Somos muchos los musulmanes que vivimos en Europa. Y, gracias a Dios (الحمد لله) cada vez somos más los musulmanes europeos.
Es cierto que hay ciudades donde la sociedad es abierta y respetuosa, donde los colegios han empezado a dar la posibilidad de estudiar la religión islámica en el centro, etc.
Pero, desde mi punto de vista, nos encontramos con un problema que afecta tanto a mayores como a pequeños. Y es la falta de material en nuestro idioma, el español, basado en el islam.
En Francia, por ejemplo, existen numerosos libros para niños, juegos, y diversos material en francés.
Si bien todos deberíamos esforzarnos por aprender árabe, la lengua del Corán, es cierto que no todos tenemos la misma capacidad, y que su aprendizaje necesita de tiempo.
Tiempo que se podría aprovechar aprendiendo también cosas del islam en nuestra lengua.
Y aquí, una vez más, es responsabilidad nuestra, de los padres y los adultos de la comunidad musulmana, que tenemos que esforzarnos por darles a nuestros hijos una buena base de conocimiento del islam, y facilitarles creando material en nuestro idioma.
Si son capaces de aprender inglés en el colegio con tan sólo 3 años, son también capaces de aprender árabe. Pero tenemos que poner de nuestra parte, primero en casa y luego en la comunidad islámica en general.
Y si son capaces de recordar cualquier cuento, y ya no hablo de historias paganas, sino por ejemplo de Caperucita, también pueden comprender las hermosas historias que se cuenta en el sagrado Corán. Sobre todo, si se las planteamos de una forma atractiva para ellos.
Hagamos el islam fácil para las nuevas generaciones, y abramos las puertas del conocimiento a todo aquel que, por desconocimiento del idioma, no puede saber.
Historias a modo de diario de una española musulmana. El descubrimiento del islam y la aceptación del islam como religión, con lo bueno y lo malo que conlleva en el día a día.
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lunes, 20 de noviembre de 2017
lunes, 6 de noviembre de 2017
Las fiestas paganas y los hijos
El islam prohíbe celebrar cosas paganas y/o de otras religiones.
Las únicas fiestas que tenemos los musulmanes son el final de Ramadán, la fiesta del sacrificio, y los viernes como día más importante de la semana.
Nuestros hijos, los de los musulmanes que vivimos en Europa, tienen que convivir con niños de otras ideologías y ver en las escuelas diferentes cosas que no están aprobadas por el islam.
Aquí, cada padre y madre, cada familia, es responsable de la educación que quiera darle a sus hijos.
Yo voy a dar mi humilde opinión, que puede que no sea la más acertada, pero que es la que tengo a día de hoy.
Hace poco que ha pasado Halloween. En el colegio se habló de esto, en los dibujos de televisión se hicieron capítulos especiales de Halloween, los amigos de mis hijos celebraron Halloween, etc.
¿Y cuál es mi posición? Si lógicamente mis hijos lo nombraron más de una vez.
En su colegio hubo un concurso de escobas de Halloween, querían participar, les dije que no era necesario y que podíamos hacer otras cosas más bonitas. No hubo celebración ni disfraces, pero si los hubiese habido les habría dejado claro que era "un juego más del colegio".
La niña quería disfrazarse porque sus amigas iban a hacerlo. Yo le dije que nosotros no nos disfrazamos de Halloween, que eso es una tontería, y que jugarían a disfrazarse de médicos, cocineros, o cualquier otra cosa para jugar con sus juguetes, pero cualquier día y no en ese concretamente.
Vieron dibujos de Halloween, porque si cada día ven una hora de esos dibujos, no iba a dejarlos sin televisión por eso. Pero entendieron que era un capítulo más con un cuento de Halloween. Algo que no existe ni tenemos porqué celebrar.
Y así seguiremos educando a nuestros hijos, si Dios quiere, con respecto a cosas que no nos conciernen pero que tienen que ver a diario en el resto de la sociedad.
Cada padre y cada madre son pastores de su propia familia, y ellos tienen la responsabilidad de elegir por dónde los guían.
Que Allah nos guíe por el camino correcto y nos facilite la educación de nuestros hijos, alejándonos de lo que nos ha prohibido.
Las únicas fiestas que tenemos los musulmanes son el final de Ramadán, la fiesta del sacrificio, y los viernes como día más importante de la semana.
Nuestros hijos, los de los musulmanes que vivimos en Europa, tienen que convivir con niños de otras ideologías y ver en las escuelas diferentes cosas que no están aprobadas por el islam.
Aquí, cada padre y madre, cada familia, es responsable de la educación que quiera darle a sus hijos.
Yo voy a dar mi humilde opinión, que puede que no sea la más acertada, pero que es la que tengo a día de hoy.
Hace poco que ha pasado Halloween. En el colegio se habló de esto, en los dibujos de televisión se hicieron capítulos especiales de Halloween, los amigos de mis hijos celebraron Halloween, etc.
¿Y cuál es mi posición? Si lógicamente mis hijos lo nombraron más de una vez.
En su colegio hubo un concurso de escobas de Halloween, querían participar, les dije que no era necesario y que podíamos hacer otras cosas más bonitas. No hubo celebración ni disfraces, pero si los hubiese habido les habría dejado claro que era "un juego más del colegio".
La niña quería disfrazarse porque sus amigas iban a hacerlo. Yo le dije que nosotros no nos disfrazamos de Halloween, que eso es una tontería, y que jugarían a disfrazarse de médicos, cocineros, o cualquier otra cosa para jugar con sus juguetes, pero cualquier día y no en ese concretamente.
Vieron dibujos de Halloween, porque si cada día ven una hora de esos dibujos, no iba a dejarlos sin televisión por eso. Pero entendieron que era un capítulo más con un cuento de Halloween. Algo que no existe ni tenemos porqué celebrar.
Y así seguiremos educando a nuestros hijos, si Dios quiere, con respecto a cosas que no nos conciernen pero que tienen que ver a diario en el resto de la sociedad.
Cada padre y cada madre son pastores de su propia familia, y ellos tienen la responsabilidad de elegir por dónde los guían.
Que Allah nos guíe por el camino correcto y nos facilite la educación de nuestros hijos, alejándonos de lo que nos ha prohibido.
lunes, 23 de octubre de 2017
Nuevos proyectos
Hace tiempo hablaba sobre la ambición.
Y es que soy una persona que no deja de marcarse objetivos. El problema es que, cuando nos exigimos demasiado, no llegamos a cumplir nada.
Bien dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta".
La rutina diaria es complicada de por sí.
Todos tenemos una serie de compromisos diarios, bien sea a nivel laboral o a nivel familiar en nuestras propias casas, incluso pueden ser de las dos cosas a la vez.
Ahora bien, para ser más productivo en nuestras obligaciones debemos organizarnos y gestionar bien el tiempo. Sólo así, dividiendo nuestro día y programando lo que tenemos que hacer en cada momento, conseguiremos llegar a todo aquello que queríamos conseguir en el día.
Como musulmanes, tenemos 5 momentos al día que pueden servirnos de guía.
Lo primero son nuestras 5 oraciones. El rezo es lo más importante y lo primero por lo que seremos juzgados.
¿Y si aprovechamos esos 5 momentos para repartir nuestro día?
¿Qué tal si programamos qué hacer después de salat fajr, entre salat duhr y salat asr? Quizás, marcando pequeños objetivos relacionados con las horas del rezo, consigamos ser más productivos.
Llevo tiempo sin publicar nada en el blog, y esto es debido a dos cosas: la mala organización del tiempo, que nunca me permite encontrar el momento; y que estoy empezando nuevos proyectos.
Desde hace mucho tiempo tengo algunas ideas en mente, y no las he llevado a cabo por miedo. Porque quizás sea una tontería, porque a lo mejor no sale bien, porque puede que mi proyecto no sea aceptado por la gente, etc, etc. Pero últimamente he decidido que no tengo nada que temer, que voy a luchar por aquello que me gusta, y que sólo así seré capaz de cumplir mis metas, mis sueños, y demostrarle al mundo que mis ideas no estaban tan equivocadas.
Por eso, de aquí en adelante, intentaré publicar en el blog cada dos semanas. Y pronto podré contar algo más sobre mis nuevos proyectos, si Dios quiere. (In shaa Allah).
Y es que soy una persona que no deja de marcarse objetivos. El problema es que, cuando nos exigimos demasiado, no llegamos a cumplir nada.
Bien dice el refrán que "quien mucho abarca, poco aprieta".
La rutina diaria es complicada de por sí.
Todos tenemos una serie de compromisos diarios, bien sea a nivel laboral o a nivel familiar en nuestras propias casas, incluso pueden ser de las dos cosas a la vez.
Ahora bien, para ser más productivo en nuestras obligaciones debemos organizarnos y gestionar bien el tiempo. Sólo así, dividiendo nuestro día y programando lo que tenemos que hacer en cada momento, conseguiremos llegar a todo aquello que queríamos conseguir en el día.
Como musulmanes, tenemos 5 momentos al día que pueden servirnos de guía.
Lo primero son nuestras 5 oraciones. El rezo es lo más importante y lo primero por lo que seremos juzgados.
¿Y si aprovechamos esos 5 momentos para repartir nuestro día?
¿Qué tal si programamos qué hacer después de salat fajr, entre salat duhr y salat asr? Quizás, marcando pequeños objetivos relacionados con las horas del rezo, consigamos ser más productivos.
Llevo tiempo sin publicar nada en el blog, y esto es debido a dos cosas: la mala organización del tiempo, que nunca me permite encontrar el momento; y que estoy empezando nuevos proyectos.
Desde hace mucho tiempo tengo algunas ideas en mente, y no las he llevado a cabo por miedo. Porque quizás sea una tontería, porque a lo mejor no sale bien, porque puede que mi proyecto no sea aceptado por la gente, etc, etc. Pero últimamente he decidido que no tengo nada que temer, que voy a luchar por aquello que me gusta, y que sólo así seré capaz de cumplir mis metas, mis sueños, y demostrarle al mundo que mis ideas no estaban tan equivocadas.
Por eso, de aquí en adelante, intentaré publicar en el blog cada dos semanas. Y pronto podré contar algo más sobre mis nuevos proyectos, si Dios quiere. (In shaa Allah).
viernes, 15 de septiembre de 2017
Tolerancia y ejemplo, empatía
Últimamente me he visto en conversaciones con personas no musulmanas que coinciden en una misma idea: "los musulmanes piden que se les respete y puedan integrarse en la sociedad, pero no quieren relacionarse con los no musulmanes".
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?
Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.
Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.
Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?
No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.
Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.
Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.
Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.
Entonces, ¿cómo es esto?
¿Queremos que nos den, pero no queremos dar?
¿Queremos respeto, pero no respetamos?
Hay un término, quizás poco utilizado, la empatía.
Empatía es ponerse en el lugar del otro, tratar de ver / sentir lo que siente el otro.
Y esto es algo que deberíamos practicar más a menudo.
Empezando por nuestra propia casa y nuestra propia familia, y aplicándolo al resto de la sociedad.
Si yo sólo me relaciono con musulmanas, ¿qué imagen doy y qué pueden pensar de mí? ¿Cómo quiero que alguien se relacione conmigo si yo no me abro a la sociedad?
No digo que tengamos que abandonar el islam ni que nos metamos en lo prohibido. Decir ser abierto no quiere decir irse de discotecas, cambiar la forma de vestir y empezar a beber alcohol.
Se puede ser musulmán y abierto al mismo tiempo.
Se puede tener trato con musulmanes y no musulmanes indistintamente.
Hace pocos días, en la boda de mi mejor amiga, que no es musulmana, yo era la única musulmana entre más de 200 personas. Y allí estaba yo, con mi ropa larga que uso habitualmente, y con mi velo como de costumbre.
Eso es relacionarse, eso es dar una buena imagen del islam, eso es ser abierto.
Porque gano más respeto hacia mí, hacia mi velo, y hacia el islam siendo una más y viviendo en sociedad, no apartada de ella.
Si queremos tolerancia, demos ejemplo primero.
viernes, 25 de agosto de 2017
Racismo e islamofobia
Es más que evidente que existe tanto el racismo como la islamofobia.
Y, después de sucesos como los atentados, ambas cosas se incrementan.
Pero, ¿luchamos por acabar con estos términos o favorecemos su existencia?
Que la comunidad musulmana esté sufriendo ataques en estos días por la sociedad (pintadas en mezquitas, agresiones a personas a pie de calle, etc) es algo que merece un esfuerzo por cambiar, pues nadie merece ser atacado; ni los unos ni los otros.
Ahora bien, ¿es nuestro comportamiento como musulmanes tan ejemplar como para terminar con el racismo y la islamofobia? ¿O es el comportamiento de la comunidad musulmana el que alimenta estos términos?
Y no me refiero a los atentados, puesto que esos terroristas no son musulmanes, sino asesinos.
Me refiero a que, en la mayoría de los casos, se ve tanto en pueblos como ciudades que la comunidad musulmana está aislada del resto de la sociedad.
Pocas veces se ve a la comunidad musulmana participar en actos públicos y/o culturales, y pocas veces se ve a los musulmanes bien relacionados con el resto de la sociedad.
Más bien, vemos a una comunidad musulmana aislada en barrios, que sólo se relaciona entre sí, que no participa con el pueblo en el que vive, que no hace que sus hijos tengan vida de niños como el resto, que no gasta de su dinero por la vida en este país, sino que más bien gasta lo imprescindible para poder gastar al máximo en sus países de origen.
Y esto, hermanos y hermanas, no hace sino aumentar el racismo y la islamofobia. Puesto que también es racismo no querer integrarse en la sociedad.
¿Qué tiene de malo llevar a tus hijos a la ludoteca, a natación, apuntarlos a teatro, que participen en actividades extraescolares y culturales? Si es un bien para ellos, para su integración y para el ejemplo.
¿Por qué no relacionarnos con las demás mamás en el colegio de nuestros hijos y hacernos amigas? Podemos tener nuestro trato más íntimo con la comunidad musulmana, no lo niego; pero también relacionarnos y abrirnos a la sociedad.
¿Cuál sería el problema de dejarnos ver en los comercios locales? Comer un helado en una terraza, desayunar en una panadería, etc.
Si queremos acabar con el racismo y la islamofobia, empecemos por dar ejemplo.
Empecemos por no ser racistas nosotros y abrirnos a la sociedad, para así poder mostrarnos y que se nos juzgue por lo que somos, y no por lo que la gente piensa que somos.
Y, después de sucesos como los atentados, ambas cosas se incrementan.
Pero, ¿luchamos por acabar con estos términos o favorecemos su existencia?
Que la comunidad musulmana esté sufriendo ataques en estos días por la sociedad (pintadas en mezquitas, agresiones a personas a pie de calle, etc) es algo que merece un esfuerzo por cambiar, pues nadie merece ser atacado; ni los unos ni los otros.
Ahora bien, ¿es nuestro comportamiento como musulmanes tan ejemplar como para terminar con el racismo y la islamofobia? ¿O es el comportamiento de la comunidad musulmana el que alimenta estos términos?
Y no me refiero a los atentados, puesto que esos terroristas no son musulmanes, sino asesinos.
Me refiero a que, en la mayoría de los casos, se ve tanto en pueblos como ciudades que la comunidad musulmana está aislada del resto de la sociedad.
Pocas veces se ve a la comunidad musulmana participar en actos públicos y/o culturales, y pocas veces se ve a los musulmanes bien relacionados con el resto de la sociedad.
Más bien, vemos a una comunidad musulmana aislada en barrios, que sólo se relaciona entre sí, que no participa con el pueblo en el que vive, que no hace que sus hijos tengan vida de niños como el resto, que no gasta de su dinero por la vida en este país, sino que más bien gasta lo imprescindible para poder gastar al máximo en sus países de origen.
Y esto, hermanos y hermanas, no hace sino aumentar el racismo y la islamofobia. Puesto que también es racismo no querer integrarse en la sociedad.
¿Qué tiene de malo llevar a tus hijos a la ludoteca, a natación, apuntarlos a teatro, que participen en actividades extraescolares y culturales? Si es un bien para ellos, para su integración y para el ejemplo.
¿Por qué no relacionarnos con las demás mamás en el colegio de nuestros hijos y hacernos amigas? Podemos tener nuestro trato más íntimo con la comunidad musulmana, no lo niego; pero también relacionarnos y abrirnos a la sociedad.
¿Cuál sería el problema de dejarnos ver en los comercios locales? Comer un helado en una terraza, desayunar en una panadería, etc.
Si queremos acabar con el racismo y la islamofobia, empecemos por dar ejemplo.
Empecemos por no ser racistas nosotros y abrirnos a la sociedad, para así poder mostrarnos y que se nos juzgue por lo que somos, y no por lo que la gente piensa que somos.
viernes, 18 de agosto de 2017
Víctimas de los atentados
Ayer, 17 de agosto de 2017, fue un día triste para Barcelona, para España entera, para los españoles, y para toda la comunidad musulmana.
Últimamente se ha extendido la costumbre del llamado "terrorismo islámico".
Dos tontos, por así decirlo, se entretienen atropellando a gente (como ha pasado también en otras ciudades europeas), salen huyendo, y se dejan la documentación en el lugar del crimen.
Parece absurdo que estos terroristas siempre se dejen su documentación en el vehículo para que se les pueda identificar fácilmente, y así relacionarlos con los grupos del "terrorismo islámico".
No sé quién está detrás de este tipo de actos, ni si, pudiera ser, que sean los mismos gobernantes quienes organicen todo esto.
El caso es, que TODOS somos víctimas.
Las personas que han sufrido el atentado, inocentes que han muerto, están heridos, o han quedado traumatizados por la dureza de los momentos vividos, son víctimas.
Los familiares de las personas que sufrieron el atentado, son víctimas.
Los vecinos y ciudadanos, son víctimas del miedo a que vuelva a ocurrir.
Pero, la comunidad musulmana de cualquier punta de España / Europa, todos somos víctimas del rechazo que sufrimos y sufriremos por este tipo de hechos.
Hechos que no tienen nada que ver con el islam, hechos que no tienen nada que ver con nosotros, pero hechos que incrementan el racismo y la islamofobia.
Hoy, casualmente, y puesto que sólo se habla del atentado en cualquier sitio, me han hablado de una película: "El lobo".
Yo no la he visto, pero parece que, la misma policía, infiltra a uno de ellos en la organización terrorista ETA, y acaban demostrando que no les interesa acabar con la organización porque ellos están formados para trabajar en este tipo de cosas y, de no existir, dejarían de ser necesarios y se quedarían sin trabajo.
No sé quién está detrás de los atentados, pero tenemos que luchar TODOS contra el terrorismo y de que personas inocentes como somos TODOS tengamos que sufrir por este tipo de hechos.
Últimamente se ha extendido la costumbre del llamado "terrorismo islámico".
Dos tontos, por así decirlo, se entretienen atropellando a gente (como ha pasado también en otras ciudades europeas), salen huyendo, y se dejan la documentación en el lugar del crimen.
Parece absurdo que estos terroristas siempre se dejen su documentación en el vehículo para que se les pueda identificar fácilmente, y así relacionarlos con los grupos del "terrorismo islámico".
No sé quién está detrás de este tipo de actos, ni si, pudiera ser, que sean los mismos gobernantes quienes organicen todo esto.
El caso es, que TODOS somos víctimas.
Las personas que han sufrido el atentado, inocentes que han muerto, están heridos, o han quedado traumatizados por la dureza de los momentos vividos, son víctimas.
Los familiares de las personas que sufrieron el atentado, son víctimas.
Los vecinos y ciudadanos, son víctimas del miedo a que vuelva a ocurrir.
Pero, la comunidad musulmana de cualquier punta de España / Europa, todos somos víctimas del rechazo que sufrimos y sufriremos por este tipo de hechos.
Hechos que no tienen nada que ver con el islam, hechos que no tienen nada que ver con nosotros, pero hechos que incrementan el racismo y la islamofobia.
Hoy, casualmente, y puesto que sólo se habla del atentado en cualquier sitio, me han hablado de una película: "El lobo".
Yo no la he visto, pero parece que, la misma policía, infiltra a uno de ellos en la organización terrorista ETA, y acaban demostrando que no les interesa acabar con la organización porque ellos están formados para trabajar en este tipo de cosas y, de no existir, dejarían de ser necesarios y se quedarían sin trabajo.
No sé quién está detrás de los atentados, pero tenemos que luchar TODOS contra el terrorismo y de que personas inocentes como somos TODOS tengamos que sufrir por este tipo de hechos.
domingo, 13 de agosto de 2017
Amante de los libros
"¡Lee! (اقر)" Esa fue la primera palabra que se reveló del sagrado Corán.
Y es que leer es la mejor forma de aprender, a escribir correctamente, ampliar vocabulario, conocer culturas, viajar y vivir aventuras sin moverte de donde estés.
Ya he comentado en alguna ocasión que los libros han sido mi fuente de conocimiento, y que soñaba con cuentos.
Y la verdad es que, desde niña, siempre me encantó leer. He sido siempre una gran amante de los libros, las bibliotecas y las librerías.
Me encantaría tener mi propia biblioteca en casa, y no abandono ese gran sueño puesto que nunca se sabe si podré alcanzarlo (si Dios quiere ان شاء الله).
Ahora, miro hacia atrás y me doy cuenta de que, en los últimos 20 años, he ido adquiriendo libros que han dejado huella tanto en mi juventud, como en la vida adulta y en mi conocimiento del islam. Clásicos de la literatura, novela histórica novela juvenil, guías de introducción al islam... Incluso a día de hoy son los libros sobre maternidad y crianza los que acompañan este gran viaje que supone el ser madre de tres pequeños, como cuento en mi página sobre maternidad.
Lee, porque es leyendo como se aprende, como se cultiva el cerebro, como se abre la mente, y como se disfruta la vida mediante el viaje de la lectura.
Y es que leer es la mejor forma de aprender, a escribir correctamente, ampliar vocabulario, conocer culturas, viajar y vivir aventuras sin moverte de donde estés.
Ya he comentado en alguna ocasión que los libros han sido mi fuente de conocimiento, y que soñaba con cuentos.
Y la verdad es que, desde niña, siempre me encantó leer. He sido siempre una gran amante de los libros, las bibliotecas y las librerías.
Me encantaría tener mi propia biblioteca en casa, y no abandono ese gran sueño puesto que nunca se sabe si podré alcanzarlo (si Dios quiere ان شاء الله).
Ahora, miro hacia atrás y me doy cuenta de que, en los últimos 20 años, he ido adquiriendo libros que han dejado huella tanto en mi juventud, como en la vida adulta y en mi conocimiento del islam. Clásicos de la literatura, novela histórica novela juvenil, guías de introducción al islam... Incluso a día de hoy son los libros sobre maternidad y crianza los que acompañan este gran viaje que supone el ser madre de tres pequeños, como cuento en mi página sobre maternidad.
Lee, porque es leyendo como se aprende, como se cultiva el cerebro, como se abre la mente, y como se disfruta la vida mediante el viaje de la lectura.
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