
Ahora sé que la muerte puede sobrevenirnos en cualquier momento, que no hay edad, ni actos buenos o malos que hagan que llegue antes o después.
Después de conocer el islam, he entendido que nuestras buenas obras y nuestra adoración serán recompensadas en la otra vida, después del juicio final, y por lo tanto no importa cuántas hayas hecho para que la muerte te llegue antes o después.
La muerte no es un castigo, es algo que tiene que llegar y sólo depende de la hora en que esté decretada para nosotros.
Estoy tranquila porque sé que mi abuela fue una buena persona y confío en que Allah (Dios) -swt- le recompense por ello en el día del juicio final.
Estoy tranquila porque sé que hice con ella y por ella todo aquello que pude mientras estuvo aquí. Con lo cual, confío en que ella murió contenta conmigo y orgullosa de mí.
Estoy tranquila porque el islam me ha enseñado a tener paciencia, y a afrontar con paciencia las pérdidas de nuestros seres queridos.
Estoy tranquila porque sé que la vida sigue para mí, y para nosotros, y que tenemos que seguir adelante, esforzándonos por nuestras buenas obras antes de que nos llegue la muerte a nosotros mismos, y porque en memoria de aquellas personas que ya no están tenemos que hacer muchas cosas para que todo siga como ellos hubieran querido (in shaa Allah - si Dios quiere-)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

